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Cary Roque, periodista, 16 años de cárcel bajo el castrismo

Domingo, 1 Julio 2012

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Cary Roque, periodista y ex presa política cubana

Conocí a esta gran mujer en medio de manifestaciones y reuniones en tribunas internacionales en contra de la dictadura de los Castro. En su exilio de Miami continúa ejerciendo el periodismo y contando su verdad, mientras analiza con vehemencia pero sin fanatismos, la historia más reciente de su país. Cuando ha visitado París, por razones de su activismo político, va de metro en metro, acompañada de sus compañeras de prisión, o del brazo de otro preso político, Ernesto Díaz Rodríguez, condenado a 40 años de cárcel, quien cumplió 22 años, de él he escrito en las páginas de este periódico.

Cuando Cary Roque fue condenada a veinte años de prisión (cumplió 16) era una hermosa muchacha habanera de 19 años, plena de sueños y esperanzas. Actriz, locutora, estudiante de periodismo en la escuela Márquez Sterling.

Ahora los años han pasado y vive en Miami. Nos comunicamos por email. Ojalá pueda pasar pronto por París, o yo tomar un avión hasta la Florida, para volver a compartir la actualidad de Cuba y del mundo, como sólo ella puede hacerlo, sonriente, inteligente, siempre plena de sueños y esperanzas, y ¡tan generosa!

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Cary Roque, a la edad en la que la encarcelaron.

ZV: -¿En qué parte de Cuba naciste? ¿Cómo fue tu infancia y tu juventud?

CR: - Nací en la Habana, y crecí en el barrio de San Lázaro, de mi infancia tengo los más gratos recuerdos, de una madre abnegada y un padre jovial, protector tanto conmigo como con mi hermana Gloria; eran épocas donde el barrio era de todos y no existía ni la vigilancia ni el temor al vecino. Cuando había festividades como las Pascuas y Nochebuena ibamos de puerta en puerta, como una gran familia. Entonces se produce el golpe militar tengo solo 11 años, pero sí marcó mi vida, por mi tío Enrique, un hombre que amaba tanto la democracia y sufrió ese golpe enormemente. Él estaba vinculado al Partido Auténtico; a los pocos meses tanto el Congreso, como la Cámara de Representantes fueron abolidas -él era Delegado del Partido-sufrió un infarto y murió. Su velatorio se convirtió en una especie de protesta contra la violación constitucional.

ZV: -Sé que hablar del segundo período del presidente Fulgencio Batista no es cómodo para una buena cantidad de personas. ¿Crees que se podría hacer una valoración honesta de esa parte de la historia, sin miedos y sin pasiones?

CR:  Creo que Batista, al romper nuevamente el orden constitucional, dio mucho margen a lo que se gestó, se canalizaron muchas fuerzas opositoras y Castro supo manipular la situación a su favor para eliminar futuros adversarios. El estudiantado fundamentalmente sufrió las mayores bajas y le despejaron el camino. Batista escogió malos asesores -claro, eso se reflexiona ahora, mediante la experiencia-; creo que nunca en realidad vio el terrible destino que Castro le impondría a Cuba, y esperó mucho para negociar el poder equivocadamente, ya había mucha muerte y violencia en el país. Batista huyó y dejó el país al garete…

ZV: -¿Qué esperabas de la revolución castrista?

CR: -Castro no era el líder popular, pero se apoderó de ese liderazgo y al tomar el poder, comenzó la gran purga de jóvenes democráticos y de valores que lucharon contra Batista y no a favor de Fidel. Lo demás ya lo hemos visto hasta hoy…

ZV: -¿Qué fue lo que produjo que te decidieras por un enfrentamiento a Fidel Castro y a los demás barbudos?

