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Fortes escucha tres avisos en una tarde sin opciones, por el ganado en Madrid

EFE
20/03/2010 - 22:08

Javier López

Madrid, 20 mar (EFE).- Una deslucida novillada de la ganadería francesa de Virgen María echó por la borda todas las opciones de lucimiento de una terna, en la que el malagueño Jiménez Fortes escuchó los tres avisos en el último de la tarde, mientras que el banderillero José Antonio González cayó herido, hoy en Madrid.

FICHA DEL FESTEJO.- Novillos de Virgen María, que tomaba antigüedad en Las Ventas, bien presentados, descastados y de juego muy deslucido. Encierro muy complicado.

Fernando Tendero: pinchazo, y media tendida y atravesada (silencio tras aviso); y estocada (silencio).

Sergio Blanco: pinchazo, bajonazo que hace "guardia" y estocada (ovación); y estocada (ovación tras aviso).

Jiménez Fortes: estocada (ovación); y pinchazo, estocada casi entera tendida que acaba escupiendo, siete pinchazos más, nueva estocada delantera, cinco descabellos, tercer aviso y novillo, apuntillado en el ruedo (silencio tras tres avisos).

En la enfermería fue atendido el banderillero José Antonio González de "herida en la cara posterior del tercio medio del brazo izquierdo de quince centímetros que causa destrozos en el muslo tríceps y contusiona el nervio radial. Pronóstico menos grave. Trasladado a la Clínica La Fraternidad".

La plaza tuvo un cuarto de entrada en tarde gris y de agradable temperatura.

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NOVILLADA IMPOSIBLE

Mal debut en Madrid de la divisa francesa de Virgen María, puesto que ninguno de los seis novillos que saltaron al ruedo regaló ni una sola embestida franca. Encierro manso hasta decir basta, imposible para hacer el toreo y enfrente tres jóvenes toreros poco rodados, que pasaron las de Caín para conseguir algo reseñable.

Fernando Tendero tuvo, con diferencia, el lote de menos opciones de la tarde. El que abrió plaza, manso en extremo, salió suelto en los dos encuentros con el caballo, defendiéndose mucho en la muleta, muy distraído y sin humillar.

El hombre lo intentó sobre todo por el derecho, por donde consiguió robar dos series de muletazos, aunque algo despegado y también sin decir mucho.

El cuarto, sin fuerzas, tuvo el hándicap añadido de la desastrosa lidia que le aplicaron. En la muleta se defendió, como buen manso, pegando tornillazos y sin terminar de pasar.

El colombiano Sergio Blanco, que hacía su debut en Madrid, tampoco tuvo muchas opciones con el descastado segundo, en el que destacó un buen par de banderillas de José Antonio González. Faena un tanto embarullada a pesar de la buena voluntad que puso, que a la postre le sirvió para acabar saludando.

En el quinto, Blanco subió algo más el listón. Variado con el capote y mucha disposición en la muleta, lo que se dice "estar en novillero": valor y muchas, pero que muchas ganas por agradar.

El problema fue que no tuvo oponente propicio, un "pregonao" que nunca hizo por embestir, protestando y defendiéndose mucho, quedándose corto y con la cara por las nubes, y que hirió al banderillero González al resbalarse en la cara cuando lo ponía en suerte en banderillas.

Consiguió el colombiano después algún muletazo estimable a base de exponer y "tragar" lo suyo, y tras una buena estocada volvió a ser ovacionado.

El otro debutante en la tarde, Jiménez Fortes, fue la cara y la cruz. En su primero firmó los pasajes más interesantes de la función, dejando entrever buenas formas, aunque tampoco consiguió redondear.

El novillo, tan noble como manso, no se empleó en el caballo y se dolió en banderillas. El malagueño lo toreó con buen gusto en la apertura con series por ambos lados adelantando siempre la muleta, templando bien las embestidas y llevándolo largo aunque sin bajarle del todo la mano.

La faena, como el novillo, fue a menos. Comenzó a quedarse corto el animal, a rehuir los engaños y Fortes no consiguió levantar el trasteo. Tras matar a la primera saludó desde el tercio.

La pena fue el desenlace final del festejo, con el sexto novillo, un animal manso y con genio, al que Fortes realizó una faena tesonera pero de poco calado en los tendidos y en la que acabó atascándose con los aceros, tanto que dio tiempo a que sonaran los tres avisos. EFE

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