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Carolina Marín provoca que España se enganche al bádminton

Secuencia de golpeo de Carolina Marín en el All England. Imagen: Reuters

El bádminton ha sido siempre un deporte muy minoritario en España. Sea por falta de tradición, por la ausencia de una figura de élite o por las circunstancias que quieran, el caso es que esta disciplina no ha contado con el beneplácito del gran público. Hasta ahora. La irrupción de Carolina Marín ha provocado que los españoles conozcamos las reglas del bádminton, sigamos las noticias relacionadas con él y nos peguemos a la televisión o a los streaming emitidos por Internet para seguir los partidos de nuestra campeona. Y es que no hay muchos países que puedan presumir de tener entre sus filas a la actual campeona de Europa y del mundo de un deporte.

Las condiciones físicas y técnicas, su carácter dentro de la pista y su forma de ser fuera de ella, todo simpatía y buen rollo, hacen que los españoles nos sintamos identificados y empaticemos con una Carolina Marín que ya se ha ganado un hueco en el corazón de sus compatriotas. Otra que hace 'marca España' allá por donde va. Otra mujer de éxito en nuestro deporte. La hazaña de este pasado fin de semana es de unas dimensiones espectaculares. Para aquellos que todavía no están muy puestos en el circuito del bádminton, haber ganado el All England Open supone haber conquistado Wimbledon (al estilo Conchita Martínez) si lo extrapolamos a un deporte que sí es de masas como el tenis.

La jugadora onubense se ha colado en un mercado que no está muy abierto a otros países que no sean asiáticos. Chinas, indias y coreanas han dominado el ranking tradicionalmente y lo siguen haciendo. Pero ahora se les ha colado esta 'españolita', que no hace más que darles continuos quebraderos de cabeza. Su capacidad de trabajo y sacrificio, amén de esas aptitudes innatas, le han llevado a ser una de las oponentes a batir, de esas contrincantes a las que se le tiene ganas. Ella lo lleva fenomenal, y lejos de conformarse, mira más allá: "Aún está lejos y no debo obsesionarme, pero el objetivo de los Juegos de Río está ahí". La gloria le espera, sin duda.

La india Saina Nehwal, tres puestos por encima de Carolina en el ranking mundial (tercera y sexta, respectivamente), probó el amargo sabor de la derrota ante la española. De nada le sirvió ganar el primer set. Y es que Marín, como ya dijo en su entrevista para Elite Sport, nunca da nada por perdido. El espejo en el que se mira es Rafa Nadal, y poco a poco se empeña en demostrar que tiene las mismas dotes que el manacorí. Hace un año y medio era prácticamente una desconocida y ahora es recibida por los Reyes, la gente le para por la calle y España entera vibra con sus actuaciones.

Quizá no consiga que el bádminton se convierta en un deporte referencia en este país, no logrará que su deporte se equipare al fútbol, el baloncesto o el tenis, pero ha dado un paso de gigante: en los colegios se practica el bádminton. Los niños van a sus clases de Educación Física con su raqueta y su volante ('pelota') con la idea de imitar a su ídolo, Carolina Marín. Y esto es algo genérico, pero la fiebre ya está absolutamente desatada en su Huelva natal. La capital onubense vive por y para su mejor embajadora, aspecto que le hace sentirse tremendamente orgullosa de su tierra y de su gente.

Ha sabido capear a la perfección la polémica con la Federación (aunque este asunto aún no ha quedado resuelto), y en esto ha demostrado madera de líder. Asume ese papel y sabe que desde ahora no se le permite fallo, o al menos se espera mucho de ello en cada torneo. Lo sabe y no le tiembla el pulso. Sabe que el camino hacia su gran sueño, Río 2016, va a estar lleno de dificultades, pero Carolina Marín es una persona que consigue todo lo que se propone a base de trabajo. La cita olímpica queda lejos, pero de momento ya puede presumir de que España entera es fan de su deporte.

Israel Íñiguez | @israel_iniguez

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