Deportes

Phelps y su frustración de nadar entre 'mortales'

Michael Phelps en el verano de 2014. Imagen: Reuters

"Es frustrante". Así define Michael Phelps su actuación estos últimos días en el Grand Prix de Charlotte (Carolina del Norte), etapa del circuito norteamericano Arena Pro Swim Series. El nadador de Baltimore nadó hasta cinco pruebas en este certamen, obteniendo un tercer puesto como mejor resultado en los 100 metros mariposa. Un fiasco que hoy desmenuzan desde la Revista Elite Sport.

Después de mucho tiempo sin nadar los 200 de esta especialidad sólo pudo ser séptimo, acumulando más decepciones al ser incapaz de clasificarse para las finales en los 200 estilos y en los 100 y 200 libre.

Un mes después de su regreso a la competición en el Grand Prix de Mesa (Arizona), Phelps ha dado un paso atrás en su preparación para los Juego Olímpicos de Río 2016.

Ver al deportista olímpico más condecorado de todos los tiempos sufrir para ganar una final B de consolación es sorprendente. Se apuntaba en Charlotte que Phelps siempre había sido primero o segundo en alguna prueba de una competición desde los Juegos de Sídney en el año 2000. Hace un año, Charlotte era testigo de la prometedora vuelta del nadador después de casi 2 años de retiro.

En esta ocasión abandona esta ciudad con un recuerdo amargo y una gran decepción: "Lo que más deseo es nadar la competición que necesito disputar. Quiero competir con Ryan Lochte y los mejores. Quedarse fuera es frustrante".

Así se expresaba Phelps ante los medios. Y es que Michael es un competidor nato que ha pasado de ganarlo todo a ser un mortal más en Charlotte. El tiburón de Baltimore no está hecho para competir en las calles de fuera de una piscina y sale tocado de una prueba que debía suponer una evolución positiva en su camino a los que serían sus quintos Juegos Olímpicos.

Si un buen primer paso para mejorar es la autocrítica, Phelps ha demostrado tenerla con creces en Charlotte al considerar su célebre patada de delfín como "espantosa". En el anterior certamen de Mesa, Phelps regresaba tras la sanción de seis meses impuesta por su escandalosa detención al volante en estado de embriaguez.

"He hecho daño a mucha gente y ha sido terrible", confesaba un arrepentido Michael hace un mes en rueda de prensa. A nivel deportivo, conducir ebrio al doble de la velocidad permitida le costó un semestre de suspensión sin competir.

Además, la Federación estadounidense también le sancionó sin poder participar en los Mundiales de Kazán (Rusia) que se celebrarán este verano. Phelps no estará en la antesala de los Juegos de Río, donde todos los mejores nadadores del planeta se batirán en duelo antes de la cita olímpica. Visto lo visto, quizá esta decisión sea positiva para el tiburón de Baltimore.

Tiene mucho trabajo por delante y su próximo reto será en junio, en el Pro Swim Series de Santa Clara (California). Para volver a ser el que era y deslumbrar en Río 2016, Michael se refugia en alguien muy especial: su entrenador Bob Bowman.

Un entrenador, un 'padre adoptivo' Phelps ascendió con él al Olimpo del deporte mundial, consiguiendo las 22 medallas olímpicas que tiene en sus vitrinas (18 de oro).

Bowman ha sido contratado recientemente por la Universidad de Arizona, por lo que el eterno entrenador y su laureado pupilo hacen las maletas para abandonar Baltimore.

Así continuarán con el calendario específico que ha diseñado Bowman para que Phelps pueda estar presente en los próximos JJ.OO. Será la segunda vez que Michael cambie de residencia para no separarse de su mentor.

Y es que sus caminos se cruzaron cuando Phelps era un niño que despuntaba en las piscinas. Su vínculo es muy fuerte porque Bowman se convirtió en un padre para su pupilo. Michael vio cómo sus padres se divorciaban cuando sólo tenía nueve años.

Desde entonces la relación con su progenitor ha pasado por rachas pero nunca ha sido buena. Desde su niñez, Phelps no encontró a nadie que supiera entenderle mejor que Bowman, y la natación a sus órdenes le sirvió para mejorar poco a poco de su hiperactividad y déficit de atención. Una vida juntos y un objetivo común: recuperar al tiburón de Baltimore para seguir haciendo historia.

Autor: Jorge de la Hoz y José Vicente Alzola | @misterjorgich @jvalzola

Descargue aquí la Revista Elite Sport.

comentariosforum1WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin

forum Comentarios 1

En esta noticia no se pueden realizar más comentarios

BOBOOOOOOS
A Favor
En Contra

Es lo que tienen los porretas.

Cuando los veo por la calle con los ojos bizcos y hablando como si fueran BOBOS, veo las poacas neuronas que tienen

Puntuación 0
#1