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Así llegan España y Argentina a la final del Mundial: el ansiado duelo, una década después

12/09/2019 - 13:15 | 17:36 - 13/09/19
  • La ÑBA y la Generación Dorada han sabido exportar su gen a estos combinados
  • Marc, Rudy y Scola son los últimos coletazos impresos sobre Ricky o Facu
  • Tanto el estilo como las segundas unidades de ambos son muy similares
Fotos: Reuters.

El momento de la verdad. La selección española juega este domingo ante Argentina la final Mundial. El duelo por un título que tanto se esperó hace una década, cuando ambos combinados tenían las mejores generaciones de su historia, pero que llega en 2019 y en el mejor momento de forma de ambos países durante los últimos 15 días (ninguno ha perdido aún). Nadie pensaba que llegarían hasta el último encuentro de Pekín, pero ambas con un estilo de intensidad defensiva constante que se suma a la calidad en ataque, sueñan ahora con el segundo oro mundial de su historia.

13 años después la historia vuelve a repetirse. No en una semifinal, como aquella agónica en la que un triple fallido de Nocioni a falta de segundos mandó directa a los de Pepu Hernández a la lucha por el título. Sino en una final de un Mundial muy extraño donde la lógica no se ha convertido en realidad, como fue en los últimos dos torneos. Se esperaba que el domingo Estados Unidos y Serbia fuesen los presentes en la capital china, pero ambos han cedido sus plazas ante una España y una Argentina lanzadas a por el éxito. Sin Pau, sin Manu, sin Navarro, sin Chapu y sin tantos otros de una larga lista que maravilló al mundo de la canasta entre 2002 y 2012, Ricky, Campazzo, Llull, Laprovittola y compañía se enfrentan en un duelo que tiene a Marc, Rudy y Scola como los últimos referentes de aquella época.

Un Scariolo ya experto en estos tipos de torneos ha formado una selección con lo mejor que había disponible. En los Eurobasket ganados en 2009, 2011 y 2015, la plata de Londres '12 y el bronce en Río '16 no contaba con tantas bajas importantes (esta vez han sido Pau, Mirotic, Chacho, Ibaka y Abrines), pero tirando de experiencia y de pasado ha sabido adaptarse a estas.

Así, ha dado los mandos del equipo en ataque a Ricky Rubio (15,9 puntos por partido y 6,4 asistencias) y en defensa a un Marc Gasol que conoce a la perfección por su convivencia en los Toronto Raptors (su 13 en +/- explica la figura fundamental que es, pese a que su rendimiento ofensivo disminuyese hasta las semifinales). Los dos son más maduros que nunca con la Selección y está rodeados de un elenco que es consciente de sus puntos fuertes pero también de sus debilidades, algo que están sabiendo explotar a la perfección.

Con Rudy y Claver llevando el nivel defensivo de Madrid y Barça a España, ambos tienen una valoración y un +/- que supera el 10 (el +/- del culé bajó hasta 9,7 tras Australia). Unos números de altura que también se explican en sus altos porcentajes de tiro, pese que aquí no llegan a los 10 puntos por partido (43,3% en triples y 74,1% en tiros de dos, respectivamente). Sí que aporta más ofensivamente un Juancho que crece en cada encuentro (10,4 puntos, 69,2% en tiros de dos) y se ha convertido en el mejor reboteador de la Selección (5,4 por partido).

Junto a él, Llull y Willy expresan mayor irregularidad pero han sido fundamentales para romper malas rachas en momentos donde nadie salía al paso (los 17 puntos del escolta en semifinales y los 12 del pívot en el último ante Polonia, por ejemplo), además de dar un nivel extra en defensa. Por último, Ribas y Oriola están sabiendo ejercer su papel de rotación a la perfección tanto arriba como atrás (el base llevaba 100% en tiros de dos hasta Australia, donde metió 7 puntos y algunos en momentos decisivos, y el ala-pívot captura 3,1 rebotes por encuentro). En cuanto a Colom, Rabaseda y Beirán, su papel en el parqué desde la segunda fase ha sido testimonial.

El legado de la Generación Dorada en un equipo ACB

Por el otro lado llega una Argentina que a lomos de Scola y del talento de Campazzo se ha aupado a su tercera final en la historia, tras la victoria de 1950 y la derrota de 2002. Con la curiosidad de tener ocho jugadores militando en la ACB, Sergio Hernández ha cogido el testigo de Magnano para formar un equipo muy joven (26,5) que ha exportado ese sacrificio que exige siempre la albiceleste.

Demostrando que en la pelota naranja a los argentinos no hay que ganarles, sino acabar con ellos en una guerra, contra Francia tuvieron siempre la calma de ir por delante y potenciar los errores rivales en todo momento. Ahí se volvió a erigir Scola tirando de experiencia y con 28 puntos, 13 rebotes y 32 de valoración, con 39 años, redondeó un Mundial que está promediando 19,3 puntos, 8,3 rebotes, 20,3 de valoración y 17,3 de +/- por encuentro. Además, Campazzo siempre ejerce de brújula y líder para mejorar, incluso, su fantástica temporada en el Real Madrid (está realizando 13,6 puntos y 7,7 asistencias con un nivel defensivo excelso que contagia a toda su selección).

En lo que se refiere al resto del equipo, durante estos 15 días ha sorprendido el nivel de Gabi Deck. El también madridista ha sabido asumir un rol de liderazgo en la anotación, que no tiene en su club, y con 12,4 puntos por partido se ha convertido en el tercer gran referente albiceleste. Un papel que, en teoría, deberían haber acogido Garino o Laprovittola, pero que lo han sacrificado por un mayor sacrificio defensivo. Aún así, sendos ex NBA, promedian 9,3 tantos el alero de Baskonia y 9 el base recién MVP de la ACB (además de 15,9 de +/- y 4,1 asistencias por cada choque, respectivamente).

Delía, Vildoza y Brussino son los otros tres nombres que aportan en la sombra y de clara rotación están soportando al equipo en momentos importantes. Con 63,2% en tiros de campo y 10,1 de valoración el de Joventut, 55,6% en tiros de dos el de Baskonia y 72,7% de dos el de Zaragoza, demuestran que a lo largo del campeonato han sabido elegir el lanzamiento adecuado. Por último, Gallizzi, Fjellerup, Caffaro y Redivo están siendo más testimoniales pero participan algo más que los tres 'descartes' españoles.

Así llega una final inesperada pero merecida. En el Mundial que se ha alzado el equipo sobre el talento individual, España y Argentina quieren salir invictos y con la copa en sus manos. La que sería la segunda en su historia. El duelo que tanto se esperó durante la década del 2000, pero que llega diez años después y con los últimos coletazos de dos generaciones únicas que han sabido exportar su gen a los más jóvenes. Gasol contra Scola, Ricky ante Campazzo y dos estilos muy similares que cuentan con una segunda unidad más defensiva que ofensiva. Pekín ya espera a su nuevo emperador.


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