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El origen del 'caso Dembélé': se habría quedado dormido tras una noche jugando a la consola, según 'As'

  • El rotativo asegura que el jugador se acostó a altas horas de la madrugada
  • Se le habría olvidado programar el despertados y no llegó al entrenamiento
  • Puso la excusa de dolores estomacales, desmontada por el club horas después
Dembélé, en el banquillo del Barcelona. Foto: Getty.

La semana pasada, Ousmane Dembélé se convirtió en actualidad candente del Barcelona después de faltar al entrenamiento del jueves aduciendo una gastroenteritis de la que el club se enteró una hora y media después del inicio de la sesión. Ernesto Valverde le dejó sin convocar ante el Betis a modo de castigo y el debate sobre la indisciplina del galo se ha acrecentado desde entonces. Una polémica que podría tener un origen casi inaudito.

Según informa As, Dembélé no acudió al entrenamiento de la discordia al quedarse dormido después de pasar la noche anterior jugando a la consola con sus amigos en su domicilio. El jugador no cayó en la cuenta de programar la alarma de su despertador y se encontró con la crisis al despertar.

Fue el delegado del Barcelona, Carles Naval, quien consiguió hablar con el jugador, recién despierto y con el entrenamiento ya mediado. Dembélé, nervioso, habría respondido esgrimiendo la excusa de unos dolores estomacales.

Horas después, el Barcelona habría trasladado al hogar del jugador un médico que pudo corroborar que las molestias habían desaparecido en cuestión de horas.

Un historial de incidentes

Se trata del último incidente con el extremo, que desde su llegada en verano de 2017 ha tenido diferentes episodios controvertidos y relacionados con una forma muy flexible de entender la profesionalidad del fútbol. El Barcelona ha estado muy encima de Dembélé, que sin embargo empieza ya a acabar con la paciencia de los diferentes estamentos del club.

La entidad blaugrana le contrató un cocinero para cuidar su dieta (en la que abusaba de la comida basura), pero a los meses el jugador le despidió por desavenencias entre los dos. También tiene un chófer que, sin embargo, no está con él las 24 horas del día y, por lo tanto, no puede controlar sus hábitos. Así, la cuestión de la vigilancia a la promesa gala se ha convertido en un verdadero problema en Can Barça.

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