Cine

Los flashes del futuro se mezclan con los del presente en los premios Goya

Madrid, 6 feb (EFE).- La Agencia EFE ha querido recordar esta noche junto a la gran familia del cine la historia de los Premios Goya haciendo posible que Pedro Almodóvar esté presente gracias a los negativos de su archivo, o mostrando cómo hay algo que año tras año algo no cambia: los besos y abrazos al "cabezón" más famoso.

EFE ha reunido, en coincidencia con la edición, 30 grandes fotografías, una por cada año que la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas ha reunido a actores, actrices, directores, directoras o productores, entre otras muchas de las profesiones que se dedican al mundo del celuloide.

Distribuidas por las diferentes zonas del Hotel Auditorium de Madrid, estos grandes paneles móviles se han adaptado a las exigencias del guión de la noche para dar la bienvenida a todos los invitados, para marcar el final de la alfombra roja o para delimitar donde, tras la gala, comenzará la fiesta.

En ese momento, será cuando los invitados se detengan en estas imágenes que desprenden el glamour que durante estos treinta años ha desprendido el cine español y que las cámaras de fotógrafos han sido fieles testigos de sus mejores momentos.

Así, mientras que los flashes suenan en este hotel, los negativos de estas instantáneas lucían su mejor gala y competían con los disparos de los fotógrafos que se afanaban en sacar esa imagen que acapare las portadas de los diarios de los próximos días.

Instantáneas como las de Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa posado junto en una alfombra roja, o la actriz Natalia de Molina derritiéndose al ver a su admirada Juliete Binoche.

Pero también a Ricardo Darín y Javier Cámara demostrando su amistad o Daniel Guzman y su abuela Antonia recorriendo ese piso rojo con la esperanza de irse con algún Goya.

Pero hay algo que la exposición ha logrado y que los fotógrafos de esta noche no han podido hacer para mal de los nostálgicos del cine: volver a ver a aquellos que ya no están, a aquellos que han firmado algunas de las páginas más gloriosas de las últimas tres décadas de nuestro cine español.

Y ahí, en esa exposición están José Luis Borau, Juan Bardem, Luis Ciges, Tony Leblanc, Fernando Rey o Alfredo Landa, grandes del cine que permanecen en esa ingente memoria que es el archivo fotográfico de la Agencia EFE, un lugar físico donde se guarda con celo el pasado del cine para que el paso del tiempo no lo borre de nuestra mente.

Para los que echen esta noche de menos la presencia de los reyes Don Felipe y Doña Letizia, la primera de las fotos que EFE ha seleccionado es la de sus antecesores en la Corona, Don Juan Carlos y Doña Sofía, que en 1987 posaron junto al entonces presidente de la Academia de Cine, José María González Sinde, en presencia de los galardonados de aquella edición.

Un año y un momento éste en el que se pude ver a un jovencísimo Jorge Sanz hablando con Chus Lampreave mientras, al otro lado, Rafaela Aparicio contempla a Don Juan Carlos sujetando la estatuilla de un Goya.

En esta gala de sonrisas y besos, el objetivo de todos los labios es ese "cabezón" que todos alzan después de besarlo, acariciarlo o acunarlo, como hizo en 2004 Icíar Bollaín, tras recibir el premio al mejor guión original por "Te doy mis ojos".

Esos momentos que pasarán la barrera del tiempo y se convierten en recuerdos imborrables de la mano de esos profesionales que con sus fotografías hicieron posible que el paso de la vida se fije en negativos.

Por Pilar Martín.

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