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El cura Ortega y la hijaza Mariela

Viernes, 13 Mayo 2011

Forman parte de un dúo, el dúo que presta su imagen para tapar los crímenes de la dictadura. Él es cura, cardenal o coronel del castrismo, da igual: Jaime Ortega. Ella es la hijita o hijaza de Raúl Castro: Mariela Castro. Ambos llevan a cabo uno de los planes más macabros de los últimos respiros del régimen.

Él fue perseguido por cura y por afeminado en los años sesenta y setenta, se cuenta que estuvo recluído en un campo de concentración de las UMAP (UNIDADES MILITARES DE AYUDA A LA PRODUCCIÓN). No le costó tanto, después de eso, llegar a donde ha llegado, sólo ha tenido que arrepentirse delante de dios y pactar con el diablo. Para un cura de verdad es mucho, él no lo es. Sabrá dios, precisamente, cuántos videos no le tendrán filmados, sabrá dios por dónde lo están chantajeando. Pobres fieles que le creen, los mismos que creyeron a los Castro.

Ella fue una estudiante mediocre, una actriz y una bailarina todavía más mediocre. Siempre quiso ser artista, no lo logró porque no lo es, no tiene el don ni la voluntad. Entonces se enganchó en la última carroza, la de las Drag Queens, y creó el centro CENESEX, cuyo objetivo es el mismo que el que tenía su madre con las mujeres cubanas, controlar a las mujeres, dominarlas ideológica y políticamente, chantajearlas. Es lo que hace ella con los gays cubanos, si eres gay pero anticastrista, ella no dudará un instante en meterte en la cárcel, ella misma te pondrá las esposas. Pero como ahora para ser gay hay que ser castrista y demostrarlo, ella se agencia un teatro, el más grande de La Habana, y monta allí a su zoológico de cristal.

Pues bien, debería añadir al cura al espectáculo, con su larga maxifalda religiosa, y la redonda coronita, y su recorrido laberíntico, a escondidas, por Europa, como un Fouché, tratando de arreglar las cosas entre los asesinos Castro, sus jefes antes que dios, y la Unión Europea. Sería un gran -otro más- espectáculo en la pasarela del horror. La prensa internacional destaca como logros de la revolución, después de 52 años de dictadura, que la caradura de Mariela Castro, y el esbirro de la iglesia Castrista, Jaime Ortega, quieran tapar el sol con un dedo, y hagan todos esos malabares. Él escondiendo a sus dios las verdades, mintiendo, pecando, pero ¿qué coño importa el pecado para ese cura desflecado? Ella publicitándose con operaciones de sexo gratis, cuando lo que tiene que operarse es la vergüenza y el alma.

El cardenal y el general, el castrianismo y el cristianismo se juntaron.

Viernes, 21 Mayo 2010

El cardenal y el general se han reunido en La Habana. Cuando la cosa se pone tan mala, como la han puesto los mismos castristas en los últimos tiempos, entonces reclaman a la iglesia para que les saque las castañas del fuego. Y la iglesia acude con la lengua afuera.

El cardenal Jaime Ortega ha intervenido por los presos políticos, según la prensa. No, no lo creo así. El cardenal ha respondido al llamado del general para solucionar el mierdal que se les ha armado internacionalmente.

Se han puesto a cavilar cómo hacer para destruir el movimiento de las Damas de Blanco, que es el que más les jode, desde Oscar Elías Biscet, neutralizado en la cárcel. Y es ahí entonces que Jaime Ortega balbucea que se solucionaría liberando a los presos políticos. “¡Caquita, no se toca!” Y Raúl Castro le da un manotazo con su correspondiente tapaboca.

De la reunión no salió nada en específico, pero ahí están las fotos y los videos, y con eso basta para lavar la imagen. Es todo a lo que aspira el castrismo, no se preocupan más, ya que saben que ellos son los dueños del tinglado, y la iglesia hace pucheros al verse, por fin, de igual a igual con Castro II, a través de youtube.

Nada, que la cosa sigue igual, el cuartico está igualito, ya había cantado el gran Panchito Riset, mucho antes del desastre de 1959. Si Juan Pablo II no pudo cambiar nada durante su visita, ¿qué esperan estos mequetrefes, innovar qué?

Cosa de imagen, asunto de publicidad, y ¡fuera catarro!

Gracias a “monaguillo”, por el juego de palabras entre castrianismo y cristianismo.

Ñampiti sacerdotes en Cuba.

Sbado, 18 Julio 2009

Pareciera una novela de crímen y misterio de Ágatha Christie o de Mary Higgings Clark, pero sin el morbo británico o newyorkino como telón de fondo. Sólo que hasta ahora los crímenes ocurren en la chusmería y en la cochinada habanera de la que soy oriunda, el último ha sido el del Padre Arroyo, en Regla, pueblo representativo del culto a la santería.

El cardenal de La Habana, Jaime Ortega, afirma que los crímenes nada tienen que ver con el odio a los sacerdotes españoles como, según él, algunos medios occidentales han declarado. Bien, Jaime Ortega es un cardenal que miente en permanencia, para quedar ”niquel” con su gobierno, que con toda evidencia no es el del Vaticano, sino el castrista. La nariz le crece constantemente a este cardenal que se cuenta que estuvo en los campos de concentración castrista, y sin embargo más perrero de los Castro no puede ser. Este cardenal que debería tomar partido por Las Damas de Blanco, por el pueblo cubano, no mueve un dedo por la libertad de su país.

Le voy a decir algo al cardenal Ortega, él sabe bien que Regla es un pueblo donde los habitantes son mayormente practicantes de la santería, cualquier párroco que asuma la iglesia de Regla como su parroquia debe saber que la primera “regla” es respetar eso, respetar las creencias afrocubanas de los reglanos y del pueblo en general, ya que ese templo es venerado por todos los cubanos. Algunos sacerdotes se niegan a admitir la primera creencia de los cubanos, que es la religión yoruba. En estos momentos es así, la santería le ha ganado a la religión católica. Bien, no quiero especular, sobre todo desde lejos. Pero cualquier sacerdote español que se ofusque y que no comprenda esa realidad, sabe que no será visto con buenos ojos, y que corre el riesgo de ser, cuando menos, mal querido, mal aceptado. Lo que parece no era el caso de este sacerdote.

La investigación de la criminalidad corresponde únicamente a la policía. El crímen puede haber tenido que ver con el móvil del robo, o el móvil también puede haber tenido carácter sexual, que en una investigación criminalística no se descarta nada. Ya se escucha que la ETA puede estar cometiendo asesinatos en La Habana, y vengándose con los curas. Eso se ha dicho en las calles habaneras. Lo que sin duda alguna sería una información más, por muy descabellada que parezca.

La Iglesia cubana, tan callada cuando se trata de la justicia, de proteger a los demócratas cubanos, empieza, sin embargo, a dar opiniones aquí, allá, y acullá, en boca de su cardenal, como si la iglesia sola pudiera desentrañar el crímen. No, señor Ortega, no es así. Aunque ya sabemos que la policía en Cuba también trabaja como usted, para el régimen, y que dará la versión que le convenga a la dictadura.

Por lo pronto, si yo fuera un sacerdote español, oiría dos consejos: o entraba por el aro y permitía que me dejaran gallinas prietas muertas en el portal de la iglesia, o me iba recogiendo los cheles, y me largaba con mi música a otra parte. Supongamos que, de otra parte, los sacerdotes estén siendo asesinados por el propio gobierno, porque les moleste que estos se dediquen a tocar el tema político en sus homilias, eso nunca se podrá comprobar, seguro que no. En Cuba, nadie le cortará las manos a un músico, como hicieron los esbirros de Pinochet con Víctor Jara. En Cuba, la dictadura enviará a cualquier delincuente a que le tronche las manos y luego dirán que se trataba de un ladrón que intentaba robarle el reloj a un músico. Sí, la tortura castrista es muy sutil.

En cualquier caso, las coincidencias entre el primer asesinato y el segundo son apabullantes.

Los sacerdotes han sido sustituídos por los gorriones. El ñampiti gorrión de la muerte merodea los templos habaneros. ¡Solavaya!

Como verán en estos videos todo el operativo investigativo en Cuba está desviado a vigilar a los ciudadanos, a perseguirlos, pero a la hora de investigar un crímen, ni el menor recurso: