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Samuel Sánchez, en el nombre de la madre

AFP
9/08/2008 - 18:47

Samuel Sánchez, un asturiano de 30 años, que llegaba como la última baza española del equipo olímpico de ciclismo en ruta de Pekín-2008, al ser incluido a última hora por la lesión de Óscar Pereiro, dio la sorpresa al llevarse este sábado el oro en la carrera de fondo.

En un escenario suntuoso como la Gran Muralla china, Samuel Sánchez, no pudo evitar las lágrimas en el podio, cuando le fue entregada la medalla. En un equipo que contaba a Alberto Contador, Óscar Freire, Alejandro Valverde y Carlos Sastre, nadie hubiese apostado por él como primer español en la meta.

Óscar Pereiro sufrió una fractura con desplazamiento del húmero del brazo izquierdo tras una violenta caída el 20 de julio en el descenso del Col d'Agnel, en los Alpes, durante el Tour de Francia. Con la baja de Pereiro, el técnico Paco Antequera llamó a Sánchez, séptimo en el último Tour de Francia, que ganó su compatriota Carlos Sastre.

Sánchez, que corre en el Euskaltel, tardó en emerger en el ciclismo profesional, tal vez debido a la pérdida de su madre, Amparo, en 2000, quien le había criado sola, ya que estaba separada desde que Samuel tenía nueve años. Amparo lo crió por el día, pues por la noche trabajaba, para sacar adelante a su pequeño, y además estudiaba Derecho.

"Quizá mi madurez deportiva se haya retrasado por todo lo que he vivido, y por eso aún sigo mejorando. Y eso es bueno, porque progresar con 30 años es mejor que con 24, porque eres más maduro, te conoces, sabes cuál es tu límite, no tienes la cabeza llena de pájaros", afirmó recientemente en una entrevista.

Cuando tenía 19 años, Samuel Sánchez, emigró al País Vasco, pues allí, en el Olarra, estaba su sueño de ser ciclista profesional. En la localidad vizcaína de Güeñes, encontró su nuevo hogar. "A mí se me sigue más en Euskadi que en Asturias, donde la gente tiene otro referente, que es Fernando Alonso. Tampoco el ciclismo es un deporte tan puntero como en Euskadi. La mejor afición del mundo está en Euskadi, y me atrevo a decir que mis gestas tienen más eco en el País Vasco que en Asturias", dijo en una ocasión en un diario bilbaíno.

Ahora, todos esos esfuerzos tuvieron su recompensa con este oro olímpico inesperado. "Es como un sueño. Todavía no puedo creer que haya ganado la medalla dorada. Es algo que está fuera del mundo", afirmó el ciclista español a la sombra de la Muralla china, donde ganó el oro.