Cultura

El plan de viabilidad para reinventar la Real Fábrica de Tapices

La Real Fábrica de Tapices abrió sus puertas en 1721 con el objetivo de proveer de tapices y alfombras los palacios de la Casa de los Borbones. En la actualidad, poco ha cambiado su forma de trabajar pero sí lo ha hecho el volumen de trabajo. En pocos años ha perdido el 70% de los ingresos que obtenía debido a la reducción de los encargos. Por ello, la Real Fábrica, que cuenta con casi 400 años de historia, ha ideado un plan de viabilidad que le permita mantenerse con vida centrándose en otras actividades, como la restauración o el mantenimiento.

"Desde finales de 2014 arrastra una deuda que asciende a los seis millones de euros", afirma Alejandro Klecker, administrador general de la institución. Para contrarrestarla sin prescindir del personal con el que cuenta, el patronato -formado principalmente por la Comunidad del Madrid, el Ayuntamiento y el Ministerio de Cultura- ha ideado un plan de viabilidad basado en los siguientes puntos: internacionalización, modernización, reestructuración de la deuda, alquiler de edificios y organización de eventos.

En primer lugar, la fábrica está ideando un proyecto de internacionalización para darse a conocer en otros mercados, sobre todo en Oriente Medio, Estados Unidos y Reino Unido, ya que el 70% de sus clientes son extranjeros. "La Real Fábrica de tapices es una gran conocida fuera de España pero falta penetración en algunos mercados", señala Alejandro Klecker.

En segundo lugar, el plan de viabilidad pasa por reestructurar la deuda con la colaboración de las entidades bancarias. La Real Fábrica de Tapices perdió el 70% de los ingresos que obtenía debido a los recortes de las administraciones públicas y aun así mantuvo a la plantilla de artesanos, a la que aún se le deben nóminas atrasadas, lo que hizo que la mala situación financiera se agravara. "Se tomó la decisión de mantener a toda la plantilla, ya que formar nuevos artesanos sería una tarea imposible a corto plazo. Esto hizo que la crisis fuera aún mayor", puntualiza Klecker.

En tercer lugar, la Real Fábrica de Tapices ha optado por poner en valor los más de 8.000 metros cuadrados que tiene en propiedad en pleno centro de Madrid de dos formas distintas: la celebración de eventos culturales y el alquiler de los edificios y salas que actualmente se encuentran sin uso. Como ejemplo a destacar, la fábrica ha negociado acoger una exposición cuatrimestral que se pondrá en marcha a partir de septiembre.

Ligada al plan de viabilidad, en cuarto lugar, está la modernización de sus técnicas de trabajo para seguir siendo un referente mundial. La fábrica se encuentra actualmente investigando en nuevos tratamientos antibacterianos, en la fabricación de nuevos tejidos no agresivos para aumentar la perdurabilidad a lo largo de los siglos, en el desarrollo de nuevos tipos de pinturas y lanas y en nuevas técnicas de restauración. Además, como hecho innovador, está probando un nuevo tipo de nudo para tejer de forma diferente.

Por último, la fábrica tiene intención en este mismo año de reabrir su escuela taller, que se cerró en 2011, para impedir que el oficio muera en la próxima década. "Los artesanos son más bien artistas porque interpretan el cartón del pintor. Es una tarea muy difícil que necesita una formación extendida", añade Alejandro Klecker.

La creación manual, esencia de la fábrica

La Real Fábrica de Tapices es conocida mundialmente por la calidad de sus trabajos, que siguen conservando la manufactura artesanal. Sólo existen otras dos como ella en el mundo, la de Aubusson y la de Gobelinos, ambas en Francia. Mientras que en el país galo son patrimonio de la UNESCO, en España apenas se valora este tipo de trabajo centenario.

Situada a escasos metros de la Puerta de Atocha, en la calle Fuenterrabía número 2, está la Real Fábrica de Tapices. Fue fundada en el año 1721 por Felipe V para proveer de tapices y alfombras los palacios de la Casa de los Borbones. Desde el S. XVIII no ha cambiado prácticamente su actividad e incluso la forma de trabajar. Actualmente están centrados en la fabricación y la restauración de tapices, alfombras y reposteros; y el mantenimiento, la conservación y la limpieza de estas obras de arte.

Entre sus fines fundacionales está la innovación tecnológica. Para el lavado de tapices, por ejemplo, cuenta con una piscina que es única en el mundo.

Sus clientes provienen fundamentalmente del extranjero y la institución fabrica alfombras y tapices para hoteles de lujo en todo el mundo, sobre todo en Oriente Medio. A nivel nacional, se dedica a tejer, restaurar y mantener para Patrimonio Nacional, en especial para decoración de los palacios reales.

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