Cultura

Vuelve Krystian Lupa, el teatro como arma contra los populismos

Madrid, 26 nov (EFE).- El dramaturgo y escenógrafo polaco Krystian Lupa es uno de los grandes nombres del teatro en Europa, algunos lo consideran el 'mejor director europeo'. Ahora vuelve a Madrid con "Ante la jubilación", una reflexión sobre la colaboración de la sociedad en el periodo nazi, absolutamente actual.

Un forma de hacer un teatro comprometido, metafísico, que huele al expresionismo alemán de entreguerras que Lupa vuelve a poner en escena con "Ante la jubilación", en el Teatro de la Abadía desde el 29 de noviembre, y dentro del Festival de Otoño.

Una pieza de su admirado Thomas Bernhard, que ya se estrenó en catalán en el Festival Temporada Alta y que habla de tres hermanos que preparan el cumpleaños de Himmler.

Una critica contra la hipocresía cultural y en la que Lupa, de 75 años, trata el nazismo como un virus incrustado en esa familia, como un mal del alma, y para azotarlo y conjurarlo el dramaturgo no ve nada mejor que el teatro.

"Creo que es fundamental el teatro, al que por cierto viene mucha gente joven, y tenemos que estar comprometidos porque ni hay otra salida. Estamos siendo atacados en nuestro humanismo y en nuestra razón. Han derrotado nuestros sueños humanistas y nuestros desarrollo como sociedad se ha detenido", explica a Efe el dramaturgo.

Lupa, que ya puso en escena en España obras como "Extinción", "Fin de partida" o "La calera" asegura que parece que la sociedad "está asistiendo al cambio de un tiempo, al nacimiento de un nuevo ser, de un niño, como consecuencia de los instigadores populistas, cobardes y bajos que están promoviendo este cambio".

"Esta ola de fascismo y extremismo es un retroceso. Es comparable a un asesinato, a algo inútil e innecesario. Es una energía perdida; y no hay otras salida, tenemos que olvidarnos de nuestras preocupaciones personales y volver al principio, al sitio que creíamos haber abandonado, volver al punto de partida", reclama.

El director teatral considera que este retorno del fascismo no tiene un factor intelectual o filosófico, como en el siglo XX, porque tanto el fascismo como el comunismo, en su opinión, se apoyaron en muchos intelectuales y artistas de vanguardia. "No habla de la frustración de los más desfavorecidos, ni de destruir la actualidad para un renacimiento. Este retorno es más salvaje y necio", recalca.

"La humanidad ha tenido posibilidad de sacar conclusiones de la nuestra historia trágica -argumenta-, pero no lo ha hecho y estos movimientos retro de volver al fascismo se producen desde abajo, de estas masas frustradas que reclaman una fuerza que sienten perder".

"También parece que echan de menos una guerra -continúa-, parece como si echaran de menos sus juguetes, de los que han sido privados y ahora son manipulados por los populistas".

Lupa sostiene que "si el principal alimento que hoy se ofrece a los niños son las armas, los ordenadores, y a los adultos se les nutre culturalmente con películas de acción en las que cada minuto se tiene un orgasmo en forma de asesinato o tortura, lo lógico es que en la vida normal esa gente se aburra y busque enemigos contra los que verter su hambre de violencia".

Muy crítico contra los dirigentes de su país, el director rechaza la ley del presidente polaco Andrzej Duda que impide vincular a su país con los crímenes del Holocausto.

"Es una manera de intentar defenderse de los historiadores, escritores y periodistas que escriben sobre la II Guerra Mundial. Quieren cambiar el papel de los polacos y difundir la imagen de héroes cristalinos y mostrarles como únicas víctimas de los nazis, y abre una puerta para poder llevar a los tribunales a todos los que escriban en contra. Divide a la sociedad", añade.

El dramaturgo asegura también que el escritor austríaco Thomas Bernhard está de máxima actualidad. "Llama la atención la similitud de la situación de Austria cuando escribía Bernhard, con la situación actual de Polonia, concluye.

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