Cine

Un documental sobre "el Reina" ayuda a entender el arte como agitación

Madrid, 4 nov (EFE).- El documental "El Reina. Arte entre latidos", que muestra el Museo Reina Sofía a través de las pequeñas historias de sus habitantes, abre los ojos de los espectadores a la importancia de interesarse, participar, cuestionarse y entender el arte como parte de la vida.

"Todas las historias cuentan una historia general, la de una búsqueda: la del espectador que busca entre sus salas lo que tiene que ver con él", explica en una entrevista con Efe Miguel Castro, codirector de la cinta junto a su compañero de RTVE Juan Carlos González.

Se trata de una producción de RTVE sobre el primer museo español de arte contemporáneo, "el Reina", como popularmente se conoce al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, concebido como "un gran espectáculo audiovisual" pensado para pantalla grande.

"La idea es mostrar al Reina como si fuera un ser vivo desde un punto de vista diferente, mostrando el arte, pero también el contexto en el que se desarrollaron las obras", añade Castro.

El documental se ha rodado con tecnología 4K HDR (Ultra Alta Definición con Alto Rango Dinámico) y espacio de color WCG, con la idea de que "un espectador en China o Corea del Sur pueda ver el museo igual que si estuviera en Madrid", señala Castro.

La película sigue a un grupo de personas que recorren las salas del museo, al modo de Robert Altman en "Vidas cruzadas" (1993), explica el realizador, para contar la relación del arte y del artista con el público, pero con una particularidad.

Aquí se destacan al mismo nivel las opiniones de los expertos más entendidos (Antonio López, Isidoro Valcárcel, Antoni Miralda, Luis Gordillo, Pedro Almodóvar o Manuel Borja Villel) y las sensaciones de los visitantes del museo, ya sean escolares o jubilados, mostrados como personajes anónimos, pero sabios, que descifran y comparten sus pálpitos sobre los misterios del centro de arte.

Además de agitar al espectador planteando preguntas, desvelando dudas y enfrentándole a decisiones que tomaron artistas hace más de cien años, el documental guarda un secreto compartido por quienes visitan museos: la búsqueda entre sus salas de la pieza que habla de uno mismo.

"Para mí el arte nos conecta con lo más profundo de nuestro ser", apunta Castro, que destaca en ese sentido la conversación que mantienen ante la cámara el pintor Antonio López, el escultor Julio López y el Premio Nacional de Fotografía Juan Manuel Castro Prieto en un encendido debate sobre la capacidad redentora del arte.

Aprovechando una técnica que le permite dar una calidad impecable, el documental se detiene en más de 200 obras de autores como Ángeles Santos, Salvador Dalí, Dora Maar, Joan Miró, María Blanchard, Juan Gris, Marck Rotcko o Francis Bacon y, sobre todas ellas, "el buque insignia" del centro, el "Guernica" de Pablo Picasso.

El documental cuenta las obras desde muchos prismas: un clarinetista que dialoga con los cuadros, dos bailarines que remedan el impacto de la Bauhaus con su danza, niños muy pequeños que toquetean piezas únicas o un público anónimo que no tiene empacho en reconocer que "no entiende nada".

Hasta que aparecen los mediadores culturales, "gente muy joven que sabe muchísimo de arte", explica Castro, que contextualizan las obras y crean itinerarios que abren los ojos al visitante.

Y guarda sorpresas, como una visita a los depósitos del museo custodios de más de 20.000 obras, o el descubrimiento de la película "La concha y el reverendo", de la francesa Germaine Dulac, verdadera primera película surrealista de la historia, realizada un año antes de que Luis Buñuel hiciera universal "Un perro andaluz".

O la reacción de Pedro Almodóvar al ver proyectada en una pared del Reina su "Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón".

Ahí están el arte como espacio de resistencia y su relación permeable y constante con el cine; el debate del rol del creador como intérprete o actor de la actualidad, la ironía de los mensajes, o la deuda del arte con la mujer.

Pero también frescura, atrevimiento y "una provocación que ya no está permitida", considera Castro.

Estos días, antes de que la cinta llegue a las salas como "evento cinematográfico ("un día, un pase"), el espectador tendrá que colaborar buscando el cine en el que ver la película. Una pista: Zaragoza, Madrid o Valencia ya la tienen programada.

Alicia G.Arribas.

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