CR: - La revolución de la mano de Castro pronto demostró que había que tomar la lucha nuevamente, porque él no era un “dictador de bolsillo”. Estábamos frente a una doctrina, significó la desaparición de todos los factores sociales, políticos y económicos del país, la desmantelación de los derechos ciudadanos, y la implantación de métodos nunca antes vistos en Cuba -como la pena de muerte-. Eso me marcó profundamente. Había crecido en un ambiente donde las discuciones políticas eran cotidianas, pero nunca se llegaba a extremos, mi madre era ortodoxa, mi padre radical y mi tío Enrique ‘auténtico’. Las discusiones llegaban a ser pólvora que se apagaba en familia…

Mi enfrentamiento nació  de la inconformidad, sobre todo en el medio donde laboraba, tomado por los “revolucionarios y convertido en centro de proseletismo; pasé a la acción vinculándome al MRR (Movimiento de Recuperación Revolucionaria), y al Movimiento 30 de Noviembre. Conspiré, no lo niego, utilicé las mismas herramientas que ellos habían empleado, la lucha… Como que ellos penetraron muchos movimientos clandestinos y el 17 de Abril de 1961, fuimos casi todos desarticulados.

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Cary Roque junto al poeta y ex preso político Ernesto Díaz Rodríguez

ZV: -¿Por qué delito te condenaron y a cuántos años?

CR: -El 22 de Septiembre de 1961, causa 238 fui condenada en un juicio sumario a 20 años de prisión, por acciones de terrorismo y sabotaje -da risa-, mi fiscal Fernado Flores Ibarra, un verdadero un asesino, juzgaba a jóvenes apenas salidos del cascarón. En mi juicio vi partir al paredón a hombres valientes, jóvenes; uno de ellos junto a su esposa embarazada y también condenada en el mismo juicio. El niño nació meses después en el Hospital de Guanajay cerca de la cárcel donde su madre cumplía sentencia.

ZV: -Flores Ibarra murió recientemente, vivió además como un pachá, de embajador del castrismo, incluso estuvo en París, y montó negocios en Chile al final de su vida, el pueblo le llamaba Charco de Sangre. ¿Me puedes hablar abiertamente del tipo de tortura física y psicológica que se suministra a las mujeres en las cárceles castristas?

CR: - ¿Me pides que hable de la carcel?? Te respondo que el experimento más diabólico, cruel e infrahumano creado por la dictadura, fue el Sistema Penitenciario Castrista, golpizas, castigo, traslados, encerramientos en celdas tapiadas, falta de asistencia médica. Todo un proceso destinado a destruírte física y espiritualmente… Meses sin visita, intento de confinación con presas comunes… No recuerdo un día, un sólo día de calma o tranquilidad. La desesperación por hambre, sed. El tener tu menstruación y como animalitos romper un pedazo de tela, porque hasta las toallas sanitarias te negaban, para humillarte… Pero eso, lejos de apaciguar nuestra rebeldía, nos hacía mas fuertes, porque estábamos convencidas que nuestra lucha era justa y necesaria, ante tanto abuso… Lo triste es que la familia lo padeció doblemente, y al menos en mi caso se cobró lo que más quería: Mi madre fue enloqueciendo poco a poco, y terminó sus días en un hospital para dementes en la Florida en 1986. Por eso siempre digo Prohibido Olvidar.

ZV: -Eras una mujer joven entonces, todo aquello te cambió la vida. ¿Es un cambio para siempre?

CR: -La carcel cambió mi vida y mucho. Aprendí el vedadero valor de la vida misma, y que hasta las pequeñas cosas son importantes en el crecimiento propio, aprendí a valorar cada espacio que la vida me brindaba. Crecí al lado de mujeres, presas todas, con tantos valores, que traté de recoger de cada una de ellas lo mejor, desde la valentia, hasta la abnegación de madres que se mordían las lágrimas cuando se despedían de sus hijos pequeños en cada visita. Desde la campesina sin cultura pero que amaba su tierra con ovarios, hasta la médico que sacrificaba su carrera para no ser intrumento del mal. 

ZV: -Hace poco leí algo sobre un escritor sirio que escribió un libro sobre el odio, al parecer favorable al odio que se siente en contra de las dictaduras, si eso lo hubiera escrito un cubano, otro sería el cantar… ¿Por qué los opositores cubanos todos, o la gran mayoría, sin excepción, hablan de pacifismo y no de levantamiento popular? Tengo la impresión de que es como una orden que les han dado desde algún gobierno de izquierdas, fuera de Cuba. Sean pacifistas, igual les prometen hasta el Premio Nobel. Es como si todos quisieran ganarse más el Premio Nobel que luchar verdaderamente por la libertad de Cuba.

CR: - Me preguntas sobre el odio… Todavía hoy en día, le pido a mi yo interno que no me deje odiar, porque el odio es mezquino y no reconoce rivales, pero sí creo y sostengo que para que el odio no exista tiene que haber justicia en la Cuba del futuro. ¡Yo no creo en el borrón y cuenta nueva!

Sobre la posición de la oposición pacífica en Cuba, creo que comenzó como una buena estrategia, pero que se perdió por el camino. ¿Por qué te digo esto? Sencillo, era una forma de demostrar la crueldad ante el mundo de un régimen contra una oposición desarmada, sin violencia -recuerda que en mis tiempos de lucha ellos se basaba en la teoría de que eramos violentos, como si “ellos” hubieran sido angelitos-. Pero en este caso más reciente no podían argumentar la violencia contra la violencia porque no existía; y cuando te digo que se perdió la estrategia por el camino, es porque se han encerrado en ellos mismos, exponiendo mucho al exterior pero no han logrado captar a la ciudadanía. Bajo mi punto de vista, el pueblo los ve, como un grupo de cubanos inconforme pero sin destino, y no se suman por esa razón a la causa de la libertad de Cuba… Además, yo creo que el régimen ha manejado muy bien las infiltraciones, delaciones y el problema de ayuda económica que reciben desde el exterior, para señalarlos como grupos con intereses. Creo que ese factor lejos de beneficiarles les ha puesto una zancadilla con un pueblo plagado de envidias y desconfiado.

ZV: -¿Qué piensas del papel del Cardenal Jaime Ortega y Salamino y de otros prelados en relación a los presos políticos, al pueblo cubano, y de su relación con el régimen? Conociendo que la iglesia ha sido perseguida en Cuba en el pasado…

CR: -Sobre la postura de Jaime Lucas Ortega, es más que reprochable, es para mi criterio una herramienta de los intereses del Vaticano que le ha venido muy bien a Raúl Castro. Se ha convertido en vocero del régimen, y dejó de ser el pastor de su rebaño. Creo que en el fondo guarda algo de resentimiento por el pueblo cubano, que no supo defender su fe en momentos difíciles, cuando ellos eran los segregados. No soy católica practicante, pero si lo fuera, me avergonzaría de este Cardenal, como también de Tomas Wenski. Uno en la Habana y otro en Miami, unidos para limpiarle el rostro a los ateos y asesinos del pueblo cubano.

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Cary Roque en una tribuna internacional, al fondo la ex presa política Iliana Curra

ZV: -¿Qué ha significado el exilio para tí? Has sido periodista, pero además has sido una voz potente como ex presa política y como mujer en varios forums internacionales de gran importancia, ¿podrías explicarnos qué importancia le das a esos testimonios, los tuyos, los de tus compañeras, presas políticas al igual que tú?

CR: - Sobre el exilio, aunque es muy satanizado por muchos, creo que ha sido muy perseverante, solidario y luchador. Quizás demasiado benevolente, porque los luchadores verdaderos han dejado atrás protagonismos y se han convertido en caja de resonacia de opositores y proyectos a los cuales han brindado absoluto apoyo. El exilio cubano -el verdadero- merece respeto, está lleno de víctimas que no claman por ellos, sino por los de la otra orilla. A veces escucho críticas que no son justas, pero los cubanos somos así, pasionales…

En lo personal, como exiliada, he tenido la oportunidad de enfatizar más aun mi lucha, que no quedó atrás luego de 16 años de prisión, y me siento satisfecha de haber podido compartir mis vivencias en foros internacionales -tú has estado conmigo- y sabes el valor que tiene una denuncia de un testimonio vivo. Al principio fue difícil romper el hielo internacional, pero como bien sabes se ha logrado mucho en ese campo. Yo he sido una gota más en horadar la piedra. Y con eso, en lo personal, me basta.

