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Los humanos de la Edad de Bronce alimentaban con 'pienso' a sus perros y zorros domésticos

  • Se enterraban perros domésticos con los humanos
  • Se elaboraban alimentos con cereales y restos para los animales
  • Utilizaban perros grandes como animales de carga y vigilancia
Los humanos criaban perros y zorros domésticos ya en la Edad de Bronce. Foto: Sinc

Hace más de 5.000 años que el destino del hombre y el perro se unió. El cuidado de los cánidos era una práctica común hace milenios y ya preparaban un pienso especial para ellos como animales de trabajo o compañía, al menos así se desprende del estudio de los yacimientos de Can Roqueta (Barcelona) y Minferri (Lleida). En ellos, se han encontrado muestras muy llamativas de los ritos funerarios de la Edad de Bronce que incluían animales domésticos en las sepulturas en forma de grandes silos.

Más de cinco milenios atrás los perros ya acompañaban al ser humano y su alimentación, como en la actualidad, incluía cereales. Al estudiar los ritos de enterramiento, "descubrimos que en algunos casos los perros recibieron un tipo de alimentación especial. Esto lo relacionamos con su función como perros de trabajo. Además, uno de los zorros muestra indicios de haber sido un animal doméstico ya en aquellos tiempos", declara a Sinc Aurora Grandal d'Anglade, profesora de la Universidad de A Coruña y coautora del estudio publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences.

La relación de los humanos con los cánidos se estrechó muchos milenios atrás. Así, casi al tiempo que el hombre comenzó a dar sepultura a sus semejantes, comenzó a enterrar a sus compañeros cánidos en diferentes lugares del noreste de la Península Ibérica.

La práctica de enterrar a los animales se generalizó como práctica funeraria entre finales del tercer milenio y el segundo milenio antes de Cristo, dejando diversas evidencias de sepulturas humanas junto a animales que, presumiblemente, podrían cumplir una función doméstica.

Entre los ejemplos de estos ajuares funerarios está el yacimiento de Minferri, en el que ha trabajado el Grupo de Investigación Prehistórica (GIP) de la Universidad de Lleida, en este lugar y más allá de la ceremonia y el simbolismo, los arqueólogos creen que estos animales enterrados con humanos o en estructuras rituales cercanas cumplían funciones domésticas y agrarias dado el tipo de alimentación humanizada que llevaban según sentencian los análisis de sus restos.

Perros y zorros vivían con los humanos hace cinco milenios

Los investigadores han aproximado a la dieta de los animales mediante el análisis de isótopos estables de carbono y nitrógeno en colágeno óseo, complementada con estudios arqueozoológicos, antropológicos y arqueobotánicos.

En total, han estudiado 37 cánidos, 19 ungulados domésticos herbívoros (como vacas, ovejas y cabras) y 64 humanos hallados en los yacimientos de Minferri y Can Roqueta, en Sabadell (Barcelona).

Los resultados de los análisis indican que la dieta de los perros era muy similar a la de algunos humanos, especialmente la de las mujeres y los más jóvenes, del asentamiento "lo que parece sugerir una mayor dedicación de estos colectivos al cuidado de los animales", afirman las conclusiones del estudio publicadas en la revista especializada.

Los investigadores plantean que la inclusión de cereales no se puede producir de forma natural, argumentan que esto indica que "los humanos podrían haber preparado deliberadamente los alimentos consumidos por los animales" y señalan que los más comunes en Minferri eran el trigo y la cebada.

Además, los perros de los dos poblados presentan una homogeneidad morfológica –algo así como los estándares de raza de la actualidad- que puede indicar algún tipo de selección basada en características específicas y un cierto control sobre su reproducción, posiblemente con la idea de preservar las condiciones ideales.

Algo llamativo es la presencia de zorros en los enterramientos. El análisis de los restos de estos mamíferos también presenta una alimentación omnívora y variada, en ocasiones muy similar a la de los perros. El caso más llamativo es el de un ejemplar de zorro enterrado con una pata rota, se trata de algo extraordinario "pues se trata de un animal de edad avanzada, con una pata rota. La fractura está en proceso de curación aún, y muestra señales de haber estado inmovilizada por humanos. La alimentación de este animal es muy particular, pues se parece más a la de los cachorritos de perro. Lo interpretamos como un animal doméstico que vivió largo tiempo con los humanos", explica Grandal.

Esqueleto humano abrazado a restos óseos de un zorro.Un esqueleto humano abrazado a los restos óseos de un zorro hallado en Minferri. Foto: Universidad de Lleida.

Perros grandes como animales de carga

El estudio apunta que, en algunos casos particulares en Can Roqueta, hubo una preparación de comida específica, rica en cereales, para perros más grandes probablemente dedicados a transportar cargas, y para al menos uno de los zorros. "En estos individuos también se observan patologías en la columna vertebral ligadas al transporte de objetos pesados. Seguramente se buscaba una dieta rica en carbohidratos porque desarrollaban un trabajo más activo, que requería un gasto calórico inmediato. Puede parecer extraño que a los perros se les alimente básicamente con cereales, pero esto ya lo recomienda el agrónomo hispano-romano Columela del siglo I, en su obra De re rustica", dice Silvia Albizuri Canadell, coautora del trabajo y arqueozoóloga de la Universidad de Barcelona.

En general, los humanos y los perros muestran valores isotópicos algo superiores a las cabezas de ganado, que indican un cierto consumo de proteína animal, "no necesariamente mucha carne, podrían ser, por ejemplo, derivados de la leche", explica Grandal. Lo que tendría mucho el sentido a la vista de que entre los objetos de la época hallados se han encontrado artilugios que podrían haber servido para elaborar y conservar queso.

Los hombres incluían cantidad de carne en su alimentación que las mujeres. Los perros, posiblemente se alimentaban de las sobras de los humanos y la ingesta de carne era más similar a la de las mujeres y los niños por este motivo, "pensamos que estaban más ligados a estos ambientes domésticos", apunta Grandal. Existen muchos paralelismos etnográficos que indican esa relación entre mujeres y perros.

Perros y zorros para vigilancia, pastoreo y defensa

La Edad del Bronce supone el nacimiento de la ganadería y la agricultura. El ser humano pasa de ser cazador y recolector nómada a crear asentamientos permanentes y disponer de cultivos y animales para alimentarse sin tener que salir a cazar. Sus necesidades de proteger el poblado y a sus animales son la tarea ideal para los perros, un animal inteligente y fácil de domesticar.

"Una de las características del perro es su gran inteligencia y facilidad de aprendizaje y, sin duda, su comportamiento defensivo. Por si fuese poco, este animal fue utilizado hasta el siglo XIX de nuestra era en América del Norte, Canadá y Europa para el transporte ligero sobre los lomos y en el arrastre de carros y trineos. También actuó como animal de carga en la Península durante la Edad del Bronce", asegura Albizuri Canadell.

Algunos ejemplares arqueológicos de Norteamérica presentan patologías óseas que se relacionan con el arrastre de trineos arcáicos. Existen además relatos de los primeros colonizadores sobre el uso del perro en estas tareas por parte poblaciones indias hasta el siglo XIX de nuestra era, aunque hasta hace pocos años no se habían identificado en Europa.

"Fueron los ejemplares estudiados de Can Roqueta los que hicieron saltar la señal de alarma sobre la utilización de este animal para la carga ligera desde la antigüedad, y constituyen un caso excepcional en Europa", asegura Albizuri Canadell.

Recientemente se han identificado también patologías similares en vértebras de perros siberianos del Paleolítico que llevan a pensar que una de las primeras tareas desde su temprana domesticación fue el tiro de trineos y travois, además de la caza.

Muy posiblemente uno de los primeros trabajos encomendados a los perros fue el transporte, durante las frecuentes migraciones de los primeros hombres. Una tarea de vital importancia durante la prehistoria, cuando "el caballo todavía no estaba extendido en esas sociedades y no se encuentra hasta épocas posteriores", añade Albizuri Canadell.

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