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Entradas con etiqueta ‘Osama Ben Laden’

En el tren hacia Saint-Louis

Sbado, 7 Mayo 2011

Desde el viernes viajé a Saint-Louis para participar en el Salón del Libro de esta ciudad que se encuentra entre Suiza y Alemania; desde cualquier esquina puedes apreciar algunos edificios de Suiza y del otro lado las montañas alemanas. Hice el viaje en tren, leí un rato al principio, y enseguida me quedé dormida. Dormí profundamente y soñé Con Ben Laden, sí, ya sé, horrorífico, pero fue así.

Ben Laden estaba vivo, preparando el próximo golpe, y junto a él se encontraba Castro I, joven, enérgico, y viril, como le gusta lucir a los dictadores. Castro se encontraba enseñándole cómo acabar con el mundo, y sobre todo con las mujeres. Parecían dos locos hablando. Y yo estaba en una esquina muerta de la risa, partida de la carcajada. Sin embargo, ninguno de los dos reparaba en mí, puesto que se hallaban demasiado entretenidos en planear cómo fastidiar al planeta.

Por supuesto, finalmente me desperté, llegué a Saint-Louis, y me dediqué a lo que hacemos los escritores en los salones y ferias del libro, a dar entrevistas, presentar el libro, fotografiarnos, hablar con los lectores, firmar libros, y engordar.

Esta noche acabé de cenar junto al resto de los invitados y después de subir a la habitación y de encender la computadora y de consultar este periódico, y de ver el video que le hicieron a Ben Laden, antes de morir, mientras con una telecomando en la mano, miraba la televisión, percibo como un déjà vu. Y me quedo de piedra… Es exactamente esa la imagen que vi en mi pesadilla, solo que falta en ella Castro I, y yo, por supuesto. Para mi gran suerte. De lo contrario, ni siquiera estuviera contándoles este sueño.

Osama Ben Laden y las setenta y cuatro vírgenes

Martes, 3 Mayo 2011

Me imagino que el terrorista Osama Ben Laden, ex jefe de Al Qaeda, a la hora que es, debe de andar muy feliz con sus setenta y tantas vírgenes en el paraíso islámico. ¿No pensaba así el que creía que matando a inocentes iría a implantar un Califato Mundial cuando enviaba a sus kamikazes a morir usando sus cuerpos como bombas? Entonces, no entiendo cómo fue que se defendió en un tiroteo cuando lo enfrentaron los cuatro miembros de las tropas de élite estadounidense, ¿no dice el islam de este señor que morir como mártir asegura un paraíso islamista con harén incluido?

Tampoco entiendo entonces por qué los de Al Qaeda se ponen bravos y amenazan con acabar con el resto del mundo porque los únicos que valen son ellos y su sharia, lo mejor sería que murieran todos y se fueran a ese mundo mejor que es el de los mártires islamistas, y nos dejaran éste a nosotros, que es un mundo de infieles, donde las mujeres somos impías, bellacas, sucias, y traidoras. Lo de traidoras, a veces por amor, claro que sí, fíjense que la mujer que condujo a los del comando de élite de la Marina Seal fue una de las cuatro esposas del terrorista, que lo llamó por su nombre, el de Osama, no el de Gerónimo, que fue con el que se bautizó al terrorista durante la preparación de la operación, y casi seguro ella desconocía.

También dicen que murió un hijo de Ben Laden, y tampoco hemos tenido foto, ni más detalles. ¿Lo tiraron también a él al mar según el rito musulmán que niegan algunos musulmanes que exista? ¿Alcanzará el número de vírgenes disponibles en el paraíso islamista o deberán compartirlas hijo y padre?

Algunos se atreven a sugerir de que Estados Unidos debió capturarlo vivo y juzgarlo. No me digan, qué gracioso. Sí, debieron capturarlo vivo, y hacerlo explotar dentro de una mezquita, de las más altas que existan en el mundo. Pero claro, eso insultaría al mundo islamista que es tan sensible, y sobre todo tan justo, y tan considerado con las demás religiones y templos. Además, cómo qué no, Osama Ben Laden era “tan justo”, “tan amante de la justicia”, “ tan respetuoso de la justicia occidental”, como lo son algunos imbéciles de la libertad, de la vida, de los derechos humanos, y sobre todo de las víctimas inocentes que durante veinte años han muerto en los ataques terroristas perpetrados por este personaje.

¿Justicia para con los terroristas? No hay mayor justicia que su muerte, a todo costo, sin piedad. Ninguno de ellos la ha tenido con nosotros. Además, ¿el mundo ideal no es para ellos el más allá islamista? Pues lo merecen, más rápido que tarde. Primero ellos, y cuando nos toque, sólo cuando nos toque, y no cuando ellos nos empujen, nosotros iremos, pero al paraíso que cada uno elijamos, como si no elegimos ninguno.