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La conversación

Martes, 10 Marzo 2009

Ayer presenté en la Maison de l’Amérique Latine de Paris dos libros míos traducidos al francés, publicados por Gallimard. Generalmente presento libros de otros, pero esta vez, excepcionalmente, acepté presentar junto a mi editor, Jean Mattern, escritor también, y junto a Jean-François Fogel, escritor y periodista, estos libros.

Jean Mattern se ocupó de hablar y de preguntarme sobre Danse avec la vie (Bailar con la vida, Planeta, 2005) y Jean-François Fogel sobre La Fiction Fidel (La Ficción Fidel, Planeta, 2008). Por ambas partes fue una conversación amena, y hasta poco pudorosa en lo que a mí concierne, porque generalmente no hablo de mis secretos literarios, y bien poco de mis gestos políticos en favor de la libertad.

Sin embargo, después de esta conversación en la que yo me sentí sumamente tranquila, que bien pudo haber ocurrido con Mattern en su oficina de Gallimard, o con Fogel en el sofá de mi casa, puesto que somos amigos desde hace años, mientras nos deleitamos con un buen té, las personas que allí estaban vinieron, como es habitual, a que les dedicara los ejemplares, en el más estricto silencio.

Una de los invitados me preguntó si yo apoyaba a Sarkozy, me extrañó enormemente que me hiciera esa pregunta ya al final, en medio de las firmas, cuando bien pudo haberla hecho cuando se le pidió al público que las hiciera. Tampoco Sarkozy había estado presente en el tema de la conferencia-conversación. Sin embargo, decidí responderle.

Le dije que yo había votado Sarkozy, que había votado por el cambio que representaba, que era la primera vez en mi vida que votaba por un presidente, y que, desafortunadamente, ahora con esta visita de Jack Lang a Cuba, enviado por él, me había decepcionado un poco. Y que yo sólo sostenía a aquellos que fueran solidarios con la libertad de Cuba. Cuba es, en resumen, lo que me interesa.

Creo que la señora entendió, incluso me agradeció mi sincera respuesta, así dijo. ¿Tenía que terminar la conversación-presentación de libros de esta manera? No lo sé. Lo que sí sé es cuando se trata de autores del exilio, siempre intentan ponerte el trabuco para que tropieces. Espero que haya sido inocencia de su parte, y no nada predeterminado. ¿Soy paranoica? Sí, soy hija del totalitarismo.

Dos lecturas

Mircoles, 25 Febrero 2009

Hoy madrugué, tomé un tren para Strasbourg, pues debía presentar dos libros traducidos al francés, publicados por Gallimard, La Ficción Fidel y Bailar con la vida, en la librería Kléber. Me leí en el viaje de ida, en dos horas, un libro. Y al regreso, otro libro.

Strasbourg es una ciudad preciosa, y ahora que tiene TGV resulta muy cómodo viajar desde París, confortablemente, en un vagón amplio, mientras leemos, y de vez en cuando levantamos la vista para disfrutar del paisaje. Aunque cada vez con mayor frecuencia la gente instala sus oficinas en cualquier sitio, sobre todo en los trenes, y el tecleo de los ordenadores que no paran, molesta. Vivimos en un mundo donde el ruido impera. Si no hay ruido nada existe.

Pero yo me puse mis tapones y a leer se ha dicho. Dos libros en cuatro horas, magnífico.

Di un recorrido por la ciudad, almorcé con François, el librero, y con su equipo, y conversamos evidentemente acerca de las lecturas que estábamos haciendo. Qué manera de sentir que vivíamos momentos sublimes, porque últimamente cada vez que abro la boca o alguien la abre para dirigirse a mí, sólo emitimos opiniones sobre la mierda que es la actualidad.

Delante de una descomunal y deleitosa choucrute, analizamos varios libros que acaban de salir, y satisfechos seguimos a los postres y el café. Otra vuelta por la ciudad, entrevistas, y regreso a la librería. La sala estaba llena, algo insólito, y nadie se puso furioso cuando se tocó el tema de Cuba, todavía más insólito.

Es un gusto compartir con los lectores, con los libreros, cuando la gente ama su trabajo, la vida se hace aún más fácil, y da la impresión de que levitas. Tomé el tren de regreso de noche. Mucho frío, cansancio, y lecturas. París, iluminada, esperaba por mis pasos. Me di entera a ella.