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Rafa Nadal somete al viento y a Roger Federer para llegar a la final de Roland Garros

  • El tenista español apabulla al suizo con un contundente 3-6, 4-6 y 2-6
  • Se clasifica a su duodécima final en París; las 11 anteriores las ganó
  • Espera rival para la cita del domingo: Novak Djokovic o Dominic Thiem
Rafa Nadal, en el partido ante Roger Federer. Foto. Reuters.

El número 39 fue para Rafa Nadal. En el duelo más esperado de Roland Garros 2019, el español desarboló a Roger Federer (3-6, 4-6, 2-6) para apuntarse el último duelo (15-24 para el manacorí) de la serie entre dos de los mejores tenistas de la historia y auparse a la final de Roland Garros, la duodécima de su carrera. Las once anteriores, las ganó. En su mano queda revalidar el título de 2018 y seguir con el pleno ante un rival que saldrá del choque entre Novak Djokovic y Dominic Thiem, finalista del curso anterior.

El partido, marcado por las adversas condiciones climatológicas (con un fuerte viento que influyó el tenis de los contendientes, especialmente el de Federer), fue un clínic de Nadal, un muestrario de las habilidades que le han llevado a ganar 17 'grandes'. El de Manacor, paciente y casi insuperable en la línea de fondo, tuvo más piernas y más cabeza que su rival, que sigue sin ganarle en la capital francesa: ya es un 6-0 a favor de Nadal en el head to head. 'Rafa' venía de perder los últimos cinco choques contra Federer...pero importó poco.

Acumulaba Nadal casi dos años y medio (Open de Australia 2017) sin romperle el servicio a Federer, pero en esta ocasión lo hizo a la primera, apoyándose en su derecha y en la eterna fortaleza en el fondo de la pista. El suizo, que tuvo una bola de break en el primer servicio del partido, pisó el acelerador y le devolvió la rotura...para ponerse por debajo de nuevo con otra de Nadal (2-4), insistente, correcto también con el revés y rentabilizando los errores no forzados de un Roger más incómodo con las condiciones de la pista.

Eso acabó con las opciones del suizo en la primera manga, puesta en bandeja para el de Manacor, que cerró el parcial con un 3-6 y mejores sensaciones que el número tres del mundo y un revés que levantó al público de la Chatrier.

Necesitaba Federer dar un golpe en la mesa, y al inicio del segundo set lo hizo, rompiendo el servicio de Nadal a la primera. No contaba el de Basilea con que al español le cubre una pátina de invulnerabilidad en la arcilla de París: contrabreak instantáneo e incendio sofocado. Fueron, no obstante, unos buenos minutos de tenis de un Federer que apretó con la derecha y pudo ser más agresivo.

Solo la excepcional capacidad de Nadal para salir de las emboscadas le salvó primero (en el octavo juego salvó su servicio con dos passing inverosímiles) y le alzó después, recuperando un turno al resto que parecía perdido y convirtiendo un 40-0 a favor de Federer en un break decisivo para ponerse 4-5 y confirmar el segundo set al momento.

Con el marcador en contra, al helvético tambien le volvió la cara la suerte cuando, en su segundo servicio, en la primera bola de break de Nadal, un golpe en la cinta le dio la rotura al español. Un gesto que significó mucho más: la rendición de un Federer que entregó la toalla, incapaz en ese momento de revertir una situación claramente desfavