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Suárez y Messi marcan las diferencias de un Barcelona que supo sufrir para poner tierra de por medio

1/05/2019 - 22:59
  • Suárez hizo el primero para estrenarse en esta edición de la Champions
  • Messi, en la segunda parte, anotó dentro del área tras varios rebotes
  • El argentino, de una magistral falta, puso el definitivo en la recta final
Foto: Reuters.

El Barcelona ha dado un paso de gigante para estar en la final de la Champions League tras imponerse por 3-0 al Liverpool. El conjunto culé supo golpear primero de la mano de Suárez y luego sufrir para ver cómo Messi, en una jugada con suerte y de una magistral falta, ponía la diferencia. La renta del Camp Nou es amplia pero Anfield decidirá en seis días.

Partido de altura, de los que se recuerdan siempre y de los que solo la mejor competición permite en noches así. Pero sobre todo, partido en el que el Barcelona y Messi demostraron que quieren más que nadie este trofeo y están dispuestos a darlo todo por salir campeones el 1 de junio en el Wanda Metropolitano. Si todo va como este encuentro ante un Liverpool que se sintió superior pero incapaz, nada ni nadie podrá hacer frente al cuadro azulgrana.

Pensó Klopp en meter a los de Valverde en una encerrona aprovechándose que Firmino volvía de una lesión, pero el Txingurri, precavido como nadie, supo verlo antes del inicio y situó a Vidal en vez de Arthur en el centro del campo. Para choques así se fichó al chileno en verano y vaya si cumplió, pues su primera mitad respondió a la perfección como resumen.

El 'Rey Arturo' estuvo en todos lados...y un ida y vuelta fue constante durante los primeros instantes. El Barcelona atacó en las piernas de Messi, Suárez y Coutinho y el Liverpool respondió con Mané y Salah a la contra. Mientras, en los primeros 15 minutos apenas existió juego entre los centrocampistas que se dedicaron a ver cómo la guerra pasaba por su zona. Una batalla para la que no iba a aguantar mucho Keita, pues tras una desafortunada entrada salió herido y fue cojeando hasta que pasado el minuto 20 no pudo más. Ahí cambió el encuentro, cuando el guineano se marchó para dar entrada a Henderson.

Klopp había planeado que los interiores ayudaran constantemente a los laterales, especialmente el derecho (Keita) para ayudar en las subidas de Jordi Alba. Pero desafortunadamente, el africano se tuvo que retirar para dejar su sitio a un inglés que no estaba preparado para la contienda. Salió despistado Henderson, fuera de marca, y eso lo aprovechó Alba para, en una de las suyas, parar el balón, levantar la cabeza y poner un centro perfecto al corazón del área. Ahí apareció Suárez, trabajador como siempre pero al que esta Champions le estaba dando la espalda con el gol. Sin embargo, el uruguayo metió lo suficiente su bota y llevó el esférico lejos del alcance de Alisson.

La maldición se había roto, Suárez volvía a ver puerta en Europa más de un año después. En el día clave, el charrúa abrió el marcador siendo el más listo de la clase. Eso sirvió al Barcelona para soltarse, para estar más cómodo y para levantar a un Camp Nou que no quería que el Liverpool convirtiese en su templo.

Pero los de Merseyside tienen muchas vidas y, según fue cogiendo su sitio Henderson y ganando la batalla con un Vidal batallador como nadie, poco a poco fueron de nuevo los 'reds' equilibrando la balanza guiados por un fantástico Salah. Hasta que Kuipers decretó que no había tiempo para más en la primera mitad.

El Barcelona aguantó atrás hasta que apareció Messi

Con el regreso del túnel de vestuarios todo siguió igual, salvo un pequeño detalle...el Liverpool había olido sangre. Los ingleses vieron, durante los primeros 45 minutos, cómo sus dos delanteros eran un dolor de muelas constantes para Piqué y Lenglet y por ello siguieron atacando hasta encerrar al Barcelona atrás.

Subidas laterales, combinaciones, balones largos...todo tipo de repertorio que, sin embargo, se iba a chocar con Ter Stegen. El alemán está en un estado de forma descomunal y ante el arsenal de los de Klopp sacó dos prodigiosas manos, a Milner y a Salah, para mantener a los suyos en ventaja.

