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50 años de Bahía de Cochinos

Viernes, 15 Abril 2011

Como cualquier persona siempre he sentido mucha curiosidad por el pasado, no sólo por el pasado de Cuba, por cualquier pasado de cualquier parte del mundo; es decir, por la historia. Pero también he afirmado anteriormente que no me interesa para nada la historia con el afán de apropiarme de fechas, datos precisos, y demás; me fascina –en tanto que novelista- el lado sentimental, emocional, de la historia, o sea, el costado psicológico, caracterial, de la historia, el tejido sincero del pasado.

En el último concierto organizado por la dictadura en el Malecón habanero, Silvio Rodríguez leyó un atribulado discurso donde habló de la “nada baldía”, que quería -según él- conducirnos al pasado, lo que es científicamente imposible. Qué pena que no expresó lo que sí es una realidad comprobada científicamente, que lo único que nos ha hundido en el abismo de la ignorancia es la “nada baldía” en la que nos hundió la dictadura castrista apartándonos de nuestra verdad histórica, borrando un esplendoroso pasado cubano, escamoteándonos pasajes extraordinarios de nuestra memoria, y tergiversándonos la columna vertebral y ancestral de nuestra nación; será porque él ha contribuido directamente a mentir sobre ese pasado.

Yo no siento nostalgia por la Cuba que dejé, esa Cuba no me interesa en lo absoluto, lo que resulta muy duro, muy doloroso; porque es especialmente complejo no poder contarle a los hijos de uno, de que no conservamos recuerdos sociales colectivos de nuestra infancia, dignos de ser extrañados, y menos de la juventud, y, por otra parte, el exilio no constituye una experiencia – al menos cuando se trata de un exilio forzado- que debamos asumir como precisamente agradable.

Sin embargo, yo profeso una enorme curiosidad por el pasado de Cuba, y ese pasado me proyecta hacia una nostalgia de lo que no viví. Las novelas de Guillermo Cabrera Infante, la literatura de Lydia Cabrera, y de otros escritores de altura, que vivieron esa época republicana, me conducen a una vida convulsa, extremadamente rica en experiencias, de una belleza incalculable, sobre todo porque había sueños, existían los objetivos, y se anhelaba conquistar aún más de lo alcanzado. Es obvio que nada de eso lo pudimos conocer los que nacimos después de 1959, o los que eran aún pequeños cuando el castrofascismo se apoderó de la isla.

Los acontecimientos de Bahía de Cochinos yo no los viví de manera directa, aún cuando ya yo existía, pero apenas contaba 1 año y meses. La historia que nos hicieron, a “los hijos de la revolución”, es que el imperialismo y sus mercenarios habían querido apoderarse de la isla, y que Fidel Castro nos había defendido de semejante monstruosidad, o sea, el discurso totalizante: “nada baldía” a pulso.

Por suerte, yo tuve madre y abuela, y ambas se encargaron de contarme lo que en realidad se decía, lo que ellas habían oído, lo que había acontecido verdaderamente. Cubanos exiliados se habían preparado para liberar a Cuba del “fidelismo” –era como ellas le llamaron cuando yo tuve uso de razón para entenderlo. Recuerdo nítidamente el miedo que se apoderó de mí cuando mi madre me aseguró que en la escuela mentían, que así no era la verdadera historia, que ella y mi abuela me la contarían, pero que yo no debía repetirla en ninguna otra parte; que sólo podíamos conversar de esos temas con ella y con mi abuela, con nadie más. ¿Y con tía? Pregunté yo. A abuela se le daba mal hablar mal de su otra hija, aunque en realidad no hablaba mal de ella, sino de su esposo: “No –interrumpió mi abuela-, con tu tía nada de nada… No por ella, por su marido, que anda con gente que no me gusta nada, con esos fidelistas”.

Muchísimos años más tarde, en Miami, y en Los Ángeles, conversando con algunos de aquellos hombres valientes, ya mayores, que participaron y sobrevivieron a la invasión traicionada y abortada, absolutamente todos confluyeron -después de contarme sus amargas experiencias, de ver morir a amigos, de saberlos fusilados, de haber estado en la rastra de la muerte y haber tenido que soportar el vil asesinato de sus compañeros-, todos, sin excepción me reafirmaron que no se arrepentían de haber hecho lo que hicieron, y mucho menos de haber ansiado liberar a su país del castrofascismo.

