Cultura

Urdiales afronta el final de temporada "muy seguro y confiado" en su toreo

Logroño, 5 sep (EFE).- El diestro Diego Urdiales afronta el final de temporada "tremendamente confiado y muy seguro" en su "manera de torear" con contratos, a corto plazo, ya firmados, en Logroño, Albacete, Madrid, Zaragoza y Lima (Perú), que le han venido, salvo el de la capital riojana, tras su reciente triunfo en Bilbao.

En una entrevista con Efe, Urdiales (Arnedo, La Rioja, 1975) ha añadido que es consciente de que la tarde de su salida a hombros, el pasado 29 de agosto, en Bilbao, fue una de las "más importantes" en su carrera, que le aportó un triunfo de una "magnitud" muy especial y ha dicho que tras este triunfo le han llegado nuevos contratos.

Ha manifestado sentirse "orgulloso" de haber conseguido que lo que era "un sueño" se haya hecho realidad, tras llevar mucho tiempo haciendo cosas muy importantes en una profesión "tan complicada".

Dos orejas en Bilbao no se cortan todos los días, ha agregado Urdiales, quien ha reconocido que es algo que le da fuerzas para seguir entrenando duro con la única pretensión de querer ser cada día "mejor" torero.

En esa línea, ha subrayado que "ha cambiado mucho" la perspectiva sobre su futuro, ya que ha afirmado que, antes de la tarde de Bilbao, nada más "tenía hecha" la corrida de Logroño por San Mateo, mientras que ahora tiene contratadas tardes para Albacete, Madrid, Zaragoza e, incluso, para la feria de Lima, donde toreará el 22 de noviembre.

Estos contratos le hacen ver un horizonte "más despejado" de cara al invierno, ha destacado Urdiales, quien ha añadido que también tiene "cerrado" algún festejo para la próxima temporada en España.

Preguntado por el acontecimiento que va a suponer el mano a mano con López Simón en la Feria de Otoño de Madrid, el 2 de octubre, Urdiales ha afirmado que es consciente de lo atractivo que es torear en la "primera plaza del mundo".

"Concibo ese tipo de festejos solo como una corrida con un toro más", ha precisado Urdiales, quien ha añadido que, "aun sabiendo que la gente busca rivalidad, la dejo en intentar torear, ya que es eso lo que me ha traído hasta aquí". "La rivalidad la entiendo solo en hacer cada uno nuestro toreo", ha enfatizado.

Ha reiterado lo intensa que fue su faena en Bilbao y ha manifestado que nunca olvidará "cómo de despacio" sintió el toreo, hasta el punto de emocionarse: "Me había dejado llevar, me había fundido con la embestida y había sentido cosas maravillosas".

Ha concluido que, cuando fue a recoger la montera, "intuyó el triunfo" y, después, al ver "los dos pañuelos", pensó que "todo lo pasado había merecido la pena".

Por Luis Ruiz Gutiérrez

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