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¿Quién es quién en el 'procés' del Clásico? El cruce de intereses en torno al Barcelona-Real Madrid

18/10/2019 - 11:21 | 15:52 - 18/10/19
  • LaLiga, que lo inició, luchó hasta el final por un Clásico en fin de semana
  • Los clubes, obligados a pactar, consiguieron que no se cambie de sede
  • RFEF y Gobierno siempre apostaron por el aplazamiento del encuentro
Foto: EFE/Cordon Press/Reuters.

El Barcelona-Real Madrid no se jugará el 26 de octubre a las 13 horas, tal y como estaba previsto en el calendario de LaLiga, aplazándose al 18 de diciembre tras el acuerdo entre clubes. La tensión en Cataluña tras la sentencia del procés fue considerada una causa mayor para frenar la celebración del partido de fútbol más famoso del mundo en una ciudad que está viviendo sus protestas sociales más profundas de los últimos años. Pero, tras la larga reunión en la que el Comité de Competición solo pudo instar a los clubes a negociar. Así, se prolongó el caos en torno a un Clásico que ha enfrentado a cinco actores diferentes. EN DIRECTO | Jornada de huelga general en Cataluña en plenas protestas por la sentencia.

LaLiga presdida por Javier Tebas fue el primero, ya que inició el proceso. El miércoles pidió a la RFEF que se alternara el orden de los partidos entre Barcelona y Real Madrid para jugar el primer Clásico en la capital. La respuesta, aún avalando la teoría de que las condiciones no eran las más adecuadas en materia de seguridad, no fue la esperada, ya que la patronal no defendió en ningún momento el aplazamiento. Tras ello, su nueva pujanza fue intentar lograr que el partido se jugase un fin de semana en lugar de un miércoles.

La cuestión no era baladí. El Barça-Madrid, programado para un sábado a las 13 horas, estaba encaminado a una visibilidad en el mercado oriental que, un miércoles por la noche, no tendrá. Por tal razón, era partidaria de que se trasladesen los partidos de culés y blancos de la jornada 16 a la franja intersemanal del 4 de diciembre y colocar en el sábado 7 el encuentro.

El Barcelona, que debe alojar el encuentro, también ha visto cómo su tesis no fue aceptada por el Comité de Competición. El club blaugrana se mostró partidario en todo momento de jugar el Clásico el día que estaba estipulado. Sí se accedió a su negativa de no disputarlo en Madrid, pero tras el aplazamiento a los de Josep Maria Bartomeu solo les quedó pactar una fecha con el Real Madrid o acatar al dictamen de Competición.

El propio Real Madrid ha contemplado el aplazamiento del partido con alivio, ya que rechazó la idea de LaLiga de alojarlo en el Santiago Bernabéu. El equipo madridista hizo referencia a su calendario de obras del estadio (que se van realizando en función de las salidas a otras ciudades) y llegó a plantear ya en los primeros compases del lío que el encuentro no se jugase en la fecha establecida. Incluso, involuntariamente, este retraso le favorece: podrá recuperar a varios jugadores lesionados como Toni Kroos o Lucas Vázquez que eran duda para el vital compromiso liguero.

La RFEF, que a través de su presidente Luis Rubiales quiso defender la independencia del Comité de Competición, pudo ver satisfecho su deseo de que el Clásico no se jugase. La Federación no veía con buenos ojos la disputa del partido en las actuales circunstancias. Una vez aplazado el encuentro, volvería a emplazar a Competición para que decidiese. El 18 de diciembre fue su día elegido y con el acuerdo de los clubes, ya tiene el escenario deseado.

El Gobierno, en funciones y en plena campaña electoral, también ha estado presente como parte activa de este particular proceso. Antes de la decisión de Competición, desde el Consejo Superior de Deportes (CSD) y el ministerio de Interior se filtró a diferentes agencias de noticias su preferencia de que el Clásico no se jugase en Barcelona. Ya con una resolución favorable, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó que el Ejecutivo pidiese ese aplazamiento y aseguró que posee los recursos necesarios para la disputa del partido.


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