Muy de vez en cuando recuerdo la voz de aquel valiente cubano, Carlos Onetti, expedicionario de Bahía de Cochinos, al que interrogaban en los juicios castristas, y que declaró firmemente, que ellos no fueron engañados por nadie, que ellos estaban allí para recobrar la libertad, para defender a Cuba, y para que Cuba volviera a ser lo que era, un país con todas las ventajas de la democracia. Cito de memoria. Y termina: “porque la razón estaba de nuestra parte”.

Yo hoy, a pocas horas del 17 de abril del 2011, a menos de un mes de cumplir 52 años, le digo a aquel valiente expedicionario, que todavía vive en Miami: Que la razón sigue estando de su parte, y de la parte de los valientes, de aquellos que quisieron salvarnos de la “nada baldía” que nos impusieron. Yo era una niña pequeña, y sólo puedo agradecer lo que ellos, la Brigada 2506, hicieron por la libertad de nuestro país y por nosotros, los niños infelices del castrofacismo. Gracias.

El informe Carter 2011

Martes, 5 Abril 2011

Digámoslo con todas sus letras, el informe Carter 2011 de su reciente viaje a La Habana, es un compendio de cretinidades, pero además, es la visión de un viejo arrogante, malvado, traicionero, y bajo con el país que lo hizo presidente. Un presidente que no repitió debido a su malísima gestión.

En Estados Unidos, precisamente durante esa presidencia, Carter se convirtió en el hazmerreír del pueblo americano. Lo llamaban “el bobo del maní”, y no era ninguna burla antiimperialista contra un presidente yanqui. Es que era bobo, y lo sigue siendo, o se hace.

Lo cierto es que no es tan bobo para conseguir dinero, creó una fundación, que lleva su nombre, según él para defender la paz mundial y ganó el Nobel de la paz; y además, de paso, para sacarle dinero a los saudíes. No ha hecho nada que valga la pena.

Eso fue lo que visitó Cuba últimamente, el rastrojo de la América. No tengo más que decirles, lean el informe. Claro, que los que se reunieron con él, valen lo mismo, o menos.

“Wikileaks: el 11-S de la diplomacia”

Lunes, 29 Noviembre 2010

Acabo de llegar a casa. Cogí el metro en Bastille y me bajé en Champs-Elysées para dar un paseo de domingo. Regresé lo más rápido que pude, no sólo a causa el frío, además me deprimí pensando en Marlene Dietrich, ¿por qué? Pues porque la avenida más elegante del mundo se ha convertido en la más espantosa, con esa cantidad de burkas, que tal parece que Francia es Arabia Saudí. La vulgaridad y el bling-bling del fanatismo religioso han ido ganando terreno. Lo único que falta es que la FNAC venda discos con cantos del Corán en lugar de las últimas melodías de Lady Gaga.

Debajo, en el metro, algunos clochards, como siempre en el invierno, se meten unos tragos, y se arrebujan encartonados.

Subo al apartamento, enciendo la computadora, y me encuentro una llamada de Miriam Gómez que me avisa de que ya se han hecho públicos los documentos de Wikileaks. El Ministro de Exteriores italiano Franco Frattini ha calificado el hecho como “el 11-S de la diplomacia”, y tiene razón. Muchas personas podrían ser asesinadas a causa de estas revelaciones.

Deplorable, salvaje, un festín para los que quieren acabar de una vez con Estados Unidos. Es algo que había previsto, e inclusive anunciado, un Castro I sumamente feliz y haciéndose pasar por la Sibila de Cumas o el Auriga de Delfos.

No sé cómo se valorarán estos acontecimientos de parte de las personas directamente concernidas, pero en los campos de la información, del espionaje, y del terrorismo, se ha dado un paso sumamente sofisticado y peligroso.

A ese mundo, un mundo roto, es al que vamos a lanzarnos de cabeza. Aunque no querramos, otros nos empujarán.

La gran lección americana

Mircoles, 3 Noviembre 2010

Una vez más América, tal como se le llama a los Estados Unidos en Europa, ha dado una lección al mundo, una lección de democracia, de vigor y de modernidad. Cuando parecía que los Estados Unidos de América se iba a pique bajo cambios, sí, cómo no, cambios que los europeos ya conocen, luego de haber vivido unas cuantas guerras, de haber soportado el fascismo y el totalitarismo, de haberles ganado no sólo durante la guerra, además durante las secuelas que dejaron, cambios que conocemos también los cubanos, cambios peligrosos que conllevan a la destrucción de la democracia y a la imposición del totalitarismo; cuando todo parecía que se iba al garete, las elecciones americanas y el Tea Party salvaron la situación. Y es que la unidad de los americanos, cuando ven peligrar su libertad, es ejemplar, resulta más fuerte que cualquier mediatinta estropajosa que promete, promete, y sólo cumple con y en el infierno de las utopías, los totalitarismos y los fanatismos religiosos.

Ayer estuve sentada frente al televisor viendo un canal que daba en vivo las elecciones hasta la madrugada. Sentí una gran emoción cuando se refirieron al político Marco Rubio. Los comentaristas franceses aseguraron que sería el próximo presidente de Estados Unidos, que tenía una carrera bastante limpia, y que el tipo era el Obama o el Kennedy del Tea Party. Esas comparaciones gustan a los franceses. Marco Rubio es él mismo, hijo de exiliados, orgulloso de serlo. No habla de ser un inmigrante. No, él es un exiliado, y lo subraya. Un americano verdadero, hijo de exiliados cubanos. Un hombre que habla claro y firme. Lo mismo saca lágrimas a su auditorio que carcajadas. Toca hondo, en el alma y en el pensamiento de la gente, y no sólo de los cubanos, de todos los americanos que votaron por él. Esperemos entonces que nada se tuerza en el camino.

Con Marco Rubio, por fin, llega a los exiliados cubanos el reconocimiento verdadero a nuestro dolor. Es el resultado de un camino que empezaron los Díaz-Balart y Ros-Lethinen, pésele a quien le pese. Marco Rubio tiene un “plus”, lleva la tragedia como una enseñanza, su herida, la herida de sus padres es su virtud, está en el origen de su aprendizaje, aunque no dependa sólo de ella.

Con la nueva reestructuración de América, Barack Obama lo tendrá duro en las presidenciales y durante el tiempo que le queda como presidente. Es la lección que le han dado los americanos a su pretensión, a sus enjuiciamientos, a esos cambios que sólo pronosticaban el horror.

El terrorista prefabricado a última hora, las bombas desde Atenas enviadas a Sarkozy, a Merkel, a Berlusconi, y la tensión en el país griego, tendrán que ser seriamente investigados. Y no será ningún país ajeno a los que poseen siglos de poseer cuerpos de investigación eficaces los que se ocuparán de dar información sobre el terrorismo. ¿Cómo un presidente norteamericano va a confiar en las informaciones de Arabia Saudí antes que en las del FBI?

Por otro lado, han bastado dos años de mandato de Barack Obama, para que los americanos vuelvan a ser lúcidos, menos mal, y se despojen del síndrome del vedettarismo.

Ayer también, el periodista y director de ABC, Ángel Expósito, argumentaba que la lección que América le estaba dando al mundo, sobre todo a España, era muy intensa, y clara. Habría que ver lo que sucedería si en estos momentos se organizaran elecciones al nivel de las de Estados Unidos. A diferencia, claro está, que el PP español no tiene entre sus filas ni a medio Marco Rubio, por sólo poner un ejemplo. Porque el PP es un partido acomplejado de ser de derechas, y se sitúa cada vez más en una izquierda de café con leche que en el centro derecha que es como comenzó Mariano Rajoy. Al PP le hace falta un Tea Party.

En el momento en que anunciaron que Marco Rubio ya era senador por La Florida se notó la emoción, aunque contenida –comme d’habitude- de los comentaristas franceses. No sólo es hermoso que un americano, de origen cubano, orgulloso de ser exiliado ganase, es una realidad de aquel país, que hace dos años votó a un afroamericano como presidente, sea un país que reconoce y rectifica, sin temor, que pone la verdad sobre la mesa, y se aclara las ideas. Y esa verdad contiene cifras, argumentos, y no alharaca y palabrería barata.

Por otro lado, la caña se le pone a tres trozos y el mambo más gozoso que nunca, a aquellos que confiaron en una reelección de Barack Obama, poco probable en un futuro, desde el momento en que los republicanos han retomado el poder. Para nadie fue un secreto que esta administración se acercó a los Castro con admiración, con concierticos por la paz, en lugar de llamarse conciertos por la libertad o de continuar creando medidas extremas y urgentes en contra del castrismo, como pudiera ser la exigencia de un tribunal internacional con el fin de juzgar a los Castro, por crímenes contra la humanidad; no, los obamunistas siguieron con el intercambio de artistas, y promesas por debajo del tapete, más promesas de flexibilización del embargo, lo que se llevó a cabo, las mismas promesas del we can que tanto regocijaron y le mojaron las chancleticas a los promotores del raulismo light y del socialismo del siglo XXI, a los que incluso se atrevieron a proclamar que Raúl Castro es un neoliberal, ¡en Twitter! Los que en definitivas están preparando la sucesión entre los hijos de los castristas, y que los cambios sólo fluyan en un torrente sanguíneo que los moje a ellos, y no como debería ser: Justicia, primero. Seguido de libertad, vida y democracia.

