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Rinus Michels: el gran olvidado

  • Michels, Cruyff y Guardiola, una saga que se mantiene en el tiempo
  • Revolucionó el fútbol moderno en el Mundial de Alemania de 1974
Imagen: Getty

La revista francesa France Football publicó esta semana la lista con los 50 mejores entrenadores de fútbol de la historia. En ella, el holandés Rinus Michels (1928-2005) fue nombrado el mejor técnico de todos los tiempos, por delante del escocés Sir Alex Ferguson, del italiano Arrigo Sacchi, de su compatriota Johan Cruyff y del español Pep Guardiola. Una elección que vista desde el siglo XXI puede ser exagerada, pero en realidad si se echa la vista atrás es más que justa. Michels fue un adelantado a su época y equipos como el Ajax, Barcelona y la selección holandesa se vieron beneficiados de su inteligencia futbolística.

Rinus Michels fue nombrado por la FIFA, en 1999, y por The Times, en 2007, el mejor entrenador de la historia. El técnico holandés cambió para siempre el fútbol con sus nuevos conceptos, englobados en el llamado fútbol total. Además, construyó equipos míticos, como el Ajax de Cruyff, la 'Naranja Mecánica' de 1974, campeonato que dio el pistoletazo al llamado fútbol moderno, o la del 88, con la que consiguió el primer y único gran título de Holanda.

'El General', apodo por el que se le conoció, fue un revolucionario adelantado a su época, ya que fue capaz de aglutinar características que hoy en día se llevan a cabo en el fútbol actual, como el famoso tiqui-taca, la presión adelantada o combinaciones en forma de triángulo, algo que por aquel entonces (1974) no se destilaba en grandes dosis. Ahora, o más bien desde los 90 en adelante, es el pan nuestro de cada día. Se puede decir que en el fútbol está todo inventado.

En el Mundial de 1974, Holanda barrió a casi todos sus rivales y mucha parte de culpa la tuvo la táctica que desplegó Michels. Aquella selección asfixiaba a unos rivales que nunca habían visto hasta entonces algo parecido. Presión a veces muy exagerada, con seis, siete , ocho y hasta nueve jugadores (como se observa en la foto) saliendo como posesos a presionar con intensidad al poseedor del balón. Hoy en día sería impensable. Pero la idea cogió forma.

Michels entrenó, entre otros muchos equipos, a la selección holandesa, al Ajax (donde fue campeón de Europa) y al Barcelona, y en ambos coincidió con Cruyff, su máximo exponente y el cual siguió su modelo y filosofía cuando se convirtió en entrenador del equipo azulgrana. Y con Cruyff coincidió Pep Guardiola, su alumno más aventajado y uno de los mejores entrenadores del mundo hasta el momento. La saga podría continuar si Xavi Hernández, el timón del 'Pep Team', coge algún día las riendas del Barça.

Tras su paso por el Barcelona, Michels probó en Estados Unidos (Los Ángeles) y Alemania (Colonia) para después volver a la selección, donde consiguió el mayor hito en la historia del fútbol holandés: campeón de Europa en 1988. En aquel torneo destacaron a su cargo jugadores de la talla mundial como Van Basten, Gullit, Rijkaard o Koeman. Cuatro años más tarde, en 1992, se retiró definitivamente de los banquillos.

La final del 2010 ante España

Holanda jugó su tercera final de un Mundial (tras las del 74 y 78) en el 2010, año en el que España se proclamó por primera vez campeona del Mundo. En aquel partido los papeles se cambiaron radicalmente, ya que España era la que jugaba al fútbol y Holanda la que destruía. La selección 'orange' había mutado. Quién lo iba a decir.

El autor de este cambio tan radical (de un juego vistoso a un juego resultadista) fue Bert Van Marwijk, quien justificó su estilo tras una violenta final ante España. "No es algo bueno ver tantas faltas en una final, no es nuestro estilo, pero hay que recordar que esto es una final y jugábamos para ganar", recordó.

Van Marwijk logró algo histórico, llevar a Holanda a su tercera final de un Mundial, pero lo malo para él es que nunca pasará a la historia como sí hizo Rinus Michels. Su error fue mayúsculo: borró la identidad de Holanda. El trabajo de décadas, cuyo padre fue Rinus Michels, el ideólogo de una selección y un fútbol que estuvo por encima de los títulos. Lo importante, simplemente, era la forma.


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