Cine

Enrique López Lavigne, el productor de las 20 nominaciones a los Goya

Madrid, 28 ene (EFE).- La aterradora "Verónica", el musical "La Llamada", la comedia "Selfie", la aventurera "Oro" y el corto "Madre" tienen al menos dos cosas en común: los Goya -juntas suman 20 nominaciones- y un nombre: Enrique López Lavigne, un productor que en 25 años de carrera ha abierto nuevos caminos al cine español.

López Lavigne (Madrid, 1967) ha acompañado en sus primeros pasos a directores hoy consagrados como J.A. Bayona, Alejandro Amenábar, Nacho Vigalondo, Daniel Calparsoro, Juan Carlos Fresnadillo o Julio Medem en películas como "Lucía y el sexo", "25 años después", "Lo imposible" o "Extraterrestre", entre otras.

Y sigue apostando por el nuevo talento, como demuestran "La Llamada", el musical de Javier Ambrossi y Javier Calvo convertido en fenómeno "millenial" y que aspira a cinco goyas, o "Selfie", de Víctor García León, la comedia con mejor acogida de la crítica del año, con una nominación.

"Hay un interés por mi parte en abrir caminos y encontrar nuevas visiones y eso es connatural a descubrir gente", ha señalado López Lavigne en una entrevista con Efe. Con algunos ha vuelto a trabajar, con otros no, pero en cualquier caso, lo que le importa son las historias y la pasión de quien las defiende.

"La gente que no tiene pasión me da pena. Si la tienes, ya es algo y si la puedes desarrollar eres un afortunado total, como es mi caso. De pequeño era un niño solitario, me gustaba que me contaran historias y leer, y el cine lo encierra todo", recuerda.

Licenciado en Derecho, sus primeros pasos en el cine los dio en Sogecable. Su primera película fue "Vacas" (1992) de Julio Medem y en "El asombroso mundo de Borjamari y Pocholo" (2004) llegó a codirigir, junto a Juan Cavestany.

Hasta que se lanzó por su cuenta y se fue a Inglaterra "para aprender cómo se hacían las películas fuera e importar otros modelos", explica. La película fue "28 semanas después" de Fresnadillo, y le llevó a fundar su propio sello, que llamó Apache, como buen fan del wéstern.

Con algunos proyectos ha ido en solitario y con otros, como "Lo imposible", "Un monstruo viene a verme" u "Open Windows", junto a su socia Belén Atienza, ahora en Estados Unidos con la secuela de "Jurassic World" de Bayona.

Si el 2016 fue el año del "monstruo", en el 2017 ha apostado por películas más pequeñas o experimentales. "Todas han funcionado a su manera en los mercados a los que iba dirigido", asegura.

"Verónica" (7 nominaciones), de Paco Plaza, llamada a satisfacer sólo el mercado local, ha dado la sorpresa y ha roto fronteras, "un accidente maravilloso", dice, y "La Llamada", en pleno periplo festivalero, lleva el mismo camino.

De "Selfie" se lleva el descubrimiento de "un director soberbio", con quien ya trabaja en su siguiente proyecto: la adaptación de la novela de Rafael Azcona "Los europeos". "Madre", el sobrecogedor corto de Rodrigo Sorogoyen, lo van a convertir en largometraje; y de "Oro" (6 nominaciones), destaca "la personalidad y el lirismo" de Agustín Díaz Yanes, con quien confía en seguir trabajando.

Además, ha sido el año en que ha lanzado su primera serie de televisión, "Vergüenza", una comedia incómoda creada por Juan Cavestany y Álvaro Fernández Armero, por la que llevaba siete años peleando, hasta que Movistar+ se lanzó a coproducirla, con resultados "espectaculares".

López Lavigne, que también producirá la segunda y tercera temporada de "Paquita Salas" para Netflix, está convencido de que las nuevas plataformas de televisión van a contribuir de manera definitiva a la industrialización del sector audiovisual en España.

"La industrialización va a venir con la televisión y las plataformas y va a afectar positivamente al cine. De hecho, ya están interactuando: hay directores como Enrique Urbizu, que estaban alejados de la gran pantalla y han vuelto con la tele, y series de gran calidad como 'La Peste' pueden verse también en gran pantalla".

Además, precisa, buena parte de la financiación del cine español está pasando ya por Amazon, Movistar+, Netflix y próximamente Apple.

En cuanto a la contribución de las administraciones, Lavigne valora positivamente el cambio del sistema de ayudas, que ahora se conceden de forma anticipada en función de criterios objetivos, aunque le ve pegas.

"Se penaliza al joven productor y al joven talento en general, es injusto", apunta, "pero el problema principal es la dotación del fondo: 30 millones de euros son insuficientes, el sistema está diseñado para lo que se definió hace muchos años que eran 100 millones, poco comparado con los 400 italianos o los 700 franceses".

En su opinión, los políticos tienen que entender que "no hablamos de cultura para unos pocos sino de la necesidad de abrir las puertas a la industrialización del cine, que en EEUU es el segundo sector más importante, y en este momento hay un caldo de cultivo para crecer".

Magdalena Tsanis

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