Blogs

Entradas con etiqueta ‘Gay Parade’

Gay Parade.

Domingo, 27 Junio 2010

Todos los años asisto a la Gay Parade, no sólo porque vivo a pocos pasos de La Bastille, además porque yo soy muy de lo gay, admiro la cultura gay, e incluso me apunto a todo lo que tenga que ver con sus gustos y con su manera de ver la vida.

Desde temprano empecé a ver en las calles de mi barrio a grandes mujeres preciosas en tacones bestiales, con unos escotes, unas tetas, unos culangos, y unos caretones y carterones que p’a qué, un amigo me dijo que no eran mujeres, que eran gays, transformistas. No en balde tantos hombres se meten a bugarrones, porque esos transformistas son de una belleza que ya quisieran muchísimas mujeres reales, y de un soberbio buen gusto inusual en estos tiempos.

Llamé a varios amigos gays para que me acompañaran a la Marcha del Orgullo, y me respondieron renuentemente que no. Es que son locas atrasadas, me dije, o que pasan ya de los cuarenta, pero me aseguraron que no era el caso, que aunque viejas ellas seguían siendo locas, pero locas refinadas. Ellos no asistirían porque estaban hartos de que la Marcha del Orgullo se convirtiera en la marcha de los heteros borrachos. No les hice demasiado caso, y me fui yo sola. Al rato tuve que darles la razón.

La cantidad de furgonetas parqueadas en las calles adyacentes con grandes cacerolas de comida, así como de gentuza que bajaba de los suburbios con latas de bebidas alcohólicas, las que lanzaban por encima de las cabezas, me pronosticaba que ya el negocio y la chusmería se habían apoderado de la Gay Parade.

Además, seguramente es porque estamos viviendo épocas de crisis, las carrozas no estuvieron a la altura de años anteriores, e imperó un mal gusto de apaga y vámonos. Aparte la cantidad de mujeres en burka cocinando en las aceras, que no eran trasvestidos, eran musulmanas aprovechándose del momento y haciendo el bisne, ganándose el baro.

Por otra parte, siendo mujer, cuánto me gustaría que las lesbianas tuvieran el mismo buen gusto refinado de los homosexuales, y supieran vestirse de dandys, como en la época de Georges Sand y de Colette, pero ahora las lesbianas para parecer más lesbianas se disfrazan de rapperos, y es de una visión infame, ¡de una tristeza terrible!

Por primera vez sentí que la fiesta del orgullo gay podía desaparecer, y es que se han apoderado de ella la vulgaridad, el negocio, y toda la perdición que estamos viviendo en esta época.

En lugar de plumas y colorines, mayormente vi borrachos, heterosexuales amargados, y mucha chusma abarrotando las calles, y ensuciándolas.