Cultura

Si las paredes del Café Comercial hablaran

Fachada del Café Comercial. Imagen: Wikipedia

El Café Comercial ya forma parte de la historia de Madrid. Por ello, después de conocer la noticia de su cierre definitivo, los usuarios de la red recuerdan en estos días de forma nostálgica las anécdotas y aspectos curiosos que el establecimiento ha albergado en 128 años de historia.

A pesar de tantos años de vida, El Café Comercial siempre ha pertenecido a la familia Contreras. Las últimas en regentar este negocio fueron María Isabel e Isabel, que cierran un establecimiento que desde sus inicios fue el decorado de historias de película.

Posiblemente, una de las primera de estas curiosas historias, según cuenta el ABC en su edición digital y como recogen las gacetas de noviembre 1887, poco después de su inauguración, el mítico café fue la escena de un crimen. Federico Calero Lasso de la Vega, de 32 años, acabó con la vida de Epifania Mayral, de tan sólo 22. Un asesinato que, según apuntan las mismas gacetas, se llevó a cabo por amor, en concreto, por un amor no correspondido.

Durante todos estos años, los clientes de la cafetería han destacado la relación casi familiar que se creaba entre clientela y trabajadores. Una plantilla de trabajadores que, según varios investigadores, forman parte de la historia, ya que fue uno de los pioneros en emplear a camareras. Este dato demuestra el valor histórico para la integración laboral de la mujer en España que posee el establecimiento.

Otro aspecto característico que acompañará siempre al Café Comercial es que albergaba muchas reuniones de políticos y, sobre todo, de personalidades del mundo de la cultura. Estas mismas personalidades utilizaban el café para sus creaciones. Por ejemplo, se convirtió en el decorado de una gran parte de la película de David Trueba, Madrid, 1987.

La música también se inspiró en la mítica cafetería. Marciel Güareño le dedica una de sus estrofas al local: "¿Quiere usted tomar un café rico? ¡Acuda al Café Comercial, que es exquisito!".

Una mesa del café era propiedad de una familia

Otro aspecto curioso y más actual que esconde el Café Comercial y, como desvela un reportaje de Telemadrid, es que una de las mesas que escondía el fondo del café, junto a un enorme ventanal, no se podía reservar ni se permitía tomar algo en ella desde las diez de la mañana hasta la una de la tarde, ya que era propiedad de una persona. El nombre de su dueña era doña Concha, en la actualidad Emilio Cabezas-Olías, su nieto, que heredó esa mesa cuando su abuela falleció.

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