ZV: -Cary, tú eres un ejemplo para muchos cubanos del exilio. Dentro de Cuba también te conocen algunas personas. ¿A quién recuerdas, del exilio, que haya sido ejemplar para tí, de entre los viejos luchadores, que ya no están con nosotros? ¿Y a quién consideras hoy una fuerza imprescindible dentro de Cuba en la oposición?

CR: - Dos hombres impactaron mi vida en el exilio: Tony Cuesta, por su infinito valor y constancia en la lucha vertical a pesar de sus impedimentos. Y Jorge Mas Canosa, por su carisma, inteligencia, estrategia, su poder de convencimiento y convoctaria. Su pasión. Como ves ambos ya murieron y este exilio está huérfano. Dentro de Cuba espero que surja el imponderable que catapulte a un hombre o mujer hacia el liderazgo en el momento preciso. Sólo eso. Y que tenga las mejores intenciones y que se termine esta noche terrible.

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Cary Roque junto al Congresista cubanoamericano David Rivera y varios colegas periodistas recibiendo un reconocimiento por su carrera

ZV: -Esta una pregunta delicada, pero debemos abordar este tipo de tema, ya es hora de hablar a cara descubierta de nuestros problemas. Se rumorea cada vez más, que hay personas en Cuba que se meten a opositoras para poder irse de Cuba. Yo no puedo pensar esto de Darsi Ferrer y de su mujer, por ejemplo. Darsi Ferrer y su esposa llevan años haciendo labores tremendas dentro de Cuba, con el pueblo, así como Caridad Caballero. Es más, no es justo pensar así de ellos cuando no queda otra alternativa que la cárcel o el exilio, ellos pasaron por la cárcel, aunque sea brevemente… He oído que los próximos en salir son Sara Marta Fonseca Quevedo, lo que no me ha sido confirmado, y que la otra sería Berta Soler, ¿cómo explicar esto, por qué se hacen estos cambios sin avisar al exilio, sin conferencias de prensa? ¿Por qué razón crees que el régimen reprima a algunos grupos por nada, y a otros les deje hacer de manera bastante abierta reuniones, publicaciones, festivales de cine, programas televisivos de alto costo?

CR: -El objetivo de Raúl Castro, con la ayuda del alto clero cubano es salir de opositores conflictivos, que en su momento representaron con sus estrategia de confrontación un peligro para ese estado semi-tranquilo, que ellos quieren que exista, y que muchos que aparentan ser opositores, guardan muy bien. De ahí que que no sea de extrañar que se vean determinados a abandonar el país. Cuba es una isla, no tiene fronteras que cruzar, y esconderte y regresar. Ellos manejan muy bien la represión silenciosa. Ademas siembran las dudas, con sus conductas, al arrestar a unos y no hacerlos con otros. La duda socava y merma fuerzas, mi amiga Zoé. Yo no los critico -a los que se van- porque yo también me tuve ir, porque en Cuba solo te dan dos caminos: el destierro o la cárcel nuevamente. Por eso, como la rutina agobia debemos buscar una nueva estrategia más proactiva, no sé, yo no soy líder ni en mi casa, donde manda la gata. Pero en mi humilde opinión, lo primero que tenemos que hacer es identificar nuestros objetivos muy claramente, desprendernos del patrocinaje de Washignton, que nunca ha sido claro con la lucha cubana y elaborar un proyecto nacional entre todos los que en verdad queremos libertad para Cuba. 

ZV: -Supongamos que se cae el régimen de ahora para luego, conociendo que este tipo de régímenes dejan secuelas importantes en la población y un país destruído, ¿volverías a Cuba de manera permanente?

CR: - Mira, Zoé, si el régimen cae mañana, y no se implementan los recursos necesarios que brinden la seguridad para ejercer libremente partidos no manejados, libertades en el orden social, económico y político, y un estado de derecho pleno, sería un suicidio regresar a un país bajo una caricatura de gobierno, manejado por la mafia preconcebida por los viejos jerarcas en el poder. En eso hay que ser muy cuidadoso y dejar la pasión atras. Al menos así lo siento yo.

ZV: -¿Crees que será fácil restaurar la democracia en la isla? Los disidentes no se han constituído en partidos políticos… No se ha avanzado en ese sentido tampoco.

CR: - Cuba se restaura económicamente en menos de cinco años, diría yo. Pero el carácter del cubano, lo que ha aprendido a guardar en su interior, esa doble moral, que elevan como salvoconducto, esa demora en recuperarse, socialmente hablando, restaurar lo dañado espiritual y moralmente demorá mucho, mucho. Pero yo confío en que lo lograremos, el cubano no es malo, no es el villano que muchos creen ver, a pesar de que lo aparentan.

La democracia es una gran casa donde caben todos los que se liberan de miedos y exponen sus verdades, donde se respete tu opinión aunque no coincida con la mía, y donde se le cierre la puerta a los caudillos. Quizás no me toque el placer de verla, pero donde quiera que esté la aplaudiré y gozaré con ella.

Exilio y éxito.

Martes, 13 Julio 2010

No, el éxito nada tiene que ver con el exilio. El exilio es un castigo, un dolor concentrado en el poema de Constantino Cavafis, porque como él escribió, sabrás que nunca regresarás a la Itaca que dejaste, aún regresando.

El exilio es fin súbito, repentino, sobre todo cuando tus padres mueren y nada puedes hacer por regresarlos a su país. Sobre todo cuando muere Olga Guillot, sin poder regresar a cantar en su país.

El exilio es explicación infinita. Sobre todo cuanto tu hija te pregunta: ¿cómo es mi país, por qué no puedo volver?

El exilio es esfuerzo, dedicación, constancia. Yo llevaba años escribiendo, en el más absoluto anonimato, y enviando a concursos, enviado manuscritos, a diestra y a siniestra. Ya sabemos que una cierta siniestra domina en los medios concursales. Después de limpiar mierda de ancianos, de cuidar niños ajenos, de tapizar muebles, lo logré.

En Cuba, también escribía, y trabajaba en mil cosas, para poder mantenerme. Pinté desde uñas hasta paredes. Yo escribía, o sea, para algunos, conspiraba.

Gracias. Espero que ganemos. Ganamos.

¿Por qué la utopía es casi siempre sospecha?

Reflexiones bajo un túnel en Los Pirineos

Lunes, 25 Enero 2010

A. es una amiga portuguesa, hace tiempo me contó que toda su familia cruzó Los Pirineos, a pie, para asilarse en Francia. Eran: ella, de seis años de edad, sus hermanos, y sus padres. Huían de una dictadura.

Hace un frío que pela, nieva, el túnel por el que transito, resguardada en un confortable automóvil, es largo, iluminado y bien construído; resulta ser un túnel tan largo que demoro en avizorar la otra boca. Este túnel no existía en la época en que A. atravesó las montañas nevadas, a pie, siendo apenas una niña. Sólo el ansia de libertad puede obligar a toda una familia con hijos pequeños a cometer semejante locura.

A. es hoy editora en una célebre editorial francesa. Pienso en ella, y en todos aquellos exiliados que han debido huir de sus tierras, bajo las amenazas y los peligros más inimaginables, mientras padecían hambre, los ataques del rudo invierno, y en el caso de los cubanos y de los haitianos -estos últimos, por otras razones-, la posibilidad horrenda de ser devorados por los tiburones.

Diez horas conduciendo hacia Barcelona, para ver a unos amigos, conocer a unos nuevos, y visitar la exposición Secretos Eróticos de Picasso, en el museo del Carrer de Montcada, y su extraordinaria colección de Shungas, dibujos eróticos japoneses, de los que el creador de Guernica era un coleccionista sin igual, tanto admiraba estos dibujos que terminó haciendo apasionadas versiones de ellos. Inigualables versiones, originales en la grandeza del pintor. Diez horas de regreso a París.

Picasso es un gran pintor, sin duda alguna, pero su pintura me da pavor; al menos una parte de su obra, esa entre 1937 y 1947. Empecé investigando esa reacción mía precisamente a través de su pintura, entonces pude percibir que todo estaba en él mismo, en la personalidad de Picasso, un ser muy contradictorio de manera individual. Lo dicho aquí se ha publicado enormemente en sus biografías y en los testimonios, la mayoría de sus mujeres, y de sus amistades. Picasso, de otra parte, chupó de Juan Gris, y hasta de Wilfredo Lam, de Pierre Bonnard, y sin duda alguna de Matisse. Con Modigliani no pudo, aún cuando lo envidiaba y ansiaba mucho de la sensibilidad artística e íntima de Modigliani. Eso no hace de Picasso un plagiador, desde luego, hace de él un recopilador genial de influencias, con las que construyó una obra superior, a veces, no siempre.

Por fin llegamos al final del túnel, vomitados desde el centro de una montaña, mi marido -que conduce- y yo. Afuera nieva, es rara la madrugada, todo está blanco y se nos encima un pico aún más blanco. Mal presagio me dije, mal presagio, musité. Y nos detuvimos entonces para beber chorros de café. 

Desayuno en El Sully

Lunes, 4 Enero 2010

Hace años que tomo el desayuno en el Café Sully, aunque a veces también almuerzo, en verdad lo que me gusta es desayunar. Empecé a hacerlo desde que llevaba a mi hija pequeña a la Maternal, y entonces tomaba mi cafecito sentada allí, mientras contemplaba a los paseantes, abrigados, que corrían hacia sus trabajos. Yo también debía correr al mío, entonces, regresaba de prisa, mientras escribía en mi mente escenas cotidianas de las mesas en El Sully: Amigos que se despedían, parejas que sonreían, mujeres solitarias, igual que yo, hombres acariciando sus móviles.

Esta mañana despedí a unos amigos en El Sully, eran ellos los que regresaban a Nueva York, donde viven desde hace veinte años o más. Exiliados, claro. Juntos reflexionamos brevemente en todos estos años transcurridos fuera de nuestra tierra, y sacamos en conclusión que de alguna manera, el saldo ha sido muy positivo. Hemos vivido y prosperado en libertad.

Mientras bebía mi jugo de naranja natural, un café crema, y paladeaba unas tartines con mantequilla y confitura de miel, pensé que ahora nos volvía a tocar otra separación. Ellos se iban -tomaron el avión horas más tarde-, aunque es probable que regresen en el verano. E incluso que se queden dos meses. Yo esperaré. Y después de verlos unos días, me tocará irme de vacaciones, todavía no sé a dónde. La vida está hecha de esto: Lecturas comentadas, viajes contados, y separaciones para volver a encontrarnos, con el fin de hablar inevitablemente de lo mismo, y de aportar siempre mayor cariño, mayor ternura, mayor melancolía.

No sé si podré otra vez abrir mi cuaderno en una de las mesas de El Sully, y escribir algún poema o fragmento de novela; no sé, ni siquiera si consiga abrir la computadora y revisar mi correo, conectada al Wifi del restaurant. Estaré demasiado inmersa en el recuerdo de los ausentes. De estos amigos que se levantaron, me dijeron adiós dulcemente, y a quienes volveré a abrazar en el verano, a pocos meses… Cuando falten entonces pocos meses para el invierno.

Eso es la vida, lamentar el tiempo transcurrido, celebrarlo en la lejanía, y beber el café tibio de la añoranza.