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Bieito abucheado en su estreno en Bastilla con el lado más oscuro de Verdi

EFE
16/11/2018 - 5:21
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París, 15 nov (EFE).- "Complejo y profundo" son los adjetivos con los que el director Calixto Bieito describe al Giuseppe Verdi de "Simon Boccanegra", una historia que al compositor italiano le costó una reflexión de 25 años y que el español presentó hoy por primera vez en la ópera de Bastilla donde fue despedido entre abucheos.

París, 15 nov (EFE).- "Complejo y profundo" son los adjetivos con los que el director Calixto Bieito describe al Giuseppe Verdi de "Simon Boccanegra", una historia que al compositor italiano le costó una reflexión de 25 años y que el español presentó hoy por primera vez en la ópera de Bastilla donde fue despedido entre abucheos.

Los aplausos y vítores hacia el barítono Ludovic Tézier, en la piel de Boccanegra, así como al resto de voces principales y al director musical, Fabio Luisi, contrastaron con la decepción del público cuando Bieito (Miranda de Ebro, 1963) apareció en escena al fin de la obra.

La palabra que más se escuchó entre los asistentes a la primera representación fue "desagradable". Así valoraron muchos las opciones estéticas y técnicas del director, que horas antes del estreno confiaba a Efe que solo se preocupaba por la opinión del público en lo que afectaba al trabajo de los cantantes.

A la vista de la respuesta popular, hicieron bien la diferencia.

"Simon Boccanegra es una pieza muy especial porque es un Verdi muy complejo con una historia muy profunda. Tiene mucho que ver con las relaciones entre padres e hijos y en como los traumas se transmiten de generación en generación", explicó Bieito a Efe.

El encuentro tuvo lugar dentro de la misma ópera de Bastilla, que en 2019 cumplirá treinta años, con la que Bieito tiene una "fuerte relación" tras haber presentado obras como "Lear" (en el Palacio Garnier de París), "Carmen" y ahora prepara para 2020 "El Anillo del Nibelungo", su proyecto "más grande".

"Es un espectáculo de quince horas, la tetralogía de Wagner. Hay muy pocos sitios en el mundo que puedan hacerlo", adelantó Bieito.

El controvertido creador, al frente también de la dirección artística del Teatro Arriaga de Bilbao y del Teatro de Basilea, ciudad de Suiza en la que reside, eligió una puesta en escena sobria, inspirada en las películas del cine negro francés de los años 70, y con un barco de 14 toneladas como única decoración.

Mientras el navío giraba en redondo en el desmedido escenario de Bastilla, el fantasma de María, la amada de Boccanegra, perseguía no solo al corsario convertido en Duque de Génova, también a los espectadores que vivieron la presencia de este "zombie" como una pesadilla, en una visión más bien oscura de esta trama política.

Produjo rechazo, especialmente, una imagen de la muerta viviente desnuda y pisoteada por ratas a cámara lenta, que sirvió de telón para el entreacto.

"Estéticamente quería que recogiera momentos de mi infancia, una estética muy europea relacionada quizás con la Primavera de Praga, todos esos movimientos de los años 60 y 70. Pero lo más importante de la pieza es el ansia de redención, del mar, la libertad del mar. 'Quiero ir al mar, quiero desaparecer'", citó, mentando al protagonista de la obra.

El estreno original de la obra en La Fenice de Venecia en 1857 fue un completo fracaso y para la posteridad quedó una adaptación con libreto de Arrigo Boito, presentada 25 años más tarde en La Scala de Milán.

Boito introdujo un texto de Francesco Petrarca (1304-1374) y confirió a la pieza la esencia romántica y humanista por la que ha trascendido, más allá de la idea original basada en el drama de teatro del gaditano Antonio García Gutiérrez.

Stephane Lissner, director de la Opéra National de París, fue quien propuso a Bieito realizar el proyecto en Bastilla.

"Me dijo: 'Es una pieza para ti'. Aunque no lo parezca, yo exploro mucho la complejidad de lo humano, me interesa y está muy presente en mis espectáculos. Ahora, si uno quiere quedarse con otra cosa...", defendió el creador de puestas en escena como su "Carmen" de Bizet, con legionarios y la silueta del toro de Osborne por decorado.

De la osadía que reflejan sus adaptaciones poco aparece en la presencia de Bieito, vestido con jersey azul marino, pantalón negro y perfecto de cuero negro. Con voz baja y pausada aseguró que pasa "más miedo por la calle que en los escenarios".

"No tengo miedo de la reacción del público. No creo mucho en la posteridad", declaró, antes de mencionar orgulloso que acaban de publicar un libro sobre sus primeros años de trabajo, y de citar a Platón, que ya hace más de 2.000 años dejó escrito que es "de necios intentar gustar a todo el mundo". María D. Valderrama