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Solos y perdidos

Jueves, 18 Diciembre 2008

Cuando veo a los mandatarios de los países latinoamericanos, y a otros, abrazar, aupar, y pedir con sus palabras y con sus gestos la legitimización del gobierno de Castro II me digo que los cubanos estamos cada vez más solos y perdidos. Paradójicamente no me siento excesivamente triste, me siento con un élan vital para seguir demostrando cuán equivocados están estos señores. Y por suerte, en ese impulso, no estoy demasiado sola, porque muchos me acompañan en el empeño de seguir deseando mostrar la verdad de lo que significa para Cuba, pero no sólo para Cuba, lo que significaría para cualquier país, una dictadura que cumplirá en los próximos días 50 años.

No voy a lloriquear, no es mi estilo, pero tampoco esta vez me voy a airar, porque, qué se puede hacer cuando los periódicos que tradicionalmente han estado del lado de las víctimas de las dictaduras, en lugar de escuchar a las personas que han sufrido, dedican sus esfuerzos y sus páginas a alentar y a inventar talentos florecidos bajo la sombra de esa misma dictadura sin condenarla, todo lo contrario. No es alentador, pero espero algún día que estos diarios rectifiquen, y que no sea demasiado tarde. Demasiado tarde puede ser una invasión a esa pequeña isla, como ocurrió con Irak, pero recuerden, ¿quiénes escuchaban a las victimas de Sadam Hussein cuando éstas pedía auxilio, qué periódico de izquierdas les hizo caso? Ninguno, que yo recuerde. La realidad es ésa, no hay otra, la soledad, el aislamiento. Y hemos vivido las consecuencias doblemente: los horrendos estragos del dictador iraquí más la guerra posterior en ese país, llevada, no sólo por los norteamericanos, por varios países que la sostuvieron.

Cientos, miles de voces cubanas se han levantado para pedir justicia, compasión, apoyo, reconocimiento del sufrimiento, se han escrito cientos, miles de libros que cuentan la verdad de lo que ha ocurrido en Cuba, se han hecho películas, se ha batallado dentro y fuera de Cuba. Y no nos oyen, no quierne oirnos. Es más, tengo la impresión que cansamos, que fatigamos a los demás con la candanga. Y de eso se aprovechan los oportunistas. Por ejemplo la estúpida que ha dicho ayer en un periódico que ellos se fueron huyendo de sus padres y no de los Castros, ella se habrá ido huyendo de sus padres, pero ninguno de nosotros se fue huyendo de los suyos. Nuestros padres estuvieron presos en las cárceles castristas y murieron luego en el exilio. Tengo a un hermano preso ahora mismo en Cuba, y ni siquiera puedo decir su nombre, para que no lo liguen conmigo. Tiene una niña, y no puedo hacer nada. Y esta escritora estúpida, mediocre, irresponsable suelta tales perlas que darían vergüenza a cualquiera persona normal, como mínimo. Imaginen por un momento que una escritora chilena dijera lo mismo de la época del pinochetismo, ¿qué periódico se lo publicaría?

No sólo tenemos que luchar contra el castrismo, además tenemos que luchar contra este tipo de gentuza, y contra sus agentes, y la vileza de este mundo, irresponsable, estúpido, que se prepara a aceptar, entre otras cosas, a las dictaduras, el terrorismo, los gobiernos populistas, como el futuro “normal”, el que le quieren dar a sus hijos.

En eso, les aseguro, no estaremos solitarios los cubanos. Prepárense, que lo que viene no es fácil.

Todos se vienen

Domingo, 14 Diciembre 2008

Todos se vienen (la connnotación no es sexual, descuiden; “venirse” en cubano quiere decir eyacular, no es el caso), todos se vienen y van, ninguno vive en Cuba a tiempo completo, y sin embargo en su curriculum de presentación está establecido que son “cubanos de Cuba”. Como si eso los hiciera más auténticos que los demás.

Le han cogido la vuelta a la escaramuza, son astutos, la mayoría tienen entre treinta y cuarenta años, y no voy a generalizar, forman parte de una generación que lo mismo chivatea, que jinetea, que gusanea en privado y luego bembetea de manera castrista en público. Mienten, todos mienten, eso tienen en común. Lo mismo se inventan que salieron con una beca en París cuando en realidad salieron casados con un extranjero, que se venden como profesores en prestigiosas universidades, y hasta se autocondecoran con distinciones imaginarias. Algunos llegan, lo logran, a “coup de cul”, en francés suena más elegante (a culazo limpio, en cubano). Viven en el extranjero, o se la pasan viajando, y regresan a Cuba a marcarle la tarjeta a la dictadura. No pagan impuestos en ninguna parte, ganan dinero, lo lavan en bancos en quiebra que tenemos que salvar nosotros, los contribuyentes, y sin embargo, se las arreglan para mantener tronco de casonas en la isla, con criados negros incluidos. Son los nuevos pícaros, los gaticos de María Ramos, que sin tirar la piedra ya tienen la mano extendida, que no escondida, para mendigar con lágrimas en los ojos y todo, una publicación , así tengan que plagiar a su propia madre, muerta o viva, da igual.

Viven enganchados del prestigio de los demás, del trabajo de los demás, como si no hubiéramos visto Eva al Desnudo (All about Eve). Son de una incultura antológica, copian de Wikipedia, con el desparpajo más alucinante que se haya sospechado jamás, luego denuncian a aquellos que los citan a ellos, con extrema delicadeza, y hasta los elogian. Intentan engañar y lo logran, sobre todo a las editoriales donde pululan los incultos, trepadores como ellos, pero de la suciedad capitalista. Son la generación de la “Shopping”, con libreta de racionamiento mirada de reojo, cual objeto anacrónico. Son los anéstesicos, los del beso sinuoso.

Es la era de los “trepas”, no lo dudemos; no leen y cuando leen lo hacen prestado, no compran libros, se los roban. Hurtan libros, bibliotecas enteras, pinturas, esculturas, a pobres damas ancianas que les abrieron las puertas con toda la confianza y la generosidad del mundo. Se dijeron secretarios de esas damas, las aislaron de sus verdaderos amigos, las saquearon. Una vez descubierta la fechoría, harán rodar la bola de que se trataba de viejas damas indignas con Alzheimer.

Son putas o gigolós. Singan para trepar.

Todos se vienen, sea con una cartica de consejo a Mariela Castro, un mensajito para Flavio G, o para ese otro amante, allá en México, el escritor… Todos se vienen masacrando o intentando masacrar a los demás, la verdadera “pingustia” es cuando tiemplan por ver la leche correr, para escalar y usurpar un puesto que no les corresponde. Ellos lo saben, no hay más que verles las caras de terror en un lobby de hotel, cuando te los cruzas y les clavas la mirada. Dan el culo en árabe con tal de que les toque una gota de petróleo.

Todos se vienen, empiezan a escribir de viejos, porque todo lo que intentaron de jóvenes no les funcionó, ni ser actores, ni pintar, ni chivatear, ni siquiera poseen talento para delinquir. No son escritores, son publicadores, ellos no quieren escribir, quieren publicar, me comenta un amigo.

Llevan desde que nacieron gozando en la bachata “robolucionaria”, en secreto gimotean falsamente por los rincones, y luego allá se incorporan a la rumba, sea la de los guerrilleros de Hollywood (los verdaderos están muy viejos para el meneo y nunca supieron bailar), sea al ritmo de la candanga ñángara de la gauche caviar europea o norteamericana.

Todos se vienen, son los “vivos”, los que hacen como si estuvieran dentro, pero en realidad están fuera, sacándole lascas e información a los verdaderos exiliados, tumbándole comidas, alardeando con cartas de crédito que no les pertenecen, chismosean horrores de las personas con las que conviven, las desprestigian, les inventan situaciones malévolas, porque lo que más necesitan es estar ubicados en el papel de víctimas. Pero no víctimas de una dictadura, no, se autitulan víctimas del capitalismo, del “embargo”, víctimas de los que les tiran el cabo, en resumen.

Todos se vienen, ¡¿concho, y por qué no se quedan de verdad en ese lugar que tanto veneran desde lejos?! Ah, porque el mambo está duro, aseronga, y vuelve la lagrimita oportuna, la quejiquera mariconil, el jineteo sentimental. Si algo no soporto es el jineterismo con drama, ¡qué asco, cariño santo! Ah, el Benny, cuando lo citan lo ensucian, ni siquiera lo han escuchado como se lo merece. Porque todavía los discos del Bárbaro del Ritmo no se venden en la isla en las tiendas normales, ni siquiera existen las tiendas normales. Sólo lo usan de propaganda.

Todos se vienen, propagadores de cretinismo, predicadores de la secta. Niñatos se dicen, renuentes a crecer, lo peor, a madurar; ya viejos reviejos, porque escribir una novela a los 26 años, éso es ser escritor joven, pero escribirla al filo de los 40, por favor. Viciosos del poder, robolucionarios hambreados, putañeros desposeídos. Voceros superficiales del crimen. ¡Allá ellos con su condena! ¡Qué los consuma quien no los conozca! Por esa trampa, ya me hicieron pasar, no caigan ustedes. Que tampoco ellos son tantos, aunque sí son tontos.

Acabo de encontrar, muy a propósito, estos dos videos de la gran Olga Guillot, y de su hija, también artista, Olga María Touzet, quienes abordan el tema, desde otro ángulo, pero coincidimos:

Emilio Bernal Labrada

Viernes, 28 Noviembre 2008

A Emilio Bernal Labrada lo acabo de conocer personalmente en Miami, ya lo había leído, había leído su libro La prensa Liebre o Los crímenes del idioma. Emilio Bernal Labrada está al frente de la Fundación Emilia Bernal, cuyo premio por toda mi obra, acabo de recibir. Vive en Washington y es miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española. Para mí fue un gran honor que me entregara este premio, y escucharle leer los poemas de Emilia Bernal, porque como familiar directo, resultó verdaderamente extraordinario oir la manera tenue de aproximarse a los poemas, como si tímidamente temiera que la autora estuviese presente en la sala de la Casa Bacardí.

Es un señor sonriente, sumamente culto, y más bien callado; aprecio mucho a las personas calladas. Esa noche tuve el inmenso honor de que me presentara el escritor Carlos Alberto Montaner, quien también ha ganado el mismo premio, y a quien agradezco las palabras que tuvo para mi obra, después de haber pasado un año bastante difícil de trabajo. Nunca lo olvidaré. Tampoco podré olvidar las palabras del señor Eduardo Zayas Bazán de NACAE. Y del escritor Rolando Morelli, editor de Loyka Froika, el Romance de cuando yo era una niña, de Emilia Bernal.

En cuanto a Emilio Bernal Labrada, es uno de estos cubanos admirables, de los que iré haciendo reseñas poco a poco, que encontré en este último viaje; una persona defensora de la democracia, de la democracia del lenguaje, además, y de la libertad de Cuba. Sin un ápice de flojera al respecto, sin decir mucho, lo dice todo con su mirada, con los gestos, y las reflexiones que nos regaló aquella noche, cuando nos fuimos al restaurante Versalles, donde nos encontramos con Paquito d’Rivera, el músico también cubano, que muchos de ustedes conocerán.

Me resulta, muy agradable, hoy, en esta tarde de duro invierno parisino, recordar el rostro de Emilio Bernal Labrada, memorizar sus palabras, sus bromas, y aquella noche de intercambio amistoso, en que Emilia Bernal estuvo merodeándonos, risueña, tal vez aprobadora.

  

Susan

Domingo, 23 Noviembre 2008

Mientras una anda en la comemierdería habitual o discutiendo de política, ella está trabajando, o preparándole a su madre un cumpleaños espectacular. Si la llamas en un momento inadecuado, responde a lo corto: “oye, estoy ocupada”. Y entonces, no queda de otra, a esperar que ella te llame “p’atrás”. Ella es Susan, vive en Miami, es cubana. Tiene los ojos, con sus pestañas, más lindos de la tierra, porque no son de un color que podríamos definir fácilmente, son  del color de la vida, así como de un fuego-pasión.

Una noche se puso un vestido violeta, y tiñó las estrellas. Nosotras, Ena y yo, en franca desventaja, porque Susan es una mujer con mucha huella; y me recuerda a aquella Lauren Bacall, con la voz tormentosa por encima de la humareda del cigarrillo.

Me invitó a su casa, aprecié su colección de pinturas, de bibelots de porcelana, de joyas. Habla con mucha propiedad, conoce su oficio, sabe cómo decorar el deseo, y que el cliente se vaya risueño, feliz, con esa última consecuencia de la penúltima sensación.

Susan usa un perfume que estremece, como de sueño lejano, y al final, cuando me despido de ella, me lo regala, junto con un broche (pasador le llamamos los cubanos), que palpita en sus manos, y con todo su cariño, y la dulzura de su mirada.

Hoy es domingo, regreso de trabajar en Niza, llevo cinco horas en el tren hacia París, hace un frío que pela. Voy leyendo a Reinaldo Arenas. Me hago la idea de que le habría gustado conocer a Susan.

En el tren pongo en mi cuello unas gotas del perfume de esa mujer tan distinta, y acaricio las ramas del pasador. Susan seguramente esté trabajando, y pienso en aquella noche, en una sandwichera miamense, en la que amontonamos camareras alrededor de nuestras llamativas fulguraciones. Yo acabo de trabajar, otro domingo en el tren… Quisiera compararme, pero jamás llegaré a tener el valor de Susan, ni llegaré a ser esa mujer de tan exquisita ecuanimidad.

Aviones, pasajeros.

Martes, 18 Noviembre 2008

Como carneros tomamos los aviones, nos restringen el peso del equipaje, nos quitan los líquidos, nos revisan hasta el ojete de la camisa, nos toquetean, nos humillan… Todo esto para encerrarnos en un pájaro de metal y volar durante horas de una ciudad a otra. Viajar ya no es lo que era, da vértigo, no más placer.

¡Quítese los zapatos! Me ordenan, me da asco caminar descalza por donde ha dejado su huella sangrienta un pie enfermo, contraeré una enfermedad, seguro. ¡Vote usted el agua, las cremas, los perfumes! Y a obedecer, porque si no, te pueden enviar hasta a una inconfortable estadía en Guantánamo, por sospechosa.

No me gusta viajar, lo detesto. Menos a la mierda con lujo de Miami, que esta vez fue recrudeciendo poco a poco su mediocridad y al final sacó las uñas. No me gustan las ciudades nuevas nuevas, porque son a la larga, provincianas provincianas, por muy modernas que quieran aparentar. Ni hablar de la política, los programas de basura de la tele, la radio gritona. Las orgías del botox, y las soledades. Pingas zarazas y cricas babosas. Nada que sirva para ser un poco más inteligente.

He terminado dándome igual Miami. ¡Quiá, que se fastidie! Por no tener la suficiente grandeza de iniciar su lucha contra le sajornera de la mediocridad.

Aunque salvo a algunas personas de este marasmo sentimental, algunos amigos queridos, y otras nuevas amistades, como Susan y Marytrini, dos transexuales fabulosas, trabajadoras, cultas, papayúas.

En el avión, comida plástica, y todo de un gris ratonil que aterra. Afuera, nubes de un espesor poco común. Debería saltar con pértiga.

