Buscar

Las montañas de la Ribeira Sacra resucitan con los mejores vinos

EcoDiario.es
15/07/2009 - 20:04

En la montañas del río Sil la mucha gente vive del cultivo de la uva para la elaboración de vino. Es aquí, en la Ribeira de Sacra, donde se hacen los mejores vinos a nivel mundial, esta actividad se romonta a la época de los romanos que edificaron numerosas terrazas que se hoy en día aún se están recontruyendo.

Según publica The New York Times, las terrazas de piedras cubiertas del verde del paisaje se levantan desde el río Sil hacia el cielo. La única forma de subirlas o bajarlas es a pie, y el mero hecho de pensar en ascenderla en verano hace que la piernas se estremezcan

Sin embargo, así es esta pequeña región situada en el centro de la Ribeira Sacra, en la comunidad de Galicia, donde los productores de uva han hecho la locura de subirla día tras día desde hace 2000 años. Primero los romanos fueron los que construyeron estas terrazas para el suministro de vino cuando se marchaban al Atlántico. A lo largo de los siglos, los habitantes de la región y los monjes, se dedicaban a subir por las gargantas del Sil y de otros dos ríos: el Miño y el Biebi para cultivar los viñedos.

Durante miles de años, las terrazas de los viñedos ha sido lo que ha caracterizado esta tierra. Los agricultores vivían del grano de la uva que iba creciendo con el paso del tiempo.

El siglo XX fue un desastre

Pero el siglo XX resultó desastroso. Esto se debe en primer lugar a la filoxera, una plaga que devora las raíces de los áfidos, lo que llevó a que los viñedos quedaran devastados. A continuación la Guerra Civil Española acabó con la economía. Los jóvenes que quedaban, huían de la agricultura para irse a las ciudades. Los agricultores que aún quedaban fueron abandonando las terrazas, debido a que empezaban a ver esa forma de vida como un atraso.

Sin embargo, a estas abandonadas terrazas ha vuelto nueva vida. Se están empezando a reconstruir, los viñedos se están renovando y se vuelve a hacer vino, de hecho las personas mayores de la zona, están asombradas de cómo vuelve a venir gente de medio mundo para catar el vino.

Todo esto ha hecho que la Ribiera Sacra se convierta en una tierra vinícola en pleno siglo XXI , después de las penurias pasadas en el siglo XX. En esta región aislada, conocida en el resto de Galicia por lo oscura que es, el potencial de distinción proviene de de la combinación de uvas autóctonas, los suelos de pizarra y granito, el peculiar microclima de los ríos y terrazas y por supuesto la mano humano hace que se creen unos vinos singulares.

En esta región no tiene presión a la hora de hacer estos vinos. Mucha gente prefiere el vino limpio y barato para producirlo en gran volumen y tener un gran número de ventas. Otros en cambio, prefieren hacer su propio vino para ellos mismo o para un número pequeño de producción.

En pequeñas cantidades

"Hay dos tipos de productores: los que quieren hacer dinero y los que quieren hacer vino" dijo Pedro Rodríguez, que se dedica a hacer pequeñas cantidades de jugo, con aroma de vino tinto. "La tradición es hacer tu propio vino, para beberlo. Mucha gente dice hacer más, hacer más, pero ¿por qué?"

En la medida que uno puede recordar, en la vecina región el Bierzo, la uva se caracteriza por ser roja. Pero cuando se produce más oscuro, los vinos de la Ribeira Sacra tienen cuerpo ligero y sedoso, con cierto sabor a fruta y una mineralizad inigualable.

"Si nos fijamos en las grandes regiones vinícolas del mundo, (Borgoña, Champaña, Burdeos) es muy difícil encontrar condiciones similares en el sur de España, pero aquí si se pueden encontrar" dijo Raúl Pérez, que ha hecho vino para muchas regiones españolas, incluida la Ribeira Sacra desde 2002.

El Pecado 2005, se hace a partir de uvas cultivadas en las terrazas con vistas al Sil y se caracteriza por tener un sabor pulido y elegante "Si yo no creyera que puede hacer vinos de edad, no estaría aquí" añadió Raúl.

Un proyecto ambicioso

Dominio do Biei, no cree que se puedan hacer grandes vinos que no hayan llegado a la Ribeira Sacra. Domino es un ambicioso proyecto financiado que consiste en la reconstrucción de los viñedos en las terrazas y las laderas.

"Imagínese, que hace 10 años toda la montaña se abandonó", dijo David Bustos, el gerente comercial de Dominio do Biei. "Cuando llegamos en 1999, se plantó muy poco y nos dedicamos a mantenerlo. El trabajo es muy duro, la preparación del suelo y la creación de las terrazas puede llevar tres o cuatro años antes de la siembra".

Los lagares son estructuras de piedra que proporcionan un lugar y refugio para fermentar la uva. Cada familia posee un lagar donde llevan las uvas de la cosecha. Dominio se ha dedicado a restaurar los lagares para el almacenamiento y para que los trabajadores tengan un lugar donde poder comer y resguardarse del sol.