América ha dado una gran lección, una vez más; esperemos que los republicanos que han sido elegidos sepan apreciar a sus votantes, no los defrauden: creando empleos, más libertades, luchando contra el terrorismo y contra la ocupación del pensamiento y de la política por las religiones y el fanatismo, y además ocupándose de la libertad de los cubanos, que hace rato debería estar, de manera real, en la agenda de un presidente americano, que respete lo que representa verdaderamente América para el mundo: Democracia y libertad.

Espero que los Castro hayan estado pegados a la pantalla de la televisión, observando el triunfo de Marco Rubio, viendo la clase de hombre que perdió Cuba, por culpa de ellos. Espero que hayan visto el fruto de una familia a la que ellos quisieron destruir, y no pudieron.

Con Marco Rubio, la era Castro acaba de extinguirse. La estirpe asesina ha sido arrancada de raíz con la imagen y el quehacer político de un hijo de honestos exiliados.

Pueden leer también Una victoria histórica, una noche tan deliciosa… de Isis Wirth, en La Reina de la Noche.

La boda de Chelsea promete

Martes, 27 Julio 2010

Pronto se casará la hija de los Clinton, para lo cual deberá -según requiere la tradición- convertirse al judaísmo, dado que su futuro esposo profesa esa religión, y es obligatorio que su esposa abrace su creencia.

Los Clinton han enviado la invitación muy ilusionados, como es natural, a amigos y personalidades. Entre ellos, como era de suponer, a los Obama. Los Obama serían los más esperados, y sí, se les espera.

Pero parece que pueden quedarse esperándolos eternamente. Los Obama no han respondido a la invitación -según se comenta en las peluquerías de Washington DC-, como es usual, por su asistencia. Se comenta, por el contrario, que las razones son también religiosas.

Lo de una boda judía no es asunto que le convenga a Obama, así vamos.

Esto no es más que un cuento, claro está. Un cuento muy en serio.

Esto es lo que hay: horror.

Martes, 4 Mayo 2010

Lo que hay es que mientras los emigrantes indocumentados en Estados Unidos manifestan en contra de las leyes migratorias que los obligarían a la deportación en la gran mayoría de los casos, un paquistaní, con nacionalidad norteamericana, pacifista, para colmo, abandonaba un carro repleto de explosivos en el centro de Times Square.

¿Como es posible que este tipo de gente consiga documentos legales en tiempo récord, y se inserte con extrema facilidad en las universidades americanas? O en Wall Street, como es el caso del señor paquistaní pacifista. Francamente, aunque quisiéramos no podríamos entenderlo.

Por otra parte, debemos acabar de concientizar de que el islam es el horror, que prepara a sus fieles, desde niños como verdaderas máquinas de matar. Algunos de esos niños ya son mayores hoy, y muchos se han ido insertando en las sociedades occidentales, a la más mínima orden son capaces de hacer con nosotros, y con nuestros hijos, lo que este niño está haciendo con este pobre hombre, vean y analicen el video, es necesario verlo. Les prevengo que es muy duro, sumamente violento, pero debemos verlo y sacar conclusiones. Ellos o nosotros:

http://www.truthtube.tv/play.php?vid=2008

¡Viva el Ipad!

Domingo, 4 Abril 2010

“¡Viva el Ipad!”, tal parece que dirían los que salen victoriosos de la compra del nuevo juguete de Mac, los hemos visto en las fotos con los brazos levantados en señal de victoria y de alborozo, algunos llevan hasta dos cajas, una en cada mano. En Cuba si tal cosa ocurriera, lo que está muy lejos de suceder, ya la gente estaría haciendo cola para revender.

He leído sobre el Ipad, y me he deleitado con videos explicativos sobre el aparatico. Confieso que me ha seducido, pero como soy muy torpe con los dedos, y además padezco de artritis, el teclado integrado a la pantalla es lo que me hace dudar en relación a la escritura. Pero, ¿qué es el Ipad? ¿Un teléfono, un libro, periódicos, una computadora, una grabadora con capacidad de oir música y de grabarla, un televisor, un lector de Devedé? Todo eso y más, al parecer.

