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Barcelona y Santander capitalizan el éxito del balonmano

Karabatic celebra el éxito culé en la Final Four. Imagen: Reuters

Hoy la Revista Elite Sport se tiñe de balomano y trae a Ecodiario.es dos páginas llenas de épica en este deporte. La primera tuvo lugar en Europa. Allí el rey recupera su trono. Así podríamos resumir lo sucedido este fin de semana en Colonia. Se disputaba la Final Four de la Champions League, la gran gala del balonmano continental. Era una cita para ir de etiqueta, en frente los cuatro mejores equipos de la temporada, el auténtico caviar de este deporte concentrado en tan sólo dos días. Dos favoritos al premio final, FC Barcelona y Kiel, pero experiencias pasadas hacía que el equipo español fuera muy previsor ante una posible indigestión. Kielce y Veszprem no es que fueran de meros invitados al banquete, ni mucho menos, pero sí partían un escalón por debajo de los dos transatlánticos.

Los hombres de Xavi Pascual no se dejaron sorprender y dieron buena cuenta del Kielce del gran Talant Dujshebaev en semifinales. Desde la grada esperaban pacientes a su rival. Todo indicaba que sería el equipo alemán, que además partía con el público a favor, pero la magia y lo imprevisible del deporte dio una vuelta de campana a los pronósticos.

Así pues, no sabemos si para regocijo de las huestes azulgranas, el Veszprem húngaro sería el último escollo del Barça hacia una nueva corona. La final demostró que los Víctor Tomás, Raúl Entrerríos, Nikola Karabatic y compañía no iban a desperdiciar una oportunidad de semejante calibre. Dicho y hecho. Mediado el ecuador del segundo período, los españoles rompieron el partido para ir acercándose plácidamente hacia el título.

No es un título más. En la sección balomanística culé había una espinita clavada. Después de dos Final Four hincando la rodilla, el megaproyecto del FC Barcelona para dominar el mundo necesitaba resarcirse. La empresa no era fácil, nunca lo es cuando se habla de la élite en cualquier ámbito de la vida, pero los rostros de jugadores y cuerpo técnico denotaban esa tensión acumulada, esa autoexigencia quizá excesiva pero necesaria para ser el mejor.

Las competiciones nacionales no tienen ningún misterio para este equipo, las ganan por pura inercia. Son tan superiores que los títulos de Liga y Copa apenas parecen tener valor, y sí lo tienen. Pero lo que marca el éxito de una temporada para este Barça es la trayectoria en la Champions. Este año, con el triplete, se firma una campaña perfecta.

Siete títulos internacionales y veintisiete nacionales en lo que llevamos de siglo XXI es suficiente carta de presentación como para catalogarlo como el mejor equipo del mundo. Primero fue Valero Rivera, ahora lo es Xavi Pascual. Son los patrones de un auténtico portaviones y, de momento, no hay queja alguna, en el rumbo de navegación. La duda es ¿habrá alguna marea capaz de hundir semejante embarcación? A día de hoy no lo parece. Y si el club sigue apostando por esta plantilla de auténtico lujo (aunque será casi imposible retener a Karabatic ante la tentación de los jeques del PSG), la hegemonía azulgrana se antoja longeva. ¡Larga vida al rey!

Y Santander celebra el ascenso

La trascendencia de la hazaña del Barça está fuera de toda duda, pero lo conseguido por el Club Deportivo Elemental Sinfín alcanza una dimensión humana que se puede equiparar a esa élite que se dio cita en Colonia. Esto sucedió a unos miles de kilómetros al sur del continente, en el pabellón de La Albericia, en Santander. El Sinfín jugaba en casa la fase de ascenso a la liga Asobal por primera vez en su historia, una historia corta ya que el club se fundó en el año 2004.

Santander siempre ha tenido un apego especial por el balonmano. Éste ha sido un deporte muy enraizado a orillas del Cantábrico, junto a la playa de El Sardinero. Todos recordamos aquel Teka Santander, referencia del balonmano español a finales de la década de los 80 y en los 90. Por sus filas pasaron jugadores de la talla de José Javier Hombrados o el propio Talant Dujshebaev y entrenadores como Manolo Cadenas. Títulos nacionales e internacionales colmaron las vitrinas de aquel equipo, pero su historia se apagó en 2008 como consecuencia de los problemas económicos.

Siete temporadas después, siete años sin balonmano del máximo nivel, el Club Deportivo Elemental Sinfín vuelve a colocar a Santander en el mapa de los más grandes. Superó en semifinales al Viveros Herol Nava y en una final de infarto, en los penaltis, doblegaron al Atlético Valladolid para tocar el cielo, hacer explotar a su afición y cumplir un sueño. Y es que este equipo no es el Teka, éste es un proyecto humilde que ha apostado por la cantera y las cosas bien hechas y? ¡voilà! El éxito ha llegado. Ahora toca mantener los pies en el suelo y no cometer los errores que se cometieron en la ciudad con otros proyectos (el propio balonmano y el fútbol). Pero que les quiten lo ?bailao?. Toca disfrutar del ascenso y brindar por un trabajo excelso.

Autor: Israel Íñiguez | @israel_iniguez

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