Cultura

Emilio Aragón se embarca en un "viaje emocional intenso" al corazón del circo

Madrid, 22 nov (EFE).- Tras 37 años "sin pisar una carpa", Emilio Aragón ha emprendido un "viaje emocional" que le ha llevado al corazón del circo, "Circlassica", un espectáculo creado y dirigido por él en el que se ha vuelto a encontrar con ese niño que creció rodeado de payasos, acróbatas o trapecistas.

A sus 59 años, y mientras espera la llegada de su tercer nieto, este cómico, actor, empresario, productor y cantante se pondrá mañana al frente de más de 30 artistas para recordarle al mundo que hace 250 años se creó el mayor espectáculo del mundo, pero también para homenajear a sus bisabuelos: El Gran Pepino y Virginia Foureaux, los fundadores de la dinastía Aragón.

"Desde que soy abuelo en lo emocional estoy cada vez más sensible, y el hecho de saber que iba a recordar a mi padre todos los días durante los ensayos ha sido un viaje emocional intenso: era el miedo que yo tenía, y así ha sido. Es una manera de reencontrarte con tu niño, y esto no es un tópico", confiesa en una entrevista con Efe.

Así, hasta el 6 de enero en la carpa blanca instalada en Ifema (Feria de Madrid), Nim y Margot, los personajes que encarnan a sus dos antepasados, serán el hilo conductor de esta nueva propuesta que ha vendido 100.000 entradas antes de su estreno.

Una cifra que conoció hace unos días y que le dejó "boquiabierto": "La buena noticia es que hay un publico que está deseando ver las nuevas formas de hacer circo y que hay gente joven que se ha animado a darle una vuelta de tuerca al espectáculo".

Se refiere Aragón (La Habana, Cuba, 1959) a Manu, María y Rafa, los tres hermanos que hay detrás de Productores de Sonrisas, la productora del espectáculo, y cuya "pasión" y "ganas de hacer cosas nuevas" fueron los culpables de que se embarcara en esta aventura.

Con una escenografía inspirada en las antiguas carpas circenses, con el rojo y el blanco como colores predominantes, y con una orquesta de nueve músicos que tocarán en directo, "Circlassica", según describe Aragón, es una "pequeña ONU" con artistas llegados desde Bielorrusia, Brasil, Italia, Alemania o Moscú.

Distintas nacionalidades, donde hay malabaristas, equilibristas, acróbatas o payasos del más alto nivel unidos por un motivo: "Hacer una cosa bonita".

Por eso, Aragón no se ha visto en la "necesidad" de vestirse con la chaqueta de maestro de ceremonias y saltar a la pista. "Los artistas han sido mi cordón umbilical con el escenario (...) cuando me preguntan si me gustaría volver a ponerme delante de las cámaras o delante de un escenario yo digo que a lo mejor", afirma, al tiempo que asegura que ya está preparando el guión de su próxima película, donde, a lo mejor, hace un "cameo".

Aragón, que ha contado con el experto en circo Alessandro Serena como "mano derecha", reconoce también que el circo debería de ser un espectáculo con más "apoyo institucional" porque así el público podría disfrutar de su magia los 365 días del año.

"En estos últimos 35 años he estado más centrado en televisión y cine y tengo amigos que se dedican a esto y por lo que escucho necesitan más apoyo institucional dado que son espectáculos ambulantes tan grandes que necesitan llegar a cada ciudad y tener infraestructura cómoda para ellos y para el público. Hay otros países donde esto está normalizado como Alemania o Francia, pero aquí siempre hace falta más apoyo de las instituciones", lamenta.

A falta de un día para que arranque la primera función, Aragón reconoce que, cuando el espectáculo dé comienzo, se acordará mucho de sus padres y, aunque el "cómo están ustedes" no se gritará, sí que "sonará en todos los corazones".

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