Cultura

Schopenhauer y helado de fresa, la nueva receta teatral de Juan Mayorga

Madrid, 3 ene (EFE).- Se puede leer a Schopenhauer y comer helado de fresa. Es la manera en que Juan Mayorga describe la combinación de gozo y reflexión que busca con montajes como "Intensamente azules", una obra sobre la aventura de atreverse a mirar el mundo con otros ojos que estrena este 10 de enero en el Teatro de La Abadía.

"La obra quiere provocar envidia de imaginación, envidia de libertad y de alegría", ha asegurado hoy en rueda de prensa el dramaturgo y director de escena, acompañado por César Sarachu, único actor en escena que se desdobla hasta en doce personajes.

Cuando escribe, Mayorga (Madrid, 1965), Premio Nacional de Teatro y que en breve ocupará la silla M de la RAE, no puede evitar que salga el filósofo -es doctor en Filosofía- y el matemático -fue profesor de instituto durante varios años-. Para él es un juego, y así lo quiere trasladar al espectador, con ayuda del humor.

Al personaje principal de "Intensamente azules" también le asusta Schopenhauer. Hasta que un día, un accidente le obliga a cambiar de gafas y no sólo empieza a ver las cosas de otro modo sino que se atreve a hacer cosas que nunca ha hecho, como leer "El mundo como voluntad y representación", obra capital del filósofo alemán.

El origen de esta obra, un texto en principio más narrativo que teatral -se publicó hace un año como relato ilustrado-, es autobiográfico. Hace un par de Semanas Santas, de vacaciones en un pueblo, al autor madrileño se le rompieron las gafas.

Sin repuesto, sin posibilidad de repararlas ni adquirir unas nuevas hasta pasado el Domingo de Resurrección, y con cinco dioptrías en cada ojo, decidió ponerse unas gafas de natación graduadas que le habían regalado en su 50 cumpleaños. Así recorrió supermercados, bares y parques.

"Sin afán provocador, más que nada por no caerme", justifica. Las cosas empezaron a cambiar a su alrededor, la gente reaccionaba diferente a su paso y empezó a escribir, una combinación de sus vivencias y lo que le dictaba la imaginación.

Aunque la nota de prensa de La Abadía lo describe como un monólogo, Mayorga prefiere calificar el que es su quinto montaje como director como "una superproducción con un solo actor".

El mérito, dice, es de Sarachu, intérprete popular por su papel de Bernardo en la serie de televisión "Camera Café", con un currículum teatral apabullante que incluye trabajos con grandes de la escena europeos como Peter Brook y Simon McBurney.

Mayorga lo dirigió por primera vez en "Reikiavik" y desde entonces no había vuelto a pisar un escenario español, aunque ha recorrido teatros de Londres, Tokio o Nueva York.

"Es un poeta del escenario", dice el dramaturgo, "consigue que lo complejo parezca sencillo (...) Va de un personaje a otro con un cambio de mirada. Los espectadores van a ver muchos personajes y muchos espacios, porque el teatro no sucede en el escenario sino en la imaginación del espectador, y César consigue eso de forma gozosa".

Permeable a todo lo que sucede a su alrededor, a preguntas de los periodistas Mayorga ha admitido que "Intensamente azules" es un texto "atravesado por la tensión territorial".

Hay una escena, ha desvelado, en la que el rey da su tradicional discurso de Navidad e incluye, sin atribuirla, una cita de un filósofo que genera una enorme controversia e interpretaciones en diferentes territorios. "En ese sentido es una obra muy española", ha subrayado.

Mayorga también ha avanzado que en estos momentos está preparando el que será su discurso de ingreso en la Real Academia Española. Ya tiene título: "Silencio".

"El silencio como palabra, como fenómeno y como idea", ha explicado, "en un tiempo de acoso al silencio, en el que estamos atravesados por el ruido, reivindicar el valor moral y político del silencio".

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