Cultura

Curro Díaz, primer triunfador de la feria de San Lucas de Jaén

Jaén, 14 oct (EFE).- El diestro Curro Díaz se convirtió hoy en el primer triunfador de la Feria de San Lucas de Jaén, al cortar dos orejas, una de cada toro de su lote, en una tarde en la que los astados, de hasta tres hierros diferentes, fueron los encargados de imposibilitar un triunfo mayor de la terna.

FICHA DEL FESTEJO.- Dos toros del hierro titular de Luís Algarra, lidiados en primero y sexto lugar, correctos de presencia, nobles y flojos; otros dos de Las Ramblas, que salieron en segundo y cuarto lugar, mal presentados y de poco juego; y otros tantos de Daniel Ruiz, también de floja presencia y a menos.

Curro Díaz, oreja y oreja.

Alejandro Talavante, silencio y ovación.

Andrés Roca Rey, ovación y ovación de despedida.

La plaza de toros del Parque de la Alameda de Jaén registró más de media entrada en tarde calurosa y de bochorno.

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FALLÓ LA MATERIA PRIMA

Se abrió la feria taurina de San Lucas con una corrida de toros de tres hierros diferentes pero la misma pobre y justa presentación. Tampoco mejoraron su juego. Ni los de Daniel Ruiz, como los de Las Ramblas, así como los de Luis Algarra, permitieron apenas el lucimiento de los de luces. Si acaso el primero, el único que medio se dejó de los seis.

Con este material salió a hombros Curro Díaz, aprovechando la nobleza de su primero para cuajar una excelente labor por ambos manos. Suavidad y temple, manejando con muñecas de seda los engaños. Cortó una oreja.

Y otra más "arrancó" del descastado y flojo que hizo cuarto. Valor, entrega y suavidad fueron los mimbres de un trasteo en el que destacó sobremanera una serie final sobre el pitón derecho.

El extremeño Alejandro Talavante no tuvo opciones con su lote. Inédito con su primero, se lució algo más con el quinto, pero sin alcanzar las cotas deseadas. El fallo a espadas le impidió cortar algún trofeo.

Otro tanto le ocurrió al peruano Roca Rey, que vio estrelladas sus ilusiones con dos toros sin opciones alguna de lucimiento. Tampoco al torero se le vieron demasiadas ganas. Todo hay que decirlo.

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