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La reventa de entradas hace furor en Pekín pese a los asientos vacíos

Revendedores tanto chinos como extranjeros apostados en las inmediaciones de las instalaciones olímpicas de Pekín-2008 venden entradas por unas diez veces su valor normal, a pesar de la amenaza de cárcel y de las quejas por los asientos vacíos en muchos estadios.

La organización de los Juegos no puede dejar de admitir que tiene un problema con la falta de público y dice que está tratando de remediarlo, aunque deja entrever que los patrocinadores y otras firmas privadas pueden tener buena parte de responsabilidad.

Apenas a unos metros del estadio olímpico del 'Nido de Pájaro', al norte de la capital china, un reportero de AFP vio cómo se vendían entradas para varios deportes.

Las transacciones tenían lugar a la vista de policías, guardias de seguridad y la legión de voluntarios olímpicos presentes, a pesar de que la reventa es ilegal en China y de que las autoridades prometieron perseguir a los revendedores.

La Oficina de Seguridad Pública de Pekín aseguró en marzo que había lanzado una campaña para prevenir la reventa y de vez en cuando anuncia detenciones. Pero los reventas que hablaron con AFP trataban el tema con total tranquilidad.

"Es un mercado completamente libre", decía un estadounidese a AFP. "Pensábamos que sería muy difícil y la gente estaba muy nerviosa los primeros días pero cuando vimos que la policía no iba a tocarnos todo el mundo se puso manos a la obra. Ahora incluso los chinos están tranquilos", contaba.

La AFP pudo hablar con revendedores de Canadá, Marruecos, Estados Unidos y muchos de Gran Bretaña que viajaron a Pekín para hacer dinero en la reventa. Con carteles escritos en inglés y en chino para ofrecerse a comprar entradas, ninguno quiso dar su nombre.

"Es un mercado", decía un vendedor británico. "Toco madera, pero no hemos tenido ningún problema con la policía", añadió.

Dos semanas antes de que los Juegos Olímpicos comenzaran, la organización anunció que se acabarían las entradas para todas pruebas que tuvieran lugar en la capital china.

Cuando se puso en venta la última serie de entradas el mes pasado, la policía pasó apuros para controlar a las más de 50.000 personas que acudieron, haciendo pensar en un gran entusiasmo por los Juegos Olímpicos y en un floreciente mercado negro.

Dos entradas para la natación que valen 200 yuanes (15 dólares) cada una se ofrecían por 5.000 yuanes. El revendedor estadounidense aseguró que había vendido tres entradas para la ceremonia de inauguración del pasado viernes por 20.000 dólares cada una.

Un habitante de Pekín, que vendió entradas sobrantes que le dieron sus amigos, aseguraba que la demanda es grande. "Vendí una entrada para la ceremonia de apertura que gané por 800 yuanes por 7.000", explicó, sin identificarse.

"Pero vi algunas entradas del partido de baloncesto entre Estados Unidos y China que alcanzaban los 10.000", agregó.

Y es que hay gente dispuesta a pagar lo que sea necesario.

Anton Harder, residente en Pekín, pagó 2.000 yuanes por unas entradas para la final de 110 metros, una de las más atractivas para los aficionados chinos, que esperan ver a su ídolo local Liu Xiang colgarse la medalla de oro.

"Tienes la oportunidad de ver al héroe de China intentar superar la presión que tiene encima. Habría gastado el doble de lo que gasté por verlo", contaba Harder.

Wang Wei, vicepresidente del comité organizador de los Juegos Olímpicos, asegura que están al corriente de las quejas de los aficionados sobre la falta de entradas y los asientos vacíos.

"Los asientos vacíos son un reto para nosotros y estamos intentando resolverlo", declaró a la prensa, explicando que muchas entradas de espónsors van a parar a amigos y clientes que no están interesados en las rondas preliminares o piensan acudir a un solo partido.

"Es un tema complicado y estamos intentado remediarlo", declaró Wsang, animando a la gente a que acuda a los estadios si tiene entrada.

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