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El doblaje, la versión original y la imposición franquista

Juan Carlos Rodríguez
1/02/2010 - 12:37
Micrófono. Foto: Istock.

El cine español es una isla. Una isla solitaria. Uno de los pocos países que doblan cine a su lengua oficial en el entorno europeo. Una rémora franquista, que la Generalitat catalana imita ante el desacuerdo de las productoras y los exhibidores, que escenificarán una inusitada huelga de cine, jamás vista en las cuatro provincias catalanas.

Protestan por la Ley del Cine que promueve la Generalitat y que obliga a que en la mayoría de películas haya la mitad de copias en versión catalana, bien a través del doblaje o de la subtitulación, una opción esta última que la ley potencia con ayudas especiales. Más allá de la idoneidad o no de la imposición, ¿no era el momento justo para acabar con la anomalía del doblaje?

El doblaje como anomalía

Anomalía, sí, y, según sus enemigos, como el director Carlos Saura, una mutilación del producto, ya sea artístico o comercial. Saura afirma que su imposición fue el mayor error del cine español. Claro que, entonces, en 1941 poco importaba insertar una voz "extraña" por encima de la original, que alguien pudiera pensar que se estaba aceptando un verdadero fraude al espectador. Hoy, lejos de ponerle remedio, sigue siendo un arma política de primer orden.

Franco vislumbró que el cine -del que el mito lo dibuja como admirador y hasta guionista: ahí está Raza- era una herramienta de imposición lingüística. Y como quiera que el cine era inglés, y el inglés representaba al enemigo único: los Estados Unidos.

La imposición del doblaje es franquista; el doblaje, evidentemente, no. Sus orígenes se remontan en España a la Segunda República. El primer estudio de doblaje situado en terreno español fue T.R.E.C.E, en Barcelona, en 1932. Un año después nacerían en Madrid los estudios Fono España. Antes, se doblaba desde Francia.

"Queda prohibida la proyección cinematográfica en otro idioma que no sea el español, salvo autorización que concederá el Sindicato Nacional del Espectáculo, de acuerdo con el Ministerio de Industria y Comercio y siempre que las películas en cuestión hayan sido previamente dobladas. El doblaje deberá realizarse en estudios españoles que radiquen en territorio nacional y por personal español". Es la orden ministerial del 24 de abril de 1941.

Otro modo de censura

Claro que, más allá del idioma, el recurso también era un modo de censura, que permitía alterar los diálogos originales a la propia grandeza del régimen. El ejemplo, clásico por supuesto, es Casablanca (1942). El inspector francés que interpreta Claude Rains le recuerda a Humphrey Bogart / Rick Blaine que "en 1935 llevó armas a Etiopía. En 1936 luchó en España en el bando republicano". Evidentemente, en España se escuchó bien diferente: "En 1935 introdujo armas en Etiopía. En 1938 luchó como pudo contra la anexion de Austria".

Incluso el 'texto' cambia en lo que propiamente no es un doblaje, sino técnicamente una 'sonorización', o sea doblaje en un mismo idioma. Es didáctico atender al diálogo en Raza, dirigida por José Luis Sáenz de Heredia, en la que el propio Franco modera su discurso franquista y antiamericano a raíz del Plan Marshall. En fin. Pero no nos salgamos aquí del guión.

Y hay muchos ejemplos de 'guiones' alterados, después incluso que en 1946, en donde la obligatoriedad del doblaje o la orden ministerial se suspende, hecho que no aparece en el BOE hasta el 25 de enero de 1947. Pero ya quedaba ahí, todo el mundo hizo oídos sordos, por si acaso: las órdenes de Franco seguían siendo órdenes, al margen de su estatus legal. Así, la saga de diálogos doblados y alterados en algún paisaje, y no sólo por alusiones franquistas, sino también "morales", es amplia: La dama de Shangai (1947), Mogambo (1953) o La túnica sagrada (1953).

