Cultura

Rigola estrena una obra "espejo de las muchas cosas que pasan" a su alrededor

Barcelona, 8 oct (EFE).- Àlex Rigola plantea el dilema entre ética e intereses personales en "Un enemigo del pueblo (Ágora)", una obra que es "espejo de las muchas cosas que han pasado en los últimos tiempos" alrededor de este director, que ha vivido muy de cerca la reciente salida de Lluís Pasqual del Teatre Lliure.

Según ha señalado hoy Rigola, "todos tenemos unos principios éticos claros en teoría, pero cuando te toca en lo personal suele ocurrir que te autoengañas y no actúas según esos criterios. Por ejemplo, ¿qué pasa si un cliente te hace un comentario machista?, ¿respondes en caliente?, ¿o miras para otro lado para conservar el cliente?".

Éste es el tema central de "Un enemigo del pueblo (Ágora)", un montaje creado a partir de la obra de Henrik Ibsen, que el director catalán ha convertido en un espectáculo que interpela al público, le obliga a posicionarse y abre el debate.

El texto original presenta el conflicto que se desata en un pueblo que vive de un balneario, cuando se averigua que sus aguas están contaminadas por una filtración.

El protagonista, el doctor Stockmann, defiende que es necesario cerrar el balneario para realizar obras, porque de lo contrario puede ser un peligro para la salud, pero eso tiene unas consecuencias económicas que nadie quiere asumir.

"He mantenido el argumento original -ha señalado Rigola-, pero con un preámbulo que invita a trasladar el conflicto a otros terrenos".

La versión de Rigola empieza con una compañía de teatro preguntando a la audiencia si es legítimo recibir subvenciones de un sistema que está en las antípodas de la ética que defienden los artistas.

Una pregunta que el propio Rigola se ha hecho en muchas ocasiones y que le ha llevado a tomar decisiones drásticas, como cuando hace un año abandonó la dirección de los Teatros del Canal por su rechazo a la actuación policial del 1 de octubre en Cataluña.

Rigola formula esta pregunta, y otras muchas, a la audiencia, que vota durante la representación, y el resultado de la votación determina el desarrollo de la función, "que puede durar diez minutos o noventa, en función de lo que decida el público".

La obra, que se estrenó en El Pavón Teatro Kamikaze de Madrid el mes pasado, el próximo jueves se podrá ver en el Teatre Municipal de Girona dentro del festival Temporada Alta y después iniciará una gira por España que todavía no tiene ninguna fecha cerrada en Cataluña.

"Es una obra muy política que plantea un dilema ético al espectador y que buscar sacudir por dentro al público", ha explicado Rigola, que lleva su determinación de romper con la cuarta pared a sus últimas consecuencias y sitúa a los actores en el proscenio y el primer término de la platea.

Cinco grandes actores (Nao Albert, Israel Elejalde, Irene Escolar, Òscar de la Fuente y Francisco Reyes) que hablan poco entre ellos y mucho con el público.

En principio, la obra tenía que contar en el reparto con Willy Toledo, que finalmente rechazó el papel, pero "mientras él estaba en la ficha artística, muchos ayuntamientos de diferentes colores políticos nos advirtieron que no nos programarían", ha denunciado el director.

"Willy Toledo no rechazó el papel por estas amenazas, tuvo otras razones -ha aclarado-, pero cuento este hecho porque es sintomático de cómo están las cosas y de cuántas veces aparece la tentación de mirar para otro lado y saltarte tu propia ética porque te tocan el bolsillo".

WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin