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Iciar Bollaín aboga por el cine con mensaje y sin etiquetas

EFE
24/10/2018 - 14:01

Valladolid, 24 oct (EFE).- El cine sin etiquetas, cargado de intención y cuajado de mensajes para provocar la reflexión del espectador, ha defendido esta mañana en Valladolid la realizadora española Iciar Bollaín, durante un encuentro celebrado con universitarios.

"Por activa o por pasiva, todo el cine está lleno de mensajes porque es una forma de contar la vida y la sociedad que nos rodea", ha argumentado Bollaín (Madrid, 1967) durante una lección magistral ante alumnos universitarios organizada por la 63ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci).

La autora de películas como "Hola, ¿estás sola?" (1995) y "Te doy mis ojos" (2003), no se siente cómoda cuando encasillan sus trabajos como 'cine social' porque todas las producciones "son políticas y sociales, incluso las que menos lo aparentan como todo lo de Walt Disney, que glorifica la riqueza", ha puesto como ejemplo.

"No me encuentro cómoda con las etiquetas, me resisto porque me parecen muy reductoras. Soy partidaria del buen cine por encima de todo", ha analizado Bollaín, quien debutó como actriz a los quince años en "El sur" (1983), de Víctor Erice.

José Luis Borau, Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Cuerda y Ken Loach fueron algunos de los directores que la modelaron como actriz y la iniciaron en un oficio del que dio el salto a la dirección en 1995 con "Hola, ¿estás sola?", que estrenó en el festival de Valladolid.

Toda su obra, nueve largometrajes entre su ópera prima y "Yuli" (2018), responden al principio de la curiosidad, la actitud con la que ha desentrañado y profundizado en cuestiones sociales como la emigración "Flores de otro mundo", la violencia machista ("Te doy mis ojos") o la ecología ("El olivo").

"Me acerco a los temas no por militancia sino por curiosidad, porque quiero entender algo, tratar de comprender la realidad", ha reflexionado antes de poner el ejemplo de la violencia machista que abordó en "Te doy mis ojos".

Iciar Bollaín no entendía por qué un hombre que decía que amaba a su mujer luego la maltrataba y que ésta continuara a su lado después de años de sometimiento.

Tampoco asimilaba la razón por la cual mujeres llegadas desde países iberoamericanos dejaban su tierra, hogar, familia, paisaje y costumbres para casar y vivir en una Castilla desierta y rural, ha insistido en este caso desde su filme "Flores de otro mundo".

La cinematografía le aproximó a la respuesta en algunos casos y en otras la certificó, ha añadido antes de expresar el orgullo que le ha causado la reflexión social suscitada por la mayoría de sus largometrajes.

"Hacer cine es muy costoso humana y económicamente, por eso hago el que me interesa, el que me habla de cosas y de personas porque ya existe mucho de consumo que no te dice nada y te deja vacío", ha insistido.

Bollaín ha desvelado que próximamente le gustaría afrontar el tema de la despoblación y el envejecimiento demográfico, una realidad con la que tendremos que lidiar en el futuro", ha precisado.

Una de las máximas que adoptó al comienzo de su carrera como realizadora fue la de "aplicar la máxima verdad", a través de películas sencillas, "para que el espectador respirara lo más cerca posible de los personajes sin estar yo en medio".

Su etapa como actriz le ha servido luego detrás de la cámara para saber "lo que no quiero hacer", cuando en ocasiones interpretaba a personajes que ella misma no reconocía y con los que no se identificaba.

Iciar Bollaín recogió ayer uno Espiga de Honor del festival de Valladolid como reconocimiento a su trayectoria y contribución al cine, dentro de un acto donde también fueron distinguidos el director Juan Antonio Bayona, el actor Eduard Fernández y TVE por su apoyo a través de programas como "Versión española".