Si seguimos a Fernando Vizcaíno-Casas en 'Historia y anécdota del cine español', la medida también pretendía evitar que el espectador español se habituase a otras fonéticas en perjuicio del idioma castellano. De llevar razón, podría decirse que consiguió su propósito. Aunque la afirmación no tiene rigor o sustento científico. Al menos, irrebatible.

Cuestión de dinero

Algo habría. En cualquier caso, en el fondo la inmersión lingüística a la que se somete al cine exhibido en España acaba siendo cuestión de dinero. De beneficios. Según el historiador José María Caparrós, la obligatoriedad del doblaje responde a "un complot de los exhibidores y distribuidores para ganar más dinero con las películas americanas, que dobladas eran mucho más atractivas para el gran público".

Sobre todo, porque, en el marco histórico, hay que recordar que, hasta prácticamente los años treinta, en donde el doblaje o la sonorización era imposible por motivos técnicos, el único modo de "doblar" era rodar versiones idénticas con actores que hablaran, por ejemplo, español.

Ejemplo típico, y no del todo reconocido, es la versión española de Drácula, filmada simultáneamente con la versión de Bela Lugosi, con el mismo escenario y guión. Tod Browning dirigió la versión en inglés, y George Melford se encargó de la cinta en español. La versión de Melford, incluso, es señalada como superior al original, excepto en un único punto negro: que el mexicano George Villarias no era, evidentemente, Bela Lugosi, ni fue un convicente Drácula.

Saura considera que la solución es seguir el ejemplo de Francia donde sólo algunas películas se han doblado y el resto están en su idioma original con subtítulos. "Además, la gente aprendería idiomas", asegura el director. En el debate, en cualquier caso, no entra la calidad y prestigio de los actores de doblaje españoles, porque, al fin y al cabo, sigue mutilándose el producto final. Más ahora que los presupuestos se recortan por dónde menos se debiera y la calidad está resintiéndose. Y ya hay, cada vez más, ejemplos notorios de a dónde vamos.

Razones contra el doblaje

En Internet, sin ir más lejos, el debate abierto por Saura encuentra tantos apoyos como detractores. Un ejemplo es Adrián Massanet que desde su Blog de cine secunda la propuesta de Saura, con siete razones para hacer desaparecer el doblaje. "No es que tenga algo de sentido, es que tiene todo el sentido. Estoy completamente de acuerdo con esa idea". Sus siete razones, sobre todo, comenzando con el país cinéfilo por excelencia, Estados Unidos, el doblaje para salas de cine está prohibido.

Y argumenta, por ejemplo, "creo que todo son ventajas. Para empezar, los espectadores menos esforzados verán más cine español, no tendrán más remedio. La cuota subirá una barbaridad, Guardans y Sinde por fin se relajarán (si es que puede hacer eso un político y no son todos androides), y todos tan felices. Otros aprenderán idiomas, o por lo menos empezarán a desarrollar su oído para ello. Porque el lenguaje de los diálogos también es parte del ambiente de la película, de su historia".

Ésta es, en parte, la razón de que el debate también se haya politizado. La enfermiza oposición al cine español ha encontrado en el debate político otra razón más para oponerse al doblaje. Lo leemos, por ejemplo, en una respuesta al argumento de Massanet:

"Por eliminar el doblaje no vamos a hacer desaparecer nuestros problemas de idiomas, ni el cine español será más visto, ni ninguna de las ventajas que se suelen dar para defender esta postura. Tan sólo privaremos de una opción más a todos los espectadores, y a algunos, como a los que tengan problemas visuales para leer un texto, o los que no sepan ni leer, le haremos imposible disfrutar del llamado séptimo arte. Sí estoy de acuerdo en que debería haber más salas de cine en V.O., pero me imagino que no habrá más porque no será rentable, ya que estoy seguro que si se llenaran las salas harían más y más".

