Cultura

Otra ausencia

Foto: Moodboard/Corbis.

Este año volveremos a ser menos, recordaremos a los que se quedaron, a los que murieron, a los que han viajado lejos, a los enfermos y a los convalecientes. Llevo 15 años fuera de mi país, y cada año las Navidades se me van haciendo más nostálgicas, más solitarias, aunque serenas, y de una tristeza enriquecedora.

Vuelvo a recordar a mi madre y a mi abuela, yo era una niña y ellas intentaban de cualquier modo regalarnos un arbolito engalanado de adornos brillantes, para que mi primo y yo pudiéramos imaginar las fiestas que entonces nos habían prohibido; del gajo de cualquier matojo conseguían armar una especie de pino, y buscaban aquí y allá cintas, lazos, papeles brillantes, construían bolas de papel de periódico, y mientras fabricaban ilusiones, tarareaban esperanzadas, por lo bajo villancicos también prohibidos y que ellas pensaban olvidados por la gran mayoría, lo que no fue el caso. Nada fue olvidado.

Ayer, una amiga me envió una foto de su árbol de navidad por email. Vive en España, y me conmovió enormemente observar que en cada rama había colgado los nombres y las fotos de los presos políticos de la Primavera Negra del 2003: médicos, periodistas, poetas, bibliotecarios independientes, o sencillamente opositores. Me dio una gran emoción su manera de resistir al olvido, y su tierna exigencia de homenajear a estas personas, así como a sus familiares, en Cuba.

Yo tampoco he podido dejar de pensar en ellos; pero sobre todo pienso en mis padres, idos para siempre, que soñaban con regresar a su tierra, y celebrar fechas como estas en unión de sus familias y amigos, del modo en que se hace en cualquier parte del planeta. No lo consiguieron.

Casi cinco décadas de castrismo

Pronto empezarán las cinco décadas del castrismo, y a nadie parece importarle salvo a nosotros, los cubanos. Puedo comprenderlo, el mundo anda patas arriba, y no somos los únicos necesitados, pero cuánto me gustaría que en sus deseos, pensamientos y recogimiento espiritual, dediquen un pequeño instante para desearle lo mejor a Aquella Isla, como también hacemos nosotros, exiliados cubanos, dispersos por el mundo, que pedimos lo mejor para que estos países que nos acogieron, que nos enseñaron a vivir en libertad, pueda salir adelante, en paz y prosperidad.

Gracias a los españoles, a los franceses, amantes de la democracia, por haberme permitido vivir y escribir en sus países, gracias a aquellos que cada día nos muestran sus gestos de solidaridad. Ante las nuevas ausencias, un acercamiento amistoso de cada uno de ustedes, nos trae una alegría inédita, nos ayuda a integrarnos, y a hacernos mejores.

Este año tendremos en la mesa familiar a dos amigos a los que habíamos buscado intensamente durante muchísimo tiempo, finalmente nos hemos rencontrado. Sin embargo, otro amigo no podrá asistir debido a su delicado estado de salud. Otra ausencia. Esperemos que mejore, y que el año próximo pueda disfrutar junto a nosotros de la cena, de la música, de la conversación, porque siempre, siempre, esperaremos por él.

¡Feliz Navidad! Desde hace quince años puedo exclamar esta sencilla frase sin temor a la represión.

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Comentarios 1

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Frida Masdeu
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El arte y la elocuencia de Zoe Valdes plasma la tragedia del pueblo cubano. Cuando llegue al exilio, 41 anos atras, mi madre no volvio a celebrar navidades, recordando a mi padre preso politico. En "Bailar con La Vida", editorial Planeta, 2006, pagina 190 la escritora apunta: "-Esa isla en donde desdichadamente nacimos ya no tiene remedio, morira de muerte natural, se hundira bajo el peso de la desidia" y el resto del mundo es culpable. Gracias Zoe Valdes

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