Cultura

Carmena declara la guerra al emoticono, esa "bola amarilla insípida"

Madrid, 6 nov (EFE).- Los usamos para expresar, alegría, tristeza o enfado; son amarillos, redondos y han permitido simplificar al extremo la charla digital, pero pese a que ha conquistado ya la mayoría de nuestras conversaciones, el imperio del emoticono cuenta con un adversario, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena.

"Me parece muy bien mandar una expresión gráfica para expresar una alegría, pero yo mandaría la sonrisa de "La Gioconda", no la bola esa amarilla", ha reivindicado hoy la exmagistrada, que ha elegido el II Foro sobre Violencias Urbanas para señalar a su enemigo en "el mundo de las pantallas", el emoticono.

O, en palabras de la primera edil de la capital española, "redondeles gordos amarillos" o también "la cosa más insípida" que esta gestora septuagenaria ha visto en su vida.

"A veces no sé si llora o ríe", ha explicado Carmena ante los asistentes a la entrega del II Premio de Novela Gráfica de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), donde la exjueza ha reivindicado que los "maestros del dibujo" -no quienes diseñaron los emoticonos, claro está- tomen un mayor protagonismo en la configuración de la cultura.

La falta de claridad de algunos de estos "redondeles" ha hecho que más de un amigo de la regidora se lleve "un chasco", puesto que le han enviado emoticonos para decirle algo "bueno" y Carmena no ha sabido que querían decir, ha relatado la alcaldesa.

Y es que, en caso de que aún quedase alguna duda, Carmena ha aclarado que ella no participa de la "lamentable" costumbre de comunicarse con bolas amarillas.

Los dibujos, que por "misterio" se dejan de hacer cuando se llega a la edad adulta, son para Carmena la "esencia de la comunicación" y podrían estar "a nuestro lado, acompañando", ha propuesto la regidora, que, se sobreentiende, quiere en cambio desterrar a los emoticonos.

Y es que aunque un estudio de la Universidad de Lleida (UdL) concluyó que estos pictogramas son recibidos por el cerebro como si fuesen imágenes reales y tienen impacto emocional, quién no se ha quedado extrañado -bola amarilla insípida subiendo la ceja- al no reconocer un emoticono o quien no ha enviado un guiño por error.

Queda por saber si la sonrisa de "La Gioconda" sería un elemento más útil, dado que el sentido de la misteriosa mueca plasmada por Leonardo Da Vinci ha generado incluso investigaciones científicas.

María López

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