Siempre una señal.

Jueves, 13 Noviembre 2008

Nos citamos la galerista Enaida Unzueta y yo con el pintor César Beltrán en el Little Haití de Miami, cuando anuncio a unos cuantos amigos que estaré por esa zona almorzando, me abren los ojos, y me miran como si me hubiera vuelto loca, para ellos Little Haití es un barrio a evitar, debido a su peligrosidad, añaden. Les recuerdo que estuve en Haití, y que he estado en sitios realmente peligrosos, pero no hay nada que hacer, con tantos lugares bonitos que tiene Miami, suspiran.

Almorzamos en un restaurante pequeño, limpio, y sobre todo muy bueno, un congrí picante, carne de puerco y plátanos chatinos.

Recorremos el pequeño barrio, comentamos acerca de los grafitis que intentan reproducir el espíritu de Port-au-Prince, mensajes religiosos, políticos, anuncios publicitarios… Entramos en una librería, la librera vende también una bebida: Crème de vie que misma hace y embotella con el sello de la librería.

Introduzco la mano en el estante, extraigo un libro delgado, es un poemario de Joann Rita Vega, se titula Hot Ice, publicado por la Association of Caribbean Studies. Miami, Florida, 1987. Me sorprendo al ver que la autora nació en Cuba, en 1952. En la librería sólo se venden libros sobre Haití o de autores haitianos, no me explicaba cómo había podido llegar ese libro a ese estante. Lo compré, abro una de las páginas, donde dice:

Isla

Esta noche

estoy sentada en la playa

de una tierra distante…

Un lazo fuerte, amoroso,

me ata a la isla

esta noche…

Sola,

con mis sueños

y mis esperanzas 

La otra mejilla.

Martes, 11 Noviembre 2008

Sigo en Miami. Hoy presenté el poemario La otra mejilla, con dibujos de la autora, de la escritora cubana Belkis Cuza Malé, en Padilla’s Cigars en la calle Ocho, un sitio para degustar los mejores habanos del exilio, con el halo nostálgico del poeta Heberto Padilla, sus hijos Carlos y Ernesto llevan el lugar.

Es un sitio elegante, con muebles de cuero, y el mobiliario necesario para fabricar y fumar los Padillas.

Belkis Cuza Malé nos leyó sus poemas, con una voz suave, hermosa, plena de recuerdos. Entre el público estaban no pocos de sus buenos amigos, personas que la admiran y la han seguido durante años en su creación literaria.

La otra mejilla es un libro rebosante de símbolos personales, un muestrario de intimidades poéticas, de besos diarios de la vida.

¿Parece mentira, no? Que sea en la calle Ocho, en plena “mafia miamense”, según dicen los castristas para denigrar al exilio, que se presente uno de los mejores libros de esta gran dama de la literatura cubana.

Un gran beso para Belkis Cuza Malé, y le agradezco infinitamente que me haya confiado su libro.

La otra mejilla está publicado por mi pequeña editorial ZV Lunáticas.

Del pánico y otras veleidades.

Lunes, 27 Octubre 2008

Sube el telón. Estoy en París, quince años después todavía no me lo puedo creer. Vivo frente al banco, en el que se reunieron en la primera línea de la novela de Gustave Flaubert, Bouvard y Pécuchet, en el bulevar Bourdon. Hace frío soleado y antes de leer la prensa y que se me eche a perder el día con las malas noticias, prefiero salir a caminar a orillas del Sena. Pero sigue haciendo mucho frío, aún a mediodía, y me interno en el Barrio Latino. De pronto me quedo sola en un impasse, en un callejón sin salida, y me digo que no hay nada más parecido a este espacio físico que mi mente en algunas ocasiones en las que Cuba me invande entera con sus cincuenta años de dictadura.