Dominio se caracteriza por cultivar la Mencía, pero también otra multitud de uvas tanto autóctonas como indígenas, como Brancellao, Mouratón, Garnacha y Sousón. Antiguamente se fermentaban todas las uvas juntas, pero Dominio ha adoptado el método moderno, tanto el cultivo como la fermentación por separado. Entre los tintos destaca Lalama, y uno de los que más prestigio tiene es el Lacima, destaca por ser denso pero sin llegar a pesado, equilibrado con especias, frutas y sabores tropicales.

"Lacima expresa el Atlántico carácter de nuestro vinos", dijo David Bustos "Es 100% Mencía, pero no tenemos reglas. Si tenemos algo que creemos que va a hace que sepa mejor, lo añadimos".

Vino blanco

Dominio también hace vino blanco, Lapola, que está hecho de cuatro uvas blancas diferentes y el cremoso Lapena, hecho completamente de la uva Godello. Godello es poco conocido en comparación con el albariño, pero tiene el potencial para hacer que el vino sea más distintivo.

Si Dominio do Biei y Raúl Pérez representan el futuro del vino reconociendo el potencial que goza la Ribeira Sacra, Ramón Losada ilustra las tradiciones legendarios de la región.

Durante siglos la familia de Ramón ha criado vino en las terrazas. Posteriormente, se iban por los restaurantes y bares de Lugo vendiendo los barriles.

Como otros muchos gallegos durante las década de 1940 y 50, el abuelo de Ramón tuvo que emigrar y se fue a Venezuela. Pero a diferencia de muchos otros, volvió a la Ribiera Sacra y tiene importantes nociones sobre fabricación del vino. Con la ayuda de los jóvenes compró terrenos y se dedicó a la fabricación de terrazas y viñedos. Después de su abuelo, Ramón fue encargado y comenzó a vender el vino de forma comercial.

Hoy en día, hay tres vinos tintos que se exportan a Estados Unidos. Viña Caneiro, se cultiva en una parcela de 3, 7hectáreas de suelo de pizarra, es la más impresionante. El vino es elegante, hecho 100% de Mecía con sabor a frutas rojas, especias y minerales.

Considerado como un hobby

Sin embargo Ramón considera todo esto como un hobby. Se dedica a cultivar la viña los fines de semana, ya que es veterinario.

"Hago dinero con el vino, pero no lo suficiente para vivir, sin embargo me da la libertad que quiero" dijo Ramón. "Algunos me instan al cambio, pero no lo haré".

Se ha dicho que su vino se podría vender mejor si lo almacenara en barriles nuevos de roble francés, añadiendo un toque de sabor vainilla, en lugar de los tanques de acero que utiliza.

En el Valle de Amandi, a diferencia del valle Biei, no había lagares para la fermentación de la uva., la gente tenía que transportarla a sus espaldas dos veces al día. Hoy día se ha hecho una carretera que facilita todo esto.

Algunas de las terrazas romanas más antiguas, han sido absorbidas por el río.

Ramón Losada dice que si realmente uno quiere conocer el vino y la gente de la Ribeira Sacra, tiene que visitar una pequeña iglesia y degustar una botella de Viña Caneira.

El conduce por los estrechos caminos de este distrito, y podemos observar a una anciana que lleva un palo y va guiando un rebaño de ovejas y, a continuación, un rebaño de vaca roja propia de Galicia.

"Demográficamente, ésta es la provincia más antigua de España", dijo. "Los jóvenes, no querían trabajar en la granja y el vino por miedo a la muerte".

Los monjes mantienen la tradición viva

En el pequeño pueblo de Pantón, se caracteriza por que hay una pequeña iglesia del siglo XII, San Migel de Eire, que aún se utiliza para Misa y bautismos. Ramón explicó que la Ribeira Sacra no se deriva de una veneración de los viñedos en terrazas, como muchas veces se ha sugerido, si no por la concentración de iglesias, monasterios y conventos. "Los monjes hicieron el vino, el mantenimiento de la iglesia y la reconstrucción de las terrazas", dijo. "Ellos mantienen la tradición viva".

El señor Rodríguez de Gímalo, es uno de los pocos jóvenes que regresaron a la región, después de aprobar derecho. El amor a su tierra le hizo volver y ayudar a su familia a reconstruir las terrazas.

En la parte alta del Sil, durante el día el calor es intenso, aunque las noches son frescas. Sus viñedos se extienden a lo largo de más de 15 sitios diferentes. Las uvas, todas Mencía, reaccionan de forma diferente en cada sitio según le de el sol o no. "Misma uva, diferentes sabores" dijo.

Los gallegos son de sobra conocidos por ser muy independientes y seguir su propio camino y tener una visión un poco pesimista. El señor Rodríguez ve esperanza en la Ribeira Sacra, pero también ve obstáculos. Estima que solo el 10% de los productores se toman en serio lo que hacen.

"Lo que falta", dijo el señor Rodríguez "es que la gente crea en lo que tiene".


Comentarios 1

#1
15-07-2009 / 23:47
1euro
Puntuación 2

oferta en caldos : 1euro.org