Blogs

Entradas con etiqueta ‘Mario Vargas Llosa’

Festival EÑE en Lima

Mircoles, 13 Abril 2011

He viajado hasta Lima, desde Miami, para participar en el Festival EÑE. Ayer me fui hacia el Centro de la ciudad, que se encuentra bastante alejado del barrio en donde me han alojado, el de Miraflores. El Miraflores de Mario Vargas Llosa.

Encuentro al periodista y escritor Enrique Planas, que me cuenta que muy pronto se inaugurará lo que se llamará La Ruta de Mario Vargas Llosa, que será como un  paseo por los sitios de sus novelas, sobre todo en el barrio de Miraflores.

Recorro las librerías, a un paso de la Catedral, ya en el Centro, descubro la célebre Librería El Virrey, en la calle de Los Escribanos. Observo a los limeños, algo callados, después de la primera vuelta de elecciones, en la que quedaron a la cabeza Ollanta Humala (seguidor de Hugo Chávez y del castrismo) y Keiko Fujimori, la hija del ex presidente para algunos, dictador para la gran mayoría.

Elegir entre esos dos, ahí está el trauma de estas elecciones, pero los peruanos sabrán salir del atolladero. Perú crece, me dice el taxista que me regresa al hotel.

Esperemos que Perú siga creciendo, y que sepa- a la hora de votar de nuevo- que de una dictadura de derechas se sale, pero de una de izquierdas… que observen lo que ha sucedido en Cuba, y en Venezuela, que calculen fríamente. Eso les deseo, sabiduría.

Devoro un ceviche en la Avenida Pardo, compro otro libro, alzo los ojos a la neblina que inunda la ciudad y que transforma el cielo en un esponjoso velo medio soleadito, como dicen ellos achicándolo todo.

El Festival EÑE ha iniciado sus jornadas, con grandes escritores, y hermosos proyectos de futuro literario. ¡Enhorabuena!

El sinnobelado Fidel Castro

Lunes, 11 Octubre 2010

Fidel Castro lleva años soñando con el Nobel. Aunque con anterioridad había hecho como que no le interesaba el premio, y ni siquiera se preocupaba por aparecer como un pacifista, más bien todo lo contrario.

Sin embargo, este año, además de publicar libros, deseando imitar a su amigo Gabriel García Márquez, ahora se dedica a la crítica de libros que no lee. O sea, espera a que un grupo de traductoras del inglés le traduzca y le hagan un resumito, para que entonces él pueda adelantar de qué va la cosa en una de sus Reflexiones, a las que yo llamo Riflexiones. Así, de este modo, se da a la tarea de divulgar que escribirá próximamente sobre el último libro de Bob Woodward. No lo ha leído, pero escribirá sobre lo que otros le leen, le traducen y le resumen.

Para el Nobel de la Paz de este año estaba sumamente embullado (entusiasmado), ya estaba confeccionándose la maxifalda, puesto que él pensaba que si el año pasado se lo dieron a “un negro inútil”, por qué no irían a dárselo a él: ¡un pacifista consagrado! Será descarado y racista. Entonces se dio a la tarea de escribir sobre la paz, y a dar entrevistas donde declaraba que si durante la Crisis de los Misiles él puso al mundo en peligro de una Tercera Guerra Mundial, fue por culpa de los rusos, que seguramente le habrán metido los tanques de a porfía.

No sólo no le dieron el Nobel de la Paz, además se lo dieron al disidente chino Liu Xiaobo, preso político del comunismo chino. De contra, el Premio Nobel de Literatura fue a parar a Mario Vargas Llosa, quien no ha parado ni un instante de su vida en defender a los cubanos de la tiranía de los Chacumbeles I y II. Se le cayó el caché a Castro con su amiguito Gabo, Premio Nobel, etc…

A continuación, verán a uno de los escritores lamebotas de la dictadura castrista, Miguel Barnet, al que todos llaman Mimí Yo-Yo, exigiendo el Premio Nobel para Papá Chacumbele I, para la Maruga Guerrillera, ¡qué horror de intelectuales, caballeroooooo! Una partía todos de propagandistas del régimen:

¡Felicidades, querido Mario Vargas Llosa!

Jueves, 7 Octubre 2010

El mundo de las letras hispanas se viste de lujo con este premio, merecidísimo, a Mario Vargas Llosa.

Consagrado escritor, gran demócrata, defensor de la libertad y de los derechos humanos, Mario Vargas Llosa, también ha ejercido el periodismo desde su juventud, y ha sido corresponsal de guerra, como fue el caso durante la guerra de Irak.

Desde aquí le mando un fuerte abrazo a él, a Patricia, su esposa, a sus hijos. Y le agradezco su constante solidaridad con el pueblo cubano. ¡Libertad y vida!

Mario Vargas Llosa, la estatura del intelectual

Martes, 2 Febrero 2010

Escuchar a Mario Vargas Llosa alivia, sana, cura de toda la imbecilidad cotidiana que estamos obligados a oir. Yo he tenido ese privilegio, y acabo de repetir la experiencia en Cartagena de Indias, en el Hay Festival. Mario Vargas Llosa responde de manera sincera, sin titubeos, sin ambages; fue un hombre de izquierdas, que se desligó de la izquierda, para convertirse en un hombre libre. Ese hombre libre no sólo es un gran escritor, además es un pensador consecuente, cada uno de sus análisis está provisto de humanidad, de una visión literaria y política de los acontecimientos, aún cuando los presente de manera separada, aún cuando estos coincidan.

Mientras paseaba una noche por la cálida ciudad amurallada, me detuve en una librería en cuya vitrina se mostraban los libros de Vargas Llosa, todos los he leído, de todos conservo una maravillosa sensación de aprendizaje perpetuo, eterno. Autor de pensamiento, escritor de lenguaje y de ideas, de situaciones complejas, el escritor peruano es, sin duda alguna, una referencia más allá del llamado Boom Latinoamericano; mientras que algunos miembros de ese boom se quedaron anclados en el fenómeno comercial, Vargas Llosa sigue siendo un escritor que se renueva, un “joven” escritor, con cada vez mayor sabiduría, con una visión más amplia del mundo.

Me tropecé con él y con Patricia, su esposa, unas cuadras más abajo. Después de los abrazos, me animó, con esa frase: “Ganaremos, ganaremos”. Yo sabía que se refería al tema cubano, y le agradeceré siempre que esté del lado de la verdad, de la justicia, y que cada vez encuentre palabras para animarnos. Lo pude comprobar en su conferencia en el Teatro Heredia, en Cartagena de Indias, volvió a reiterar su solidaridad con el pueblo cubano, y a subrayar que Fidel Castro “es un caudillo”, con palabras más elocuentes que las que acabo de escribir.

¿Por qué entonces la falta de solidaridad de otros escritores, por qué su silencio? No lo sé, y cada vez me importa menos. Con tener a Vargas Llosa de nuestro lado, del lado de la verdad, ya es algo sustancialmente magnífico. Vargas Llosa llegó a la literatura a través de la literatura, de la escritura, y no de la política, a la política llegó después. Ahora, hay otros escritores que llegaron a la literatura -o sea a la publicación- valiéndose de la ideología. A esos mejor tenerlos bien lejos.

Gracias, querido Mario.

Mario Vargas Llosa en el Instituto Cervantes de París

Jueves, 23 Abril 2009

Acabo de llegar a casa, en estado de nirvana total, por decirlo de una manera cursi. Esta tarde Mario Vargas Llosa dio una conferencia en el Instituto Cervantes de París sobre la obra de Juan Carlos Onetti, junto a su traductor Albert Bensoussan y el ensayista venezolano Gustavo Guerrero. La sala abarrotada de gente, hasta afuera, las escaleras repletas de jóvenes sentados, a la espera de escuchar algunas palabras del maestro. Entré de chiripa.

Fue una conferencia, o mejor dicho, un conversatorio magistral. Mario Vargas Llosa es un escritor de una gran cultura, pero al mismo tiempo de una inmensa sencillez. De esa grandeza natural, y caballerosa, incluso amistosa, con el público. Hubo momentos muy divertidos, esos donde Vargas Llosa contó sus desencuentros reales con Onetti, y sus encuentros literarios, por supuesto.

A la salida, lo abracé, con un nudo en la garganta, recordé mucho a Guillermo Cabrera Infante mientras lo escuchaba, porque también él pertenece a ese género de escritores con los que uno sueña ser; cuya grandeza está en la obra y en la proximidad con el lector, a través de una relación culta y duradera que se establece. Cuando hablo de cultura, me refiero desde luego, a la educación y a la asimilación de la lectura, de la apreciación de la vida a través de la cultura, y a una manera eterna de saborear el instante.

Ahora me sumergiré en la lectura del libro de Mario Vargas Llosa sobre Juan Carlos Onetti, seguramente estaré despierta hasta el amanecer.