Vuelvo sobre mis pasos, entro en una galería, lo único que me interesa, cada vez más, es el arte, perderme en la textura de los dulces e inclusos sensuales, o sombríos sueños del pintor.

-Es una pintora -me señala la galerista.

Lo había advertido, por un matiz, los ojos del ser extraño que pintó, son demasiado redondos, le hizo pestañas muy largas como letras góticas, y por detrás del olor a pintura, a trementina, surge un delicado perfume a orégano, comino, culantro, estragón. Las pintoras sazonan los cuadros, los cocinan. igual que las novelistas las novelas.

Creo que me gustaría comprar ese cuadro. La galerista es tan amable que me aconseja otro más hermoso, según ella, y a mejor precio. No tengo mucho dinero, no tengo dinero, subrayo, pero éste es el que me gusta. No importa, lo sé, subraya, son tiempos difíciles. Nos miramos tristemente.

Termino de ver la exposición. Voy a salir, y ella me detiene, espere, musita, voy a consultar algo con la pintora. Marca un número de teléfono, habla en inglés con la mujer que vive en la otra punta del mundo.

-Siena sería muy feliz si usted se llevara el cuadro, páguelo cuando pueda, sólo me tiene que dar la dirección, su teléfono… -La mujer me mira con ojos húmedos.

-Le agradezco infinitamente, vendré por él, pero cuando pueda pagarlo. Mientras tanto, si lo ha vendido usted antes, también eso me hará muy feliz.

Sonreímos, nos abrazamos.

Salgo de la galería, el aire gélido acaricia mi rostro. Llego a casa, sorprendo a mi hija de quince años pintando un cuadro, muy parecido al de Siena, con menos maestría, pero en la misma onda. Abstracto y cariñoso, el azar.

El pregón que asusta.

Lunes, 20 Octubre 2008

El viernes di el pregón en la Feria del Libro de Cartagena en España. Me admira ver cómo una fiesta de los libros, cuyo título de esta edición es El Juego de Leer, existe después de 27 años. La alcaldesa, señora Pilar Barreiros tuvo la amabilidad de presentarme, además de que pude comprobar de que realmente es una política que lee, como debiera ser siempre, pero no siempre es lo habitual.

Mi pregón se tituló Sentir los libros, y lo dediqué a los 17 bibliotecarios independientes que desde la Primavera Negra de Cuba del 2003 se hallan en prisión. Estos blibliotecarios lo único que hicieron fue crear en sus casas, con sus medios, bibliotecas independientes de las estatales, donde se podían consultar los libros prohibidos por la dictadura, lo que el régimen consideró de inmediato un delito grave, y los metieron de cabeza en las cárceles, no sin antes confiscar libros y algunas casas, y quemar algunas libros, como no podía ser de otra manera en una dictadura de esa envergadura. Pero Moratinos dice que en Cuba no hay presos por pensar diferente; no, señor Ministro, en Cuba hay presos, por pensar, solamente por eso.

Pero este post es más complejo de lo que esperaba, porque ¿cómo explico yo que después de dar mi pregón, en el que conté cómo sucede la represión y la censura en mi país, cómo es la hazaña de leer en esa isla, en la que leer distinto puede costarte años de cárceles, cómo explico que al final del pregón, la plana de socialistas que estaban sentados en primera fila se levantaron como autómatas y no me dijeron ni mú? Ni siquiera se acercaron para argumentar o discutir mis puntos de vista, mi realidad, que es la de Cuba. Nada, ni mu, la espantada por respuesta.

Y es que lo de la izquierda ya no es una cuestión de ideas, es de sentimientos. Y con las ideas se puede discutir, pero no con los sentimientos. Cuando la ideología se convierte en sentimentalismo barato ya no hay nada que hacer.

Eso lo descubrió Guillermo Cabrera Infante hace muchos años, mientras escuchaba improperios de parte de un sobrecargo en el avión en que viajaba, que le reprochaba, desde luego, que fuese tan anticastrista. Tantos años más tarde, la cosa no ha variado ni un ápice. Asunto de sentimentaloides, más bien. 