El arte de doblar

Es una carencia de oferta, en cualquier caso. Más allá de cines puntuales en Madrid y en Barcelona, el espectador no puede acceder a ver la obra cinematográfica íntegra en pantallas de cine, pese a que la difusión del cine en DVD ha aumentado el número de públicos, pero éstos no son rentables, ni mucho menos. Claro que no es un buen momento, si cada vez van menos espectadores al cine, si además tan sólo pudieran ver subtítulos la cifra se reduciría aún mucho más. Dado que leer subtítulos es, como todo, un ejercicio de costumbre.

Y tanto. Por ejemplo, son los países que en el periodo de entreguerras del siglo XX estuvieron bajo el yugo de una dictadura mantienen aún viva la tradición del doblaje. Además de en España, es una práctica habitual en Italia y Alemania, entre otros. En el Reino Unido o los países nórdicos tan sólo se doblan las películas y programas dirigidos a niños, que es la excepción que Saura también considera.

El doblaje, además de un tema de discusión entre cinéfilos, es una industria y también llega a ser un arte. Podrán objetarse su conveniencia o su impropiedad, pero lo cierto es que hay nombres imperecederos como Rogelio Hernández, Ricard Solans, Claudio Rodríguez, Jordi Brau, Manolo García, Javier Dotú, Marta Tamarit y Constantino Romero, entre otros.

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Comentarios 8

#1
01-02-2010 / 13:40
Carlo
Puntuación 6

Espero que algún día se acaben los doblajes, son patéticos..

#2
01-02-2010 / 14:05
jaume
Puntuación 4

Yo quiero oir la voz de los actores de la película, no la de locutores. Quiero las películas en versión original: Castellana, Inglesa, Alemana.... Y subtítulos en lo que Vds. quieran. Y quiero poner las facturas en Español para vender más que es lo que me interesa

Adeu

#3
01-02-2010 / 14:28
Josep
Puntuación 5

los políticos catalanes, tan ridículos comos simpre. Ayyyy pobrecitos ciudadanos catalanes....

#4
01-02-2010 / 14:33
Cefe
Puntuación 3

El doblaje de películas se empezá a hecer en Europa cuando Holiwood se convirtió en la meca del cine, ya antes de la 2ª Guerra Mundial, y con ello una punta de lanza con la que la cultura americana iniciaría su penetración en el mundo. Fue Italia la que marcó la pauta con la "Legge di difesa della lingua" del Mochuelito. Franco le siguió. Y hoy, la gilipollez celtíberica, da esas muestras de progresía con punta en barretina y butifarra en la barriga, intentando conquistar el mundo con un dialecto del Oc desempolvado para impedir el funcionamiento del mercado de trabajo en España.

#5
01-02-2010 / 14:40
Alfil
Puntuación 2

Esta claro cual es la intención de esta banda,, fomentar el “cine” español haciéndolo el único que pueda ser entendido por el común del ciudadano. Películas americanas en su versión original ahuyentaría al espectador a los bodrietes de los cazadores de subvenciones.

#6
01-02-2010 / 17:13
Capitan Trueno
Puntuación 2

El doblajes es mala cosa. Pero de ahí a elucubrar con tantas teorías conspiratorias de Franco y el lavado de cerebro de la gente es un disparatel Hay algo de política por supuesto, como ayer ZP diciendo que el riesgo es Somalia. Pero señores, la verdadera razón en 1.941 para doblar las películas, era que mas del 30% de los españoles eran analfabetos, y había pueblos enteros y con cine que eran el 100%. Obviamente no podían leer los subtítulos o entender ingles. Pero de esto sorprendentemente nada dice este artículo amarillo progre.

#7
01-02-2010 / 17:35
julio
Puntuación 1

Dejaos de dar opiniones de bombero.

Y Saura aceptó dirigir el doblaje de las películas de Kubrick, alguno de ellos considerados los peores doblaje de la historia.

Aquí pasa como con el futbol todo el mundo sabe mucho pero nadie se para a pensar tres segundos antes de opinar.

Estos si que están capacitados para hablar:

http://www.youtube.com/watch?v=7cZFMfXUj6E

#8
01-02-2010 / 17:40
Marujita Díaz
Puntuación 1

Julio que cada uno opine lo que le de la gana sin ofender. No seas totalitario.