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La Revolución Francesa, por Max Gallo.

Martes, 14 Julio 2009

Max Gallo es un historiador eminentísimo, pero sobre todo es un novelista fabuloso, aunque él no lo sepa, tal vez sí, y lo intente ocultar, pero lo de novelista se le sale por encima de la escritura. Estoy leyéndome, precisamente hoy, 14 de julio, el tomo 2 de su libro Révolution Française, titulado: Aux armes, citoyens! ¿Por qué este libro me atrapa más que otros sobre el mismo tema? Por la manera, como dije antes, de contar la historia que posee su autor. Gallo narra, como si hubiera estado presente, en el momento en que Marat saca una daga e insta a los Jacobinos a matar, a destripar aún más.

Mientras más cabezas cortadas, mejor; era el lema de aquella sangrienta Revolución.  Tanto así, que el Abat Roux, El Enrabietado, comentó despues de horas y horas de pillaje: “La jornada hubiera sido todavía más bella si hubiera habido algunas cabezas cortadas”. Al igual, parece estar al lado de Nicolas Ruault, librero del Faubourg Saint-Antoine, cuando aquel pronuncia esa célebre frase, el 6 de febrero de 1793: “La fièvre révolutionnaire est une térrible maladie” (”La fiebre revolucionaria es una terrible enfermedad”).

Acabo de ver fragmentos del desfile militar por la televisión, todo lo militar, así, tan ordenado, es de una belleza canallesca. También he escuchado el Ça Ira!, refrán revolucionario de la época, en la voz de Edith Piaf, así como La Carmagnole, himno que comienza pidiendo la arrancapescuezería general en el Tout París. Todo tan “vilicivisado”, en lugar de civilizado, como suelen serlo las revoluciones. Pero eso fue, así nos lo cuenta Max Gallo, metiéndose por momentos en la piel de su tocayo Max de Robespierre (Maximiliano), y así vemos a Louis Capet, Louis XVI, Rey de Francia, balbuceando unas palabras antes de que se la cepillen; palabras que le impiden pronunciar con una espada levantada. Si esas palabras hubieran sido dichas, el destino de Francia tal vez habría sido otro.

Lo cierto es que mientras leo a Max Gallo, me divierto en comparar a Robespierre con Castro, a Marat con el Ché, a Danton con… Y asi de suiteGran obra la de Max Gallo.