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La lesión por irse de viaje, el enésimo lío que Dembélé ocasiona desde su llegada al Barcelona

20/08/2019 - 12:58 | 13:29 - 21/08/19
  • El delantero francés ha sufrido seis bajas médicas en solo dos años
  • Su afición por los videojuegos y la comida basura preocupa en el club
  • La directiva no termina de confiar en que sea la clara apuesta de futuro
Foto: EFE.

El delantero del Barcelona Ousmane Dembélé estará alrededor de cinco semanas de baja por una rotura fibrilar de más de cuatro centímetros en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Un nuevo contratiempo para la plantilla de Ernesto Valverde, que ya tiene en la línea ofensiva las lesiones de Leo Messi y Luis Suárez, y a la vez, otra polémica que el club blaugrana tiene que sortear entorno a la figura del francés. Desde su llegada hace dos años, el galo ha intercambiado fogonazos de buen fútbol con lesiones, líos extradeportivos y actitudes impropias de un jugador que viste la camiseta de uno de los mejores equipos del mundo.

En la tarde-noche del lunes y tras regresar el Barcelona a los entrenamientos, después de que los jugadores recibieran un permiso de dos días de vacaciones pese a perder en el estreno de LaLiga contra el Athletic de Bilbao, la entidad azulgrana informó que Dembélé estaría fuera del ritmo de la primera plantilla alrededor de un mes. La razón, una nueva lesión del galo (la sexta desde que es culé) y esta vez por pura imprudencia del futbolista.

Durante el encuentro en San Mamés, Dembélé comenzó a sufrir molestias en la zona posterior de su muslo izquierdo. Debido a los diversos contratiempos que habían surgido, el médico del club Xavi Yanguas preguntó al delantero y al recibir el 'OK' de este, Valverde decidió mantenerle sobre el césped. Una vez terminó el choque, Yanguas incidió de nuevo en cómo iban los dolores y, pese a volver a tener un signo positivo del francés, le animó a hacerse una ecografía el sábado. Ousmane, en sus trece, le convenció para que si seguía teniendo dolor iría, sino no.

Pues bien, Dembélé tenía un viaje cerrado con su hermano, en principio a Senegal según varios medios, pero finalmente a Rennes según confirmó el agente del jugador, y por miedo a perderlo, el sábado no llamó a Yanguas y se fue al aeropuerto. Ahí, El Chiringuito incide más en su comportamiento y asegura que el atacante durmió cinco horas (de 10:00 a 15:00) en un sofá de la zona de vuelos privados mientras esperaba a su acompañante para ir a África.

Tras dos días y medio de vacaciones, el delantero regresó a los entrenamientos del Barcelona, no comunicó que seguía teniendo molestias y finalmente llegó la lesión. Ahora deberá estar más de un mes fuera del ritmo habitual del equipo y supone un grave contratiempo pues Valverde tendrá que forzar a Messi o de lo contrario no tendrá ni a este, ni al francés, ni a Suárez contra el Betis.

La afición por los videojuegos y la comida basura, su gran losa

La sexta lesión del campeón del mundo que desde que llegó al Barcelona no ha dejado de estar en el foco de las polémicas. A sus tres bajas por el bíceps femoral (la primera fue nada más firmar como culé y le dejó cuatro meses en el dique seco), se unen dos desgarros musculares y un esguince en el tobillo. Pero fuera de los terrenos de juego, además ha sido expedientado por el club por no presentarse o llegar tarde a los entrenamientos (los motivos, su vida nocturna y su afición por los videojuegos), tuvo un cocinero personal, al que despidió, para controlar su pasión por la comida basura, y es un asiduo de los viajes exprés como este último a Rennes.

La llegada de Griezmann este verano significaba en la entidad blaugrana una gota de esperanza para que con su compatriota se integrase más en la plantilla, hasta ahora sus conversaciones no pasaban de Lenglet, Umtiti y Arthur. Sin embargo, salpicado por el caso Neymar (con el que se ha especulado que podía ser una moneda de cambio acabando con aquello de que llegó, precisamente, para ser su sustituto) y por esta nueva lesión que ha escondido por sus caprichos, Dembélé vuelve a centrar la polémica del Barcelona. El enésimo lío de un talento que costó 120 millones al club pero que en su tercera temporada no termina de convencer como la clara apuesta de futuro.


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