Cultura

El mundo del teatro homenajea a Anna Lizaran en un libro que evoca su carrera

Barcelona, 30 dic (EFE).- El mundo del teatro rinde homenaje a la gran actriz Anna Lizaran, fallecida en enero de 2013, en un libro profusamente ilustrado que evoca su trayectoria, desde sus inicios en la Passió de Esparreguera hasta sus años de estudiante y su paso por Comediants, el Teatre Lliure o el Teatre Nacional de Catalunya.

El volumen, editado por la Fundació Teatre Lliure y Viena Edicions y titulado simplemente "Anna Lizaran", está prologado por el crítico y escritor Joan de Sagarra y cuenta con numerosos artículos y notas de recuerdos personales de autores, directores, actores, traductores, críticos o músicos que la conocieron y que desean preservar su memoria.

Entre quienes recuerdan y ensalzan la figura de una de las grandes renovadoras del ámbito teatral catalán figuran Lluís Pasqual, cofundador como ella del Lliure, Sergi Belbel, Josep Maria Benet i Jornet, Ventura Pons, Marcos Ordóñez, Pau Miró, Josep Lluís Merlos, Josep Maria Flotats, Joan Font, Lluís Homar, Emma Vilarasau, Xavier Albertí o Marina Rossell, entre muchos otros.

También contribuyen a dibujar la fuerte personalidad de Anna Lizarán algunos de sus familiares y sus amigas más íntimas, mientras se reproducen un poema que le dedicó la escritora Maria Mercè Marçal por su interpretación de "La senyoreta Júlia", otro de su compañera Irene Bordoy o un collage dedicatorio del artista Pep Duran.

Uno de los capítulos más interesantes del volumen es, sin duda, el que recopila las reflexiones y pensamientos de la propia Lizaran sobre el teatro, la interpretación, el público o la vida en general.

"De teatro, se aprende con la vida. Cuantas más penas, alegrías, desengaños e ilusiones has experimentado, más recursos tienes para mostrar todo este abanico de cosas que es la persona humana", señala Anna Lizaran, que en otro momento explica: "he aprendido de la vida que no tiene sentido hacer demasiados planes de futuro".

Revela además Lizaran que "en nuestro oficio jugamos con la piel, los ojos, la boca, la voz, todo está allí. Esto te vuelve muy vulnerable y todo te hace mucho daño o te hace feliz. Por eso necesitamos el halago del público, para coger confianza", y añade que "cualquier reconocimiento que venga es muy bien recibido, porque vivimos de ello".

Asegura la actriz que "peor que las malas críticas es que no digan casi nada de uno", confiesa que no se gusta cuando se ve en un ensayo que ha sido grabado, por lo que considera que "el teatro tiene la gran ventaja de que no te ves", o desvela que, cuando interpreta, "nunca me llego a olvidar del todo que actúo" y que "en este oficio nunca se llega al techo, siempre estás aprendiendo".

Entre la profusión de fotos que incluye el libro, se incluyen algunas de su niñez y de su época de estudiante en París con Jacques Lecoq, y muchas imágenes de su larga trayectoria en el Teatre Lliure (Camí de nit, La cacatua verda, Leonci i Lena, Titus Andrònic, Hedda Gabler, La bella Helena, Les tres germanes, La senyoreta Júlia, Lorenzaccio, Maria Estuard, Tot esperant Godot...).

Asimismo, se documenta su paso por el Teatre Condal en "Una jornada particular", con Josep Maria Flotats, por el Teatro Albéniz de Madrid en "El cántaro roto", por el Centro Dramático Nacional en "El tiempo y la habitación", así como la mayor parte de sus actuaciones en el TNC (Galatea, Forasters, El cercle de guix caucasià, El ball, Agost...).

A modo de epílogo, la contraportada del libro destaca una cita del director de teatro Lluís Pasqual: "Los actores son poetas que escriben en la arena. Solo hace falta que llegue una ola y su trazo desaparece. Pero los grandes intérpretes, como Anna, dejan en nuestra memoria una huella benéfica que nos acompaña para siempre".

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