Yo no soy mucho de la tecnología. Hoy me he pasado todo el día desempolvando libros, alegre al descubrir viejas y olvidadas dedicatorias de autores que amo o que amé. Puedo comprender que el Ipad sea todo eso, pero, ¿realmente podrá sustituir al libro? Me cuesta creerlo. Ya sé que el papel no es saludable, que general suciedad y polvo, pero llevamos miles de años conviviendo con el papel. Mis manos no conciben leer de otra manera que no sea hojeando un volúmen. Y mis ojos se acostumbran mal a la poca luminosidad y transparencia de las que la pantalla carece, no así el papel.

En cualquier caso, el Ipad salió a la venta en un sábado de gloria, y eso algún resultado subliminal tendrá en las ventas. El éxito de consumo está asegurado, sobre todo por lo barato de su costo.

Para mí posee una cualidad innegable, el poco peso, la casi ninguna voluminidad. Llevo años cargando jabas llenas de libros, y mis espaldas no aguantan más. Pero ¿me acostumbraré a vivir con mis bolsos ligeros?

De todos modos, en Europa habrá que esperar a que llegue, no mucho, ¡ y a ese precio! Menos de 500 dólares, será aún más económico en euros.

Basurero con Dalai Lama

Martes, 23 Febrero 2010

Pudiera ser el título de una obra de arte de ARCO: Basurero con Dalai Lama, algo que evoque aquello de Naturaleza muerta con bibelot, o algo en ese estilo. Pero no lo es.

Se trata de la foto oficial que envió la Casa Blanca a la prensa, después de la entrevista -la que, por cierto, no ocurrió en el Despacho Oval precisamente- del presidente estadounidense Barack Obama con el representante en el exilio del Tibet, el Dalai Lama, lo que demuestra que Obama sintió la necesidad de subrayar un cierto “desprecio” diplomático frente al Lama para, de este modo, congraciarse con China, a la que había puesto muy bravita al anunciar que recibiría al anciano de todas maneras.

Fue peor recibir al Dalai Lama que si no lo hubiera hecho, para luego hacerle este feo. Aunque los chinos estarán de fiesta. Sin embargo, lo que nos ha revelado esta maniobra de Obama, es su verdadero talante -¿no era esta la palabra preferida de ZParo?-, en efecto, el talante del desprecio, de la mezquindad, hacia una persona, a la que no debió permitir, ni un sólo instante, sea solamente porque ha sido su invitado, de que se le sacara del inmueble como a un mendigo, por la puerta de los basureros, que además se le fotografíe, y para colmo sea ésa la fotografía que la casa de gobierno decidiera entregar a la prensa. Una vulgaridad sólo a la altura de los Catro, Chávez, Morales, Ortega, y demás comparsa.

Para colmo -como bien escribe Charlie Bravo-, Obama decidió regalarle al sabio hombre unos yugos; tremendamente significativo el error o la mala idea, porque, el Dalai Lama, no usa camisas de mangas largas, ¿dónde entonces podría colocar esos yugos? Al menos que el presente sea un lapsus, un error, un paso en falso, o un símbolo que querría decir: usted se merece el yugo. Sin precedentes.

No sé cómo se habrá sentido el Dalai Lama ayer, cuando vio sus fotos en la prensa, seguramente mansamente irritado, que es a lo máximo que imagino yo que pudiera llegar un hombre de éstos, de paz, y de todo lo demás por lo que tantos lo admiran. Pero lo que sí es cierto, es que los numerosos seguidores del representante del Tibet, están ahora mismo que trinan en contra de este acto tan miserable por parte del presidente norteamericano. Repito, sin precedentes.

La festividad de Barack Obama con el castrismo

Jueves, 1 Octubre 2009

Ya no es un secreto para nadie, a Obama le gusta la fiesta con el castrismo: El 20 de septiembre se produjo en Cuba una concentración musical liderada por Juanes -como pretexto el concierto Paz sin Fronteras-, previamente el propio Juanes se había hecho una foto con Hillary Clinton afirmando que el gobierno de Barack Obama consentía este encuentro musical.

Ayer 29 de septiembre la Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba ofreció una recepción oficial en donde por primera vez no fueron invitados los disidentes, y por el contrario, sí asistieron los artistas de intelectuales de la oficialidad castrista. En la era Bush, los artistas e intelectuales también eran invitados junto a los disidentes, sólo que los primeros recibían una directiva de parte del Ministerio de Cultura impidiéndoles la asistencia. Bien, ayer fue el gobierno americano quien excluyó a los disidentes.