Supo ver esta escabechina Valverde, que presenciaba cómo su equipo solo intentaba salir a la contra, para dar entrada a Semedo por un Coutinho silbado por cierta parte de la grada. Pero el Liverpool, constante, siguió en las mismas. Ataque tras ataque ante un Barcelona que achicó agua como pudo y rezó a su dios. Una presencia mística que lleva el nombre de Leo Messi.

El argentino apenas había aparecido de cara a puerta. Eso sí, trabajo corriendo por todo el campo no le había faltado. Pero cuando su equipo imploró ayuda y ya se encontraba partido, una buena jugada suya en la frontal del área, que tras varios rechaces acabó en Suárez, se fue contra el larguero. Jugada clara desperdiciada, a no ser que vistas de azulgrana y lleves el '10' a la espalda. Pues cuando el esférico se perdía ante las miradas de todo el mundo, Messi se encontró con el rechace que había despejado el travesaño y, con Alisson batido, solo tuvo que llevarlo al fondo de la red.

El segundo en el marcador ante un Camp Nou que no se lo creía, por todo lo que estaba sufriendo atrás su equipo. El Liverpool estaba siendo mejor, mucho mejor, pero la suerte no le sonreía. Para intentar dar la vuelta a esto, a falta de 15 minutos, Klopp ya sí dio entrada a un tocado Firmino para meter más polvora arriba y al menos reducir la distancia de cara a la vuelta.

Pero por mucho ahínco que le puso su Liverpool, poco se puede hacer cuando delante tienes a alguien capaz de desequilibrar encuentros cuando él quiere. A falta de diez minutos y con un Barcelona que, visto lo visto, se conformaba con el 2-0, Messi quiso hacer otro más. Falta desde más allá de la frontal, pasos hacia adelante, zurda de oro y proyectil directo a la escuadra de Alisson. Nada pudo hacer el brasileño que, pese a su estirada, fue testigo de lujo de otra maravilla del capitán balugrana.

El tercero en la cuenta y la sentencia definitiva para este duelo. Aunque el cuadro británico, en su agonía, todavía iba a tener la más clara para su bando. Nada más sacar y con todo el arsenal inglés volcado, Firmino chutó dentro del área. Sin embargo, cuando ya hubo sorteado a Ter Stegen, Busquets apareció en la línea para despejar un peligro que no quedó ahí, pues el rechace le llegó a un Salah que vio cómo la mala suerte le sonreía. Con todo a su favor, para reducir distancias...el egipcio golpeó su ocasión contra la madera. Esa y no otra iba a ser la definición del encuentro para el Liverpool que, ya en los últimos segundos lo intentó con todo, pero se vio incapaz ante los achiques del Barcelona.

El cuadro blaugrana había aprendido a sufrir y eso en Europa se paga con monedas de oro. Tres años de lentas clases dan ya sus frutos. Pese a ser inferior y perder la batalla contra un rival muy ofensivo, los de Valverde han reunido piezas únicas para estos encuentros como Arturo Vidal. Incansable, el chileno que sabe de mil batallas y fue clave para el triunfo. Sin embargo, aunque trabajada victoria, a la hora de la verdad el fútbol solo entiende de goles y eso el Liverpool no lo tuvo y el Barcelona sí. Suárez se desquitó de su maldición en la noche más oportuna y el de siempre, hizo lo de siempre. Messi quiere "esa copa tan linda" y nada parece poder arrebatársela. La última parada antes de Madrid es Anfield, ahí se decidirá todo pero lo que está claro es que el conjunto culé lleva en sus espaldas una buena renta que le hace viajar cómodamente.

FICHA TÉCNICA

- RESULTADO: Barcelona 3-0 Liverpool (Suárez 25' y Messi 74' y 82').

- BARCELONA: Ter Stegen, Sergi Roberto (Aleñá 90+2'), Piqué, Lenglet, Jordi Alba, Busquets, Rakitic, Vidal, Coutinho (Semedo 59'), Messi y Suárez (Dembélé 90+2').

- LIVERPOOL: Alisson, Gomez, Matip, Van Dijk, Robertson, Fabinho, Milner (Origi 83'), Wijnaldum (Firmino 83'), Keita (Henderson 23'), Mané y Salah.

- ÁRBITRO: Bjorn Kuipers. Mostró amarilla a Lenglet, a Suárez y a Jordi Alba en el Barcelona y a Fabinho en el Liverpool.

- ESTADIO: Camp Nou.


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