Cine

El cineasta Christoph Honoré dice que "hace mucho que Francia no lidera nada"

Sevilla, 13 nov (EFE).- El director de cine Christoph Honoré, que concursa en la sección oficial del Festival de Cine Europeo de Sevilla con su duodécima película, "Vivir deprisa, amar despacio", ha asegurado que "hace mucho tiempo que Francia no lidera nada, ni en lo cultural ni en cuanto a costumbres".

"El matrimonio homosexual en España fue mucho mejor acogido y de una manera más apacible, mientras que Francia tiene un problema de antiguo con lo comunitario, en Francia hay movimientos de ideas reaccionarias que siempre están dispuestos a estigmatizar y marginar a las minorías", ha dicho el director de "Vivir deprisa, amar despacio", que cuenta una historia de amor homosexual en tiempos del sida.

Honoré ha añadido que en su país "las cosas no están mejorando; España es un país más avanzado y más apacible, mientras que en Francia está volviendo una extrema derecha que recurre a las peores ideas e incluso moderados como Macron caen en la trampa".

El director ha asegurado que en su país se producen "oleadas homófobas" al igual que sucede en otros países como Rusia, Estados Unidos y los del Magreb, y ha confesado: "Pertenezco a una generación de homosexuales que tienen conciencia de haber vivido en unos momentos privilegiados; además de que vivo en el mundo cultural parisino donde la homosexualidad es, relativamente, algo anodino".

También ha lamentado que "para algunos, la del homosexual siempre resulta una figura sospechosa" y que él mismo ha padecido reacciones violentas como homosexual y como padre.

De hecho, Honoré ha explicado en conferencia de prensa haber hecho esta película tras el "periodo brutal" que los homosexuales han vivido en su país, porque como realizador nunca había pensado que el de la homosexualidad fuese ni un tema urgente ni mucho menos un tema de su generación.

"Mi generación había abandonado ese terreno, y no habíamos aportado imágenes para que la sociedad francesa abandonara estereotipos", ha dicho el cineasta de cincuenta años, quien con esta película, en la que ha admitido una significativa carga autobiográfica, también ha querido revivir su juventud.

"Vivir deprisa, amar despacio" enfrenta a dos personajes que "viven con velocidades distintas una historia de amor, en la que uno acelera y el otro va frenando", y que se corresponden con un joven estudiante de provincias que llega a París en 1993 y conoce a un veterano escritor que tiene sida y presiente su final.

"He querido mostrar cómo era amarse en los años noventa, cuando los medios de comunicación repetían insistentemente, y con razón, que el otro era un peligro, y que amarse era un riesgo", ha dicho Honoré, quien también ha querido mostrar que "contra el sida se vivió una sexualidad que se negó al terror", por eso en su película no hay ni una escena que muestre miedo.

WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin