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El Liverpool le dobla el brazo al Oporto y se cita con el Barcelona en semifinales de Champions

17/04/2019 - 23:13
  • Goles de Mané, Salah, Firmino y Van Dijk para vencer en Do Dragao
  • Los locales lo intentaron en la primera media hora, pero el 0-1 les tumbó
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Firmino celebra el gol marcado al Oporto. Foto: Reuters.

La clave estuvo en todo momento en la jerarquía. La que tiene, ya a raudales, el Liverpool. La que echó en falta el Oporto. Un desequilibrio que, añadido al 2-0 de la ida, fue demasiado para el cuadro portugués, muy voluntarioso pero arrollado por los 'reds', que sin demasiado esfuerzo conquistaron la plaza de Do Dragao (1-4) y se plantan en semifinales de Champions League. Espera el Barcelona, espera D10s.

Dos goles por debajo, no le quedaba otra al Oporto que salir a por todas ante su propia afición. No fue por ganas: Marega lo intentó por activa y por pasiva, pero el máximo anotador de los Dragones en Champions no tuvo, ni mucho menos, su día. Metido entre Matip y Van Dijk, trató de zafarse, de usar con sentido un cuerpo hecho más para la brega que para la asociación. El delantero tuvo un gran amigo, Corona. El mexicano comenzó muy activo, probando suerte en banda. Ni uno ni otro quemaron los guantes de Alisson.

El Liverpool, que había salido rotaciones en el centro del campo (Henderson y Keïta) y en la delantera (Firmino), no encontraba pradera por la que correr, pero aguantaba el tipo. No dejaba de ser un tiroteo con balas de fogueo. El peor susto fue de Héctor Herrera, que se fue solo ante el portero...hasta que Van Dijk le rebañó la pelota en el último momento. Ahí acabó el partido.

Porque, inmediatamente después, el Liverpool castigó con dureza en su primer golpe. Mané, que casi pasaba por allí, se encontró con un 'centro-chut' de Salah tras rechace que no pudo hacer otra cosa que enviar a gol. El línea levantó la bandera, pero el VAR le llevó la contraria. 1-0, gol y final.

El sopapo fue mayúsculo para el Oporto, al que se le vieron rápidamente las posturas. Aún con Pepe de vuelta en defensa, empezó a ceder terreno demanera progresiva y las consecuencias no se hicieron esperar.

A los 20 minutos de la reanudación una contra de Alexander-Arnold dejó solo a Salah para que hiciese el 0-2 marcando a placer en el mano a mano con Iker Casillas. Aún faltaba media hora de tortura para los locales, que sin embargo se quitaron la espina del gol, con un testarazo de Militao en un saque de esquina. Simplemente un espejismo.

Firmino, que entró en el descanso, añadió más sal en la herida del Oporto tras un centro de Henderson (otro cambio de Klopp) que le sirvió para cabecear, libre de marca, y batir a Casillas. El último clavo en la tumba portuguesa lo puso Van Dijk, que aprovechando una 'peinadita' de Mané firmó el definitivo 1-4 y el 1-6 global de una eliminatoria que nunca tuvo otro color que no fuese el rojo.

En la siguiente curva, un Barcelona que no concederá tantas facilidades defensivas y que tiene un verdadero ogro, un Leo Messi con la Champions entre ceja y ceja. Una verdadera final anticipada. Solo quedan dos semanas.


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