Cultura

¿Quién está matando a los grandes gurús 2.0?

La súbita salida del joven Nacho Escolar de la dirección del periódico Público, para poner en su lugar a un veterano periodística proveniente de El País de 59 años, ha causado un gran revuelo mediático en Internet. La idea de que es un ataque directo a la filosofía de la generación de Internet -la generación blog o la generación 2.0- se extiende por la Red como un irritado reguero de pólvora.

Sin embargo, ¿se puede hablar con fundamento de que ha habido verdaderos "sacrificios" cruentos en el altar malvado del periodismo tradicional? Más bien parece que el revuelo forma responde al viejo lema de que la realidad no debe imponerse a un buen titular. Porque el otro "sacrificado" que también se cita es Juan Varela, quien abandonó ADN.es hace ya un año; pero el cierre del mismo se debió exclusivamente a causas crematísticas: el espectro de la crisis ya asoma.

Todo indica, pues, que estos cambios son más la consecuencia de problemas empresariales y de gestión que de filosofía. De hecho, la juventud de estas supuestas víctimas no es un hecho novedoso: Escolar tiene 33 años y Varela 44; Cebrián fundó y dirigió El País con 30 años; Pedro J. dirigía Diario 16 con 28.

Con estos datos en la mano, parece que se contradice a quienes aseguran que acaba de producirse una lucha de poder intergeneracional. Es normal que una generación que fue capaz de ocupar puestos de gran liderazgo, a edades inferiores a las que tienen actualmente los representantes más genuinos de la famosa generación 2.0, se resistan cuchillo en boca a ser relevada. Además, su consistencia hace de estos seniors rivales muy duros de pelar.

Errores 2.0

Posiblemente el gran error que han cometido los gurús 2.0 en su lucha con el anterior modelo ha sido el de intentar replicar su modelo de búsqueda de influencia y notoriedad a la manera tradicional: o eres 2.0 ?el formato manda- o eres analógico -el líder del formato manda-; no hay más. En otras palabras, a la generación 2.0 la ha matado el intento de abandonar sus entornos lógicos de influencia y operatividad y su pretensión de jugar el papel del gran periodista 'latino', cuya principal característica ha sido su sobreexposición mediática en formatos analógicos.

Pero aún hay más aspectos dudosos de la defensa que los miembros de la 'generación blog' hacen de sí mismos: tanto protestar por la endogamia de la clase directiva periodística y ellos se confinan también en 'cuadras' elitistas y se recluyen en un entorno de influencias cerrado: Varela, por ejemplo, sólo cita como nuevos actores en Internet su anterior proyecto (ADN.es), su actual proyecto y el proyecto de su amigo Escolar en el que él colabora. Al parecer, no ha salido ningún proyecto nuevo en los últimos tres años salvo los suyos.

No cabe duda de que éste es el principio de una gran sangría. La irrupción de Internet en el mundo de la comunicación es un fenómeno imparable y creciente que no se mantendrá, como los medios convencionales han querido hasta ahora, en un nicho independiente y en buena medida aislado: influirá decisivamente en el conjunto, revolucionará el multimedia, alterará los más viejos cánones de periodismo. Estamos, en definitiva, ante un cambio planetario de modelo de negocio.

Si el mundo de los medios digitales ha sido visto hasta ahora por los menos perspicaces (que han sido mayoría) como un complemento excéntrico y exótico de la comunicación analógica, que apenas absorbía unas migajas de la tarta publicitaria, pronto la realidad terminará imponiéndose y se modificarán espectacularmente todos los antiguos equilibrios.

Semejantes transiciones gigantescas siempre causan convulsiones y estragos antes de que la luz acabe imponiéndose sobre el polvo de los terremotos. Habrá muchos forcejeos estériles todavía y grandes pugnas enconadas entre ejecutivos con concepciones distintas del formato o de los formatos. Pero hay que ver el presente y el futuro con optimismo: lo que salga de esta transición en marcha marcará decisivamente el futuro del periodismo durante el resto del siglo XXI. Sólo hay que esperar y ver (el espectáculo será tan fascinante como la formación de una tormenta).

Un cambio de relación

Lo que nadie aún ha sabido entender es que la digitalización de la Red y su camino inexorablemente ascendente cambiará las relaciones de poder y de influencia en el interior del sistema mediático y de éste en la sociedad. El foco que concentrará la importancia y notoriedad serán la propia noticia en sí -sea cual sea el formato- y el periodista que firme la información, debido a que la dispersión de la información por la Red remite a la noticia final (URL final) no al formato.

Es decir, si un periodista firma una información y ésta comienza a circular por la red, lo que la gente verá es la noticia final, no la 'home' del portal donde esté ubicada originalmente la misma. En esto se diferencia la información digital de la Red del periódico: para leer una noticia en un periódico hay que comprarlo entero; para hacerlo en la red, hay que buscar al periodista más fiable o al analista más perspicaz.

En suma, estamos ante una gran paradoja: está cambiando todo para que nada cambie realmente. Y entenderán mejor lo que quiero decir con un ejemplo: ¿recuerdan a quién se le atribuye la paternidad de la denuncia de la supuesta conspiración del 11M? A Pedro J. Ramírez, director del medio. Y otra pregunta: ¿saben quién era el director del Washington Post cuando se destapó el Watergate, muchos años antes? ¿A que no? ¿Pero a que les suenan los nombres de Bob Woodward y Carl Bernstein?

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Comentarios 8

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Al- acebes
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Se han matado ellos solos

Puntuación 10
#1
KaT
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Poner a adn.es o a público como paradigmas de los medios de comunicación en la red es típico de estos progres egocéntricos. Por muy en desacuerdo que estén y mucho que odien a medios como libertaddigital.com y el confidencial.com, es absurdo negar el hecho de que esos medios exclusivamente online (sin respaldo en papel) tienen por sí solos más lectores e influencia que los periódicos 2.0 de estos otros señores. A menos, claro, que uno crea que la gente sólo va a leer los medios progres que los progres les recomienden, lo que significa no entender para nada qué es y para qué sirve internet.

Puntuación 0
#2
carlos
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La generación Blog es tremendamente endogamica o al menos los top de los top. Yo como seguidor de varios blogs de tematica apple a veces alucino con los lazos que hay entre los diferentes proyectos que aparecian hasta hace poco y la supuesta falta de nuevos talentos que a la que aluden los mismo protagonistas para afianzarse y crear una casta intocable.

Por otro lado no conozco la vision de Varela, pero Escolar ha sido victima de su propio fanatismo. No se puede dirigir un periodico como si fuese un panfleto anarquista.

Puntuación 6
#3
carlos
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'La generación Blog es tremendamente endogamica o al menos los top de los top. Yo como seguidor de varios blogs de tematica apple a veces alucino con los lazos que hay entre los diferentes proyectos que aparecian hasta hace poco y la supuesta falta de nuevos talentos que a la que aluden los mismo protagonistas para afianzarse y crear una casta intocable. Por otro lado no conozco la vision de Varela, pero Escolar ha sido victima de su propio fanatismo. No se puede dirigir un periodico como si fuese un panfleto anarquista.

Puntuación 1
#4
Maria
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Muy buen artículo. Felicidades.

Puntuación 4
#5
El karma del ego
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Ahora están triunfando, ya desde hace tiempo, las redes sociales o agregadores de los Karmas que remiten al ego de cada cual. Nunca los totalitarismos presentes y venideros lo tuvieron tan fácil como hasta ahora, dibujando la paradoja de que a mayor flujo de información más sencillo es manipular, deformar y cortarlo de raíz hasta quedarlo reducido a la unicidad o pensamiento único. Al final, lo que ocurre en esas redes, como explicaba muy bien el otro día un artículo de El País, que todos quieren ver fortalecido su karma y sólo ponen noticias que creen que van a ver votadas por muchos "redistas", y votan a favor sólo las noticias que piensan que todos los demás también van a hacerlo. El caso es no bajar su karma, mantener su ego bien inflado y gallardo.

Puntuación 2
#6
Ignacio Escolar
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El director del Washington Post cuando se destapó el Watergate era Ben Bradlee.

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#7
llorón
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Ignacio, obviamente eres directivo del sector prensa, es normal que lo sepas. Pero el gran público no lo sabe. Es coherente lo que dice.

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#8