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"Los astronautas no llevaban pastillas para suicidarse"

Luis Miguel Ariza
7:04 - 20/07/2009
Llegada del primer hombre a la Luna

Luis Ruiz de Gopegui (Madrid, 1929) es uno de los escasos españoles que ha tenido el privilegio de participar directamente en las misiones Apollo que llevaron el hombre a la luna. Este ingeniero fue el director de la estación de Fresnedillas que utilizó la NASA para el seguimiento del Apollo 11, y los recuerdos de aquel histórico 20 de julio de 1969 (10:56 PM, tiempo EDT de verano de Norteamérica), aún le acompañan. Ecodiario le entrevistó con motivo del 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna.

Usted siguió aquel acontecimiento en directo, desde la estación de Fresnedillas que la NASA usó en España

Teníamos ocho horas de contacto con la nave. Había tres estaciones en el mundo: en Australia, California y España. A medida que giraba la Tierra, una de esas estaciones entraba en contacto cada ocho horas. Cuando la nave aterrizó, posándose sobre la Luna, estábamos en contacto con la estación de Fresnedillas.

¿Qué ocurrió entonces?

Los astronautas tardaron un tiempo bastante largo, creo que fueron unas seis horas, en salir. Y en ese momento entraron en contacto con la estación de Australia. Nosotros lo veíamos todo en directo ya que las tres estaciones estaban interconectadas.

Se ha dicho que cuando Neil Armstrong salió para pisar la Luna, había cierto temor entre los técnicos de que el terreno no fuera firme y que quizá se hundiría.

Se habían mandado vehículos no tripulados, como el Lunar Surveyor, que se posaron en la Luna, y se vio la densidad del suelo. No había dudas. Sin embargo, Armstrong lo hizo con los dos pies, agarrado a la escalera del módulo. Con un pie tanteó el suelo y vio en efecto que era lo que le habían dicho, no se iba a hundir. Y entonces ya bajó el otro pie.

Los americanos y los rusos ya habían mandado sondas, los primeros enviaron seis vehículos Surveyor, de los que fallaron dos o tres, pero conocían bastante bien las características de la superficie de la Luna.

¿Qué recuerda de cuando piso Armstrong la Luna?

Era una consecuencia de todo un trabajo acumulado. Aunque es muy difícil que 40 años después no se mezclen los recuerdos. Creo que no me di cuenta de que era un momento histórico. Habíamos estado años entrenándonos para esto y era un paso más en aquella fase de entrenamiento.

No pensaba que iban a pasar 40 años y lo íbamos a celebrar ya que el hombre no ha vuelto a la Luna. Es muy difícil darse cuenta de la trascendencia histórica del momento. Estábamos muy preocupados para que todo saliera bien, que no fallara ningún equipo, y eso no te permite colocarte en el trance histórico.

Estas metido en otro mundo. Y luego desde fuera, es cuando lo ves. No recuerdo aplausos en Fresnedilla, aunque supongo que en Houston si los hubo. Nuestra preocupación era prepararnos para el siguiente contacto, chequeando los equipos, relevando al personal cada ocho horas...no había tiempo para aplausos.

Sin embargo, ¿En qué se fijó usted cuando ocurrió el momento?

Me fijaba en el latido del corazón de los astronautas. Recibíamos datos biomédicos. Había tensión y preocupación por lo que pudiera suceder.

Se habla de la gesta de la llegada, pero sin duda el camino de vuelta tenía sus riesgos. Y eso es algo que no se suele comentar.

El camino de vuelta era enormemente arriesgado en una fase: el despegue de la Luna. Se hacía con un sólo motor, la nave sólo llevaba ese motor. Y nunca había sido probado en la Luna porque nunca se había estado allí antes. Era un motor distinto de los que llevaban los vehículos no tripulados.

Además, en contra de lo que se dijo, no podrían ir a rescatarles. Si el motor hubiera fallado, el rescate hubiera resultado imposible. Ellos tenían oxígeno para dos días, y una misión de rescate hubiera tardado dos meses.

¿Qué otros mitos falsos suelen circular por ahí?

Se dijo que los astronautas llevaban pastillas por si tenían que suicidarse, lo que no es cierto. Si hubiera fallado el motor, lo habrían sabido, lo habrían intentado arreglar, pero poco a poco se habrían dormido por falta de oxígeno. Fue un momento muy dramático.

Ellos hicieron una pequeña cuenta atrás, que estaba programada con Houston, comprobando la presión del tanque, etc. Aunque en ese momento nosotros no teníamos contacto directo, las tres estaciones estaban comunicadas y veíamos perfectamente las pulsaciones de los astronautas. Eran ocho datos biomédicos, las pulsaciones, ritmo de respiración, tensión arterial...y a medida que se aproximaba el momento del momento cero en el que Armstrong tenía que apretar un botón rojo que encendiera el cohete, veíamos que sus pulsaciones iban subiendo desde 68 hasta 150.

