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Las razones por las que Real Madrid y Barcelona deben preocuparse tras el Clásico

28/02/2019 - 14:23
  • Los blancos sufren la mala planificación de su plantilla
  • Los culés, el mal momento de juego de sus jugadores
  • Ambos han de recuperar a futbolistas en un claro bache
Leo Messi y Luka Modric, durante el Clásico del miércoles. Foto: EFE.

El Barcelona se llevó el pase a la final de la Copa del Rey después de imponerse en el Clásico ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. El choque entre madridistas y barcelonistas se saldó con victoria visitante, pero ambas escuadras tienen varios motivos de los que preocuparse.

Los locales se fueron convencidos de sus méritos para ganar el choque, pero tienen motivos para la reflexión. El mayor problema que se vislumbra en el equipo que entrena Santiago Solari es una falta de planificación que deja 'tocada' a la plantilla en el aspecto ofensivo. Se ha encontrado con la inmensa y agradable sorpresa de Vinicius, pero sigue sufriendo la descompensación en el diseño del plantel. Se fue Cristiano Ronaldo y no hubo un refuerzo de garantías. Gareth Bale no ha cogido la responsabilidad que se le pedía y Karim Benzema muestra señales de cansancio.

Ante el Barcelona, esta merma en el Real Madrid fue clara: hasta diez tiros a puerta de los blancos que se fueron por el sumidero, varias ocasiones claras (dos de ellas, de un Vinicius al que le falta esa maduración que aporta un extra en la toma de decisiones) y una sensación de inocencia en ataque a la que contibuyó un Ter Stegen imperial en tres acciones ante el propio Vinicius, Benzema y Reguilón.

En paralelo a esto, la vulnerabilidad que mostró la nave blanca, que hizo aguas en cuanto notó la primera marejada blaugrana. En un contexto muy particular de partido, con una efectividad por encima de la media por parte del Barcelona, el Real Madrid se desmoronó en cuanto recibió el castigo del primer gol de Luis Suárez. La fragilidad defensiva fue evidente en el equipo de Solari, que recibió tres goles en dos disparos (el 0-2 fue de Varane en propia puerta).

Los tres tantos llegaron por la banda de Dani Carvajal, el miércoles a un nivel por debajo de lo esperado. Determinados baches individuales también están lastrando al Real Madrid, que necesita revitalizar a Karim Benzema y recuperar a titulares como el '2', Casemiro o Kroos y otros que ahora están en el banquillo, como Marcelo, Bale o Asensio.

Razones para la autocrítica

Se llevó el pase a la final, pero en el Barcelona no debería haber nadie tranquilo tras el segundo Clásico de Copa. El encuentro entrenado por Ernesto Valverde, que en las últimas semanas ha tenido varios partidos preocupantes, se vio sometido por su rival hasta que el genio de Luis Suárez, en una estupenda definición, convirtiese una acción aislada en el principio del fin de la eliminatoria.

Solari alineó un once que complicó y mucho el tráfico de pelota blaugrana, especialmente en el centro del campo. Solo encontró alivio con Dembélé y Jordi Alba, en una banda que aprovechó el mal partido de Carvajal. Pero, en líneas generales, las dificultades del equipo catalán fueron muy evidentes y prolongan las sensaciones de espesura de un plantel que se vio 'privado' de Leo Messi por la disposición del rival.

El equipo culé también tuvo su particular vía de aguas: Nélson Semedo. El luso, lejos del nivel que ha dejado entrever este curso, vivió un calvario con Vinicius. Como él, el resto de una defensa que no tuvo durante mucho tiempo las respuestas a los continuos desafíos del brasileño, solo parado por su propio desacierto en los metros finales. La salida de balón, en la que Busquets, Sergi Roberto y Rakitic tuvieron muchos problemas, pocas veces fue limpia. Esto posibilitó robos del Real Madrid y la permanente sensación de dominio blanco.

La bisoñez de los madridistas arriba evitó un verdadero problema para los blaugrana, algo similar a lo visto ante el Olympique de Lyon en Champions y el Valladolid en Liga. Una debilidad que, en próximas rondas europeas podría ser determinante.

Por parte azulgrana también hay varios señalados por su baja aportación individual. Es el caso de un Sergio Busquets cuyo estado de forma lleva tiempo sin ser el mejor, lo que perjudica a la fluidez de pelota. También el de un Philippe Coutinho que se ha apagado desde noviembre y que ya no ofrece soluciones saliendo desde el banquillo.


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