Cultura

Plensa pone ternura y armonía a la plaza de Colón de Madrid con su escultura "Julia"

Madrid, 20 dic (EFE).- "Julia" es la cabeza de una niña con los ojos cerrados, una escultura blanca de doce metros de altura que el artista Jaume Plensa ha instalado en la plaza de Colón sobre el pedestal que ocupaba el almirante genovés, para introducir en ese ruidoso espacio, en medio de la calle, "ternura, armonía y silencio".

Una madrileña más desde hoy y que para Plensa (Barcelona, 1955) significa "silencio e invita a pensar que una lágrima de vez en cuando ayuda más que un grito".

"Creo que era fundamental introducir la ternura en el espacio público y que con esta pieza quiero que se produzca una relación humana, que forme parte de la comunidad, que sea una madrileña más que eso simplemente significa andar por la calle, porque cuando oigo la palabra extranjero me siento insultado", ha precisado durante la presentación de la obra el escultor catalán, uno de los artistas con más proyección internacional.

"'Julia', aunque el nombre no es importante, es como una tela blanca donde cada uno de nosotros espero que pinten sus deseos, sus ilusiones y sus sueños", ha comentado Plensa ante esta bella escultura que desafía el espacio y llena de sensibilidad y belleza el entorno.

Esta obra ha sido realizada bajo el mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para Madrid, en un proyecto que inició el anterior equipo del ayuntamiento de la capital y que ahora el equipo de Carmena ha rematado, como ha indicado el coordinador del Ayuntamiento de Madrid, Luis Cueto.

Plensa también tiene ahora en Madrid, en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro del Museo Reina Sofía, otras esculturas, tres cabezas de mujer en malla de acero, en una muestra que se llama "invisibles", un proyecto que hizo por el premio Velázquez, y que ahora dialoga también con esta mujer blanca de resina de poliéster y polvo de mármol blanco que estará en un año en la madrileña plaza de Colón.

Después viajará por diferentes lugares del mundo, según la Fundación María Cristina Masaveu.

"En el Palacio de Cristal está la invisibilidad, creo que todo lo más importante en esta visa es invisible, pero plasmar eso con materiales es muy complejo, y en Colón esta representado el mundo más interior que somos nosotros y lo mantenemos invisible, ha subrayado Plensa.

Aunque al artista también le gustaría, según ha comentado, que esta bellísima escultura se quedase en Madrid. "Me pasa muchas veces en mi carrera que en distintos lugares del mundo haya alguna pieza que la gente de la ciudad pide que se quede, pero ésta está pensada para que después de un año viaje".

"A mí me encanta que la gente la considere suya y la piense, porque toca mucho las emociones pero cuando se retira crea un espacio un vacío enorme y eso también forma parte del arte, que cree vacío".

Plensa, cuya voluntad desde hace años es sacar el arte a la calle, "de una forma democrática aunque la gente no te lo haya pedido", asegura que quiere introducir belleza en el día a día, y así lo ha hecho con esta escultura inmensa en un sitio tan emblemático de la ciudad donde ha cambiado el paisaje.

"Hemos de cambiar uno a uno para que cambie el mundo -ha recalcado el artista- y esta pieza invita a esa serenidad que necesitamos en este momento político actual, nos hace mucha falta. Es necesario volver a cambiar el tema y escucharnos; escuchar cómo suena y cómo vibran nuestro corazón, nuestras ideas, nuestros sueños y nuestros pensamientos".

Con esta exposición se inicia un programa artístico organizado por el Ayuntamiento de Madrid, que consiste en mostrar durante un periodo de un año una obra de arte seleccionada por un concurso público el dicho pedestal de la Plaza de Colón.

Un proyecto que contará con el mecenazgo de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson durante las tres primeras convocatorias.

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