Diplomático-cocinero y garzonerías.

Sbado, 18 Octubre 2008

“¡Un cocinero y un diplomático! Un paralelismo excelente. Si hubiese tenido un hijo tonto le habría convertido en uno de los dos.” Eso escribió Oscar Wilde en Vera o los nihilistas. No hay como encontrar una buena frase de un escritor para describir la comemierdería del momento, por no decir, el tremendo acto de cinismo, de miserabilismo, con los que no sigue tratando el gobierno de Zapatero a los cubanos que amamos y que queremos la libertad y la democracia para nuestro país.

Todo el dinero que quiere la dictadura allá va Cocinero-diplomático Desatinos a dárselo al Socotroco de Pérez Roque, dinero contante y sonante para las arcas de la dinastía Castro. Y para colmo de cinismos, impulsan las gestiones en la Unión Europea con el objetivo de conseguir que se levanten las sanciones a Cuba. Entre tanto, los presos de la Primavera Negra del 2003 todavía siguen encarcelados. El pueblo se muere de hambre, se alzan y los reprimen.

Pero El Socotroco dijo, no, no dijo, exigió, que le dieran dinero sin condiciones: ¡sincondicionespapirrico! Que allí, en la isla, añadió, nadie está preso por pensar diferente. Ah, no qué va, que le pregunten a las Damas de Blanco. Que le pregunten al Laboratorio Aglutinador de la artista Sandra Ceballos; hoy preparaban una exposición y un concierto en su espacio, con concierto del grupo Porno para Ricardo, y les anularon la actividad. Lo que ha provocado de nuevo una oleada de solidaridad en los blogs cubanos. Infórmense en Penúltimos Días.

Etcetereando por ahí me acabo de enterar de que el juez Baltasar Garzón anda averiguando si por fin Franco se murió o no, porque si no se ha muerto habrá que enjuiciarlo. Muy bien, pero este Juez está más atrás del palo y cogiendo sombra que yo, que pensaba que gobernar con mano de hierro a un país durante cincuenta años, fusilar a 21000 inocentes (Pinochet ejecutó a 3000), enviar al 20 por ciento de la población cubana al exilio, torturar a familias, y a presos, con 80000 víctimas en su haber, si contamos a los fusilados, desaparecidos en el mar, devorados por los tiburones y desaparecidos en las guerras en África, yo pensaba que todo esto bastaba para confirmar a Fidela y Raúla Castro (La China, le llama el pueblo jocosamente) como criminales de guerra, y que con semejante historial se podía enjuiciarlos por crímenes contra la humanidad. Pero a la relambida de la Garzón (a) le dio un yeyo, y dijo que no, que no, y que no, que las hermanistas Castro eran muy buenas, que no lo hiciera así para que viera lo malas que son realmente. De nada valieron las pruebas que presentaron los familiares de las víctimas del Remolcador Trece de Marzo, hundido por los hermanitos dinásticos, donde murieron doce niños entre las 72 personas que iban a bordo. Nada de eso fue suficiente para la niña majadera ésta, la jueza Garzonnière de marras, que “no hay tarde que no me enoje” esta chiquilla presumida y malcriada.

Y que hablen, que hablen, que digan, que digan, que escriban… sobre todo la prensa. Que para eso se hace el cocinadito, o el cochinadito, para que la prensa se desboque y hable, y que le hagan un egbó de lengua, porque el Garzón le debe de meter a la brujería que pa qué, ¿o a la masonería?

Entre Desatinos Diplomático-Cocinero, Socotroco Generacional y Narciso Garzón no hay espejo que aguante. Los cubanos que se vayan al carajo, dirán ellos. Y de este modo siguen apoyando a la dictadura. No se trata de ingenuidad, se llama colaboración miserable, como en la época vil del fascismo.