Cine

La Mostra redescubre su historia en el hotel de "Muerte en Venecia"

Venecia (Italia), 29 ago (EFE).- La Mostra de Venecia recuerda su dilatada historia y a los ídolos que contribuyeron a su grandeza en una exposición fotográfica para la que se ha reabierto el "Hotel Des Bains", que inspiró entre otros a Thomas Mann y a Luchino Visconti.

Lo hace con motivo de su septuagésimo quita edición, una cifra que ensalza a este festival en la pequeña isla del Lido de Venecia como el más antiguo y uno de los más prestigiosos del mundo.

Para recordar sus gloriosos tiempos, pero también los nuevos, se ha organizado esta exposición fotográfica que lleva por título "El Cine en la Muestra: Imágenes y Rostros de la Mostra Internacional de Arte Cinematográfico 1932-2018".

Pero más allá de su rica colección de imágenes, procedentes del archivo histórico de la Bienal, ha sorprendido por su ubicación: ni más ni menos que la primera planta del célebre "Hotel Des Bains".

Un imponente complejo con atmósfera de otro tiempo y rodeado de frondosos jardines frente al Adriático que ha permanecido cerrado durante la última década a la espera de reformas.

Su reapertura ha suscitado gran curiosidad entre los turistas y periodistas pues el "Hotel Des Bains" es, ante todo, sinónimo de cine por haber inspirado la novela "Muerte en Venecia" (Der Tod in Venedig, 1912) del alemán Thomas Mann.

Un relato filosófico sobre la pérdida de la juventud y el amor platónico que posteriormente, en 1971, llevaría a la gran pantalla uno de los grandes genios de la cinematografía italiana, Luchino Visconti, con el británico Dirk Bogarde como protagonista.

El recorrido por la historia de la Mostra comienza en su gran recibidor central, que recuerda entre sus paredes de madera oscura y grandes ventanales la primera edición del certamen, organizada por el Conde Giuseppe Volpi de Misurata en 1932 sobre la terraza del cercano hotel Excelsior, otro de los símbolos del lujoso Lido.

Tuvo lugar entre el 6 y el 21 de agosto de 1932 y, solo siete años antes de la II Guerra Mundial, participaron cintas de Francia, Alemania, Italia, Polonia, Estados Unidos y la Unión Soviética, según recuerda el cartel, en el que se ofrecían descuentos en el tren y avión para quienes acudieran a disfrutar del Séptimo Arte.

Por aquel entonces la alemana Leni Riefenstahl presentó su "Des blaue Licht" (La luz azul, 1932) y seis años después se consagró con "Olympia", el documental sobre los Juegos Olímpicos del Berlín nazi, con el que se alzó con la entonces conocida como "Copa Mussolini".

Tras aquella guerra que asoló gran parte del Viejo Continente, en el Lido veneciano se continuó disfrutando del cine y se estrenaron películas ya históricas como "Lo sceicco bianco" (1952) o "I Vitelloni" del maestro Federico Fellini y el actor Alberto Sordi.

Pero también de otros grandes del cine como Pier Paolo Pasolini, con "Mamma Roma" (1962), el español Luis Buñuel con "Las aventuras de Robinson Crusoe" (1952), Stanley Kubrick con "A clockwork orange" (1972) o David Fincher con "Fight Club" en el 2000.

También se exponen retratos en blanco y negro tomados a las divas que pasearon por las calles del Lido, como una espléndida Lauren Bacall sentada al sol en la terraza del Excelsior o una sonriente Gina Lollobrigida en medio de una fiesta.

El director de la Mostra, Alberto Barbera, invita en definitiva al espectador a recorrer visualmente los 86 años del certamen en los que también se vivieron "fracturas e interrupciones" derivadas de la guerra o incluso de las protestas de la década de 1960.

Destaca "la incansable capacidad de renovación" del certamen, que "no solo es un modelo a imitar, sino un ejemplo de absoluta excelencia" en su opinión "difícil de igualar", señala en un mensaje de bienvenida a la exposición.

Por su parte, el presidente de la Bienal de Venecia, en la que se enmarca el Festival de Cine, Paolo Baratta, apunta que el recorrido enseña "imágenes y rostros de una larga historia, la del cine, pero en la que también se perciben acontecimientos de Italia y el mundo".

La Mostra demuestra así su capacidad para revitalizar lugares que cayeron en el abandono pues desde el pasado año se ha habilitado la isla del Lazzaretto Vecchio, un antiguo hospital para apestados reconvertido en el expositor de las cintas en realidad virtual.

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