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Las entrañas de una gran ronda: así se construyen las etapas de La Vuelta a España

10:43 - 9/11/2018
  • Fernando Escartín, director técnico de La Vuelta, explica un proceso casi desconocido
  • La organización entiende la carrera como una manera de "vender un país"
Foto: EFE.

Su figura, con una postura casi penitente sobre la bicicleta, enfundado en el mítico maillot de Kelme, fue una de las más características del ciclismo español de finales del siglo XX. Fernando Escartín entretuvo a miles y miles de aficionados a los que ahora trata de seducir en otra vertiente: elaborando las etapas que han devuelto a La Vuelta a España el esplendor perdido. Su labor, junto a Paco Giner y Kiko García, es la de diseñar unos recorridos que, en los últimos años, se han definido por la innovación, los guiños a la alta montaña y los finales inverosímiles y el aumento del espectáculo de una competición que vuelve a mostrar una salud excelente. El aragonés aparece como una de las voces más autorizadas para explicar un trabajo entre bambalinas, del que no se sabe mucho: ¿cómo se construyen las etapas de ciclismo?

Se trata de un proceso que va de lo general a lo concreto. En primer lugar, Unipublic (empresa que organiza La Vuelta) se pone en contacto con los ayuntamientos e instituciones por las que puede pasar la competición. Se esbozan unas líneas generales, y unos puntos por los que la 'serpiente multicolor' tiene que transcurrir. A partir de ese momento comienza el trabajo de los directores técnicos.

Sobre ellos recae la responsabilidad de idear el recorrido. Son los que ponen trampas a los corredores y los que, en paralelo, tienen que garantizar su seguridad en todo momento. Un equilibrio en el que siempre prima la búsqueda del espectáculo y que tiene detrás muchos kilómetros en la mochila de estos arquitectos de carreras. "Hacemos cada etapa unas tres veces y hacemos un rutómetro: nos vamos fijando en puntos conflictivos que puedan tener peligro para el paso de los corredores", asegura Escartín.

¿Cómo llegan a las manos de los directores técnicos los lugares que antes nadie ha introducido en una carrera (sin ir más lejos, en la edición de 2018 La Vuelta tuvo 10 salidas y nueve llegadas inéditas)? Responde Escartín: "Nos llegan propuestas de fuera, del público, de las propias instituciones que tienen puntos que quieren potenciar, y alguna que descubrimos nosotros". Una vez se detecta una posible ubicación, ese triple recorrido se realiza para localizar puntos débiles, curvas delicadas...en definitiva, los obstáculos que ponen involuntariamente carreteras que, lógicamente, ya están construidas.

En los últimos tiempos, Escartín advierte de que es las ciudades donde él y sus compañeros encuentran más objetos problemáticos: "Cada vez tenemos más problemas por el tema de los resaltos o los bolardos, cada vez hay más rotondas...tenemos que evitarlos o señalizarlos". Su experiencia como excorredor le ayuda a la tarea, especialmente en los momentos críticos de los últimos kilómetros: "A la hora de trazar una curva o hacer una rotonda, para señalizar y obligar a los corredores a pasar por un sitio y otro, y valorar el peligro desde otro punto de vista. Es una ventaja".

Sea como fuere, el perfil buscado empieza a ser tradicional. Etapas más cortas, pero explosivas, con finales sorprendentes, que pongan en aprietos a los corredores, de marcado tipo montañoso y en lugares difíciles de olvidar para el espectador. Porque, para la organización, La Vuelta no se concibe solamente como una prueba deportiva.

Vender un país

Lo confirma Escartín: "Vendemos La Vuelta también como turismo. Llevamos dos helicópteros: uno que está centrado en los corredores y otro que está centrado en enseñar el país. Tenemos el público al que le gusta el deporte, pero también estamos captando otro tipo de turismo. No es solo ciclismo, intentamos vender un país".

Paradójicamente, dos de los destinos tradicionalmente turísticos de España, Baleares y Canarias, llevan casi 30 años sin ser parte de La Vuelta. Por el momento, para la edición de 2019 seguirán si estar. "Se habla mucho de Canarias. Ahí tenemos el problema de mover toda la infraestructura, que es costoso. Una vez que se pueda solucionar eso, iremos algún año", confirma Escartín.

Sí puede darse el caso de volver a salir de España. Unipublic reconoce que le llegan ofertas de otros países para transportar a La Vuelta durante una o varias jornadas fuera de sus fronteras. En anteriores ediciones, se han disputado etapas en Andorra, Francia, Portugal, Holanda o Bélgica.

De hecho, Escartín recuerda con cariño el que, hasta la fecha, ha sido uno de sus retos más complicados: la contrarreloj por equipos en Nimes (Francia) que abrió La Vuelta 2017. "Se pasó por la plaza de toros. Fue un reto grande porque pasar por un monumento como éste era difícil. Había un par de curvas comprometidas, pero cuando ví el espectáculo que creó...la guardaré en mi retina durante muchísimo tiempo", dice.

Para la de 2019, las incógnitas no se resolverán hasta este mes de diciembre. Con los recorridos de Tour y Giro ya desvelados, solo falta por conocerse el de La Vuelta para tener el mapa de las tres grandes pruebas. Otro reto para un grupo obligado a reinventarse desde el día siguiente a la finalización de la competición y que, sin embagro, no asusta los encargados de que la ronda española siga sorprendiendo año tras año.


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Comentarios 2

#1
09-11-2018 / 12:13
Puntuación 3

Seria un gran acierto correr una semana en las islas Canarias y aprovechar un día de descanso para el traslado a la península, cosa posible al disponer ARMAS de dos ferry (volcán del TEIDE y volcán de TINAMAR) con velocidad y capacidad suficiente para el traslado

#2
09-11-2018 / 18:01
Carlos
Puntuación 5

El Tour vive de su prestigio, pero como espectáculo deportivo son bastante mejores el Giro y La Vuelta

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