Se corre la noticia de que Barack Obama intenta un cambio por debajo del tapete con Cuba, pero antes  se propone darle por la vena del gusto a los Castro: quiere cambiar al exilio, domesticarlo, servirse de su docilidad. Obama aspira a que olvidemos nuestro dolor. Los verdugos que han provocado ese sufrimiento, no sólo no han pagado, todavía el mundo no ha pedido que se les castigue legalmente por la destrucción de un país, y el genocidio durante 50 años de un pueblo. ¡Y Obama pretende cambiar las cosas con ajetreo bailable, musiquita, canapés y traguitos de ron!

¿Nos merecemos esto los cubanos? ¿Se merecen esto los presos políticos, las Damas de Blanco? Claro que no, pero ¿a quién le importa?

Esa festividad, por supuesto, está apoyada por una caterva de irresponsables cubanos que, por obtener favores a cambio de esa dictadura, son capaces de vender hasta sus muertos.

Lo curioso que nos ha sucedido a los cubanos es que, a la inversa que a los chilenos y a los argentinos en las épocas de sus dictaduras, el mundo democrático prefiere apoyar a los representantes de la dictadura, que a los exiliados. Es la razón por la que en España -aunque no sólo- se produzcan más películas de cineastas castristas que del exilio. Del exilio, ninguna. Y con las otras artes, sucede lo mismo. En los eventos de arte, invariablemente se escogerán los pintores que Fidel Castro tiene en la sala del Consejo de Estado, pero si se presenta un pintor del exilio, en raras ocasiones consigue un espacio.

Sin embargo, con pocos recursos, sin apoyo de ningún tipo, todavía existen en Cuba personas y artistas que aman la libertad y que arriesgan todo por ella, es el caso de Ciro Díaz Peneda (de Porno para Ricardo), y del fotógrafo Claudio Fuentes Maden, que recientemente hicieron este pequeño cortometraje con las Damas de Blanco:

Hilaria, y Cumbre.

Viernes, 17 Abril 2009

Después de que Castro escribiera que las medidas tomadas por Obama eran mínimas y que ni siquiera se había referido al bloqueo, ya saben, lo mismo de lo mismo, hubo un silencio, y la gente se preguntaba cuál había sido y será el papel de Hillary Clinton en todo esto. Hilaria, como me gusta llamarla, por fin apareció, para recordarle al régimen de La Habana que Estados Unidos espera reciprocidad. También el presidente O. manifestó que Washington espera señales de La Habana. Esas señales tendrán que ver con el respeto a los derechos humanos, liberación inmediata de los presos políticos, abrir vías hacia la democracia, lo que supongo yo.

Ya me extrañaba que Hilaria no hubiese dicho nada hasta ahora, porque no creo que ella se deje vencer ahora por dos dictadores, los Castro. Antes se dejó vencer (en apariencia, ella a la larga ganó prestigio) por el marido que la engañaba con una becaria de la Casa Blanca, entre otras; luego se dejó vencer por O; no creo que llegue hasta dejarse vencer por esos dos viejos, uno cagalitroso y el otro borracho. ¿Han visto el video de la llegada de Castro II a Venezuela? Parece un pelele al lado de Hugo Chávez, que tira de él como si de un osito lleno de parches y de huracos se tratara.

La Cumbre empezará -o empezó ya- en Trinidad y Tobago, de otra parte, llena de vetaciones, Chávez ya vetó la declaración inicial. a lo que se le juntará la comitiva de ineptos mamertos: Evo aMorales, el pedófilo de Daniel Ortega (lo acusa su hijastra Zoilamérica Narváez, la acusación se puede leer en internet), el Correa y demás. Esperen el espectáculo de esta Cumbre de las Américas, porque será realmente risible vista desde la sala de la casa a través de la televisión, pero imaginen las consecuencias que tendrá para esos pueblos latinoamericanos que con el comunismo se volverán cada vez más pobres y sombríos. Pero como en un bolero, ellos lo han querido así.

Una Cumbre titereada por dos dictadores, los castristas. Con una diferencia, un presidente norteamericano de nuevo corte, ¿realmente nuevo o en la sintonía de un Carter? Al menos, con un nuevo matiz, ojalá no les haga la genuflexión o la geniflexión que hizo ante el rey Abdullah.