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La mitad de estadios de la Eurocopa de Portugal-2004 están casi vacíos

Cuatro años después de la organización en Portugal de la Eurocopa de fútbol de 2004, la mitad de los grandes y ultramodernos estadios están hoy casi vacíos, en lo que supone un gran problema de mantenimiento.

De los diez estadios construidos o renovados para el gran evento, la mitad presenta tasas de afluencia inferiores al 25%, según los datos de la Liga Portuguesa de Fútbol Profesional. "La inversión era excesiva en relación a la dimensión de los clubes y de las ciudades", estima Luis Freitas Lobo, comentarista deportivo para varios medios portugueses.

Tras problemas deportivos o disciplinarios, varios de los equipos que juegan en esos estadios han descendido de categoría, por lo que sólo seis de los terrenos son escenario habitual de partido de élite.

El Boavista, segundo equipo de la ciudad de Oporto, es el ejemplo más extremo de una inversión fallida. Tras el escándalo de corrupción del 'Silbato Dorado' y su descenso a la segunda categoría antes de esta temporada, su campo de juego ha sido confiscado y puesto a la venta por 28,3 millones de euros. El recinto, cuya renovación había costado 45,2 millones de euros, puede acoger a un máximo de 28.000 espectadores, y la pasada temporada recibió una media de 5.400 personas por partido.

"Sin estar en el origen de la crisis que atraviesa el Boavista, la construcción del estadio contribuyó a los presupuestos delirantes presentados por el club tras su victoria en la liga, en 2001", explica Freitas Lobo. Los problemas económicos del Boavista quedaron en evidencia en la primavera pasada, cuando los jugadores amenazaron con ir a la huelga si no recibían los salarios atrasados.

En relación a los estadios de la Eurocopa financiados por autoridades y grupos locales, un informe del Tribunal de Cuentas, publicado en 2005, dictaminó que no había "estudios de viabilidad económica serios" y que los proyectos se vieron enfrentados a "costes de explotación elevados".

Desde 2002, los ayuntamientos de Faro y Loulé, que se endeudaron por veinte años, han destinado unos cuarenta millones de euros a la empresa que explota el magnífico Estadio del Algarve, abandonado por los hinchas porque el equipo juega en tercera categoría.

Leiría (centro) también dejó la primera división, tras quedar último en la pasada temporada, aunque Lucio Gomes, responsable de comunicación de la empresa que gestiona el estadio local, aseguró que el fútbol tiene "un peso relativamente reducido" en el conjunto de actividades. "Incluso antes del descenso, buscamos fuentes de ingresos alternativas, como reuniones de atletismo, conciertos o eventos institucionales", reveló, reconociendo que el año pasado hubo pérdidas de 1,8 millones de euros.

También se presenta como grave la situación en Aveiro, donde el estadio municipal puede albergar a 30.000 espectadores, en una localidad donde viven 74.000 personas. El club militó en segunda división desde la pasada temporada y la media de asistencia el año pasado fue de 1.400 por partido.

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