Apretó el botón, afortunadamente todo salió bien, y empezaron a bajar las pulsaciones. La nave ascendió y en poco tiempo se acopló con el módulo de mando en órbita, en el que estaba Collins. Los peligros se redujeron enormemente.

¿Por qué tardaron tanto tiempo en salir a la Luna? Creo que estuvieron horas dentro de la nave.

Hay varias razones. El programa dictaba que tardarían ocho horas en salir. En Houston habían estudiado el tema un equipo de psicólogos que aseguraban que lo sabían todo, y decidieron que los astronautas llegaran a la Luna, cenasen algo ligero, y se echaran a dormir unas cuatro horas para salir muy descansados a la superficie de la Luna.

Pero los astronautas, cuando llegaron, estaban nerviosísimos y querían salir muy pronto. Comunicaron a Houston que querían salir y modificar el horario establecido. Esto nunca se hacía. En Houston se armó un revuelo. Los psicólogos se negaron, y los astronautas insistieron "¡vamos a salir!" Hubo una discusión moderada, y finalmente en Houston cedieron.

Sin embargo, salir no es tan fácil. Tenían que hacer una revisión de todos los instrumentos de la nave para asegurarse de que todo estuviera en orden. Si había algo estropeado, se debía arreglar antes de salir. Y tenían que ponerse los trajes, y eso era algo muy complicado, no se hacía en cinco minutos. Eran trajes muy rígidos, había que comprobar su estanqueidad, y estuvieron haciendo todas estas cosas hasta que salieron.

Después de aquella gesta histórica, se sucedieron más misiones, la última fue el Apollo 17, y luego se perdió el interés. ¿Por qué?

La última misión fue en diciembre de 1972. En la Luna han estado 12 personas. La NASA no perdió el interés, pues tenía proyectada una veintena de misiones. El que perdió interés fue el pueblo americano, que era el que pagaba los impuestos. Hubo que recortar enormemente el presupuesto. Comprendieron que con el dinero que tenían, no valía la pena gastar tanto en ir a la Luna.

De la manera en que se fue, se hizo poca ciencia en la Luna. Buscar oro allí no tiene sentido, ya que llevarlo a la Tierra costaría muchísimo. Y el presupuesto era más escaso. Era conveniente lanzar un nuevo proyecto que animara a los contribuyentes y que diera trabajo a la cantidad tremenda de ingenieros y en las fábricas e instalaciones de la NASA, y decidieron meterse en la aventura del transbordador espacial. Llevaron todo el dinero hacia esos proyectos y no quedó dinero para seguir los viajes a la Luna.

Pero ahora las cosas han cambiado. La NASA se replantea volver a la Luna. ¿Va en serio?

Completamente. Ya han hecho alguno de los nuevos cohetes. Hay que pasar de un proyecto a otro para tener ocupadas las instalaciones de la NASA y que haya investigadores cuyo trabajo tiene una repercusión enorme en otras áreas de investigación.

Se puso en marcha el proyecto de la Estación Espacial Internacional, pero el proyecto ya finaliza. Se ha visto que no es muy rentable, no vale para mucho. Hay que hacer alguna otra cosa. Se decía, "vamos a Marte". Pero los ingenieros respondieron que era dificilísimo, no se tiene la tecnología aún. ¿Qué hacer? Pues regresar a la Luna.

¿Podría pensar en tres razones por las cuales merece la pena volver?

La primera es obvia, la industria aeroespacial americana debe de continuar en marcha. Si no se vuelve a la Luna, esa industria quedaría parada. Aumentaría enormemente el paro. Y América vive de la investigación en todos los sectores. En esas industrias se investiga, salen productos y tecnologías que luego tienen aplicación en todas partes.

El carro tiene que seguir. Otra razón es la ciencia, se hizo poca cuando se fue a la Luna. Hay que hacer ciencia en la Luna, es una plataforma excelente. Imagine el éxito del Telescopio Espacial. Si ese telescopio en vez de en órbita terrestre se instala en la Luna sería mucho más eficaz.

Otra razón es que la Luna tiene una cosa que vale la pena traerla a la Tierra: el helio 3. Es un isótopo del helio que puede ser muy útil para la fusión nuclear, algo que perseguimos desde hace cincuenta años.

El helio 3 junto con el hidrógeno sería un buen complemento como combustible en la fusión nuclear. En la Tierra es escasísimo, pero en la Luna lo hay por todas partes, llega del Sol, y como no hay atmósfera, se deposita en la superficie lunar y queda allí con el regolito (suelo) lunar. No hay más que coger grandes cantidades de regolito lunar, calentarlo, se evapora, se almacena y se manda a la Tierra. Sería muy costoso, pero como no lo hay en la Tierra, no tiene precio.

Aseguran que es uno de los motivos por los que se vuelve a la Luna. Y me hace pensar que es una razón verdadera. Lo lógico es que se fuera a la Luna con una cooperación internacional, como se ha hecho con la estación espacial. La Agencia Espacial Europea se ha dirigido a la NASA para ofrecer su cooperación para regresar a la Luna. Y la NASA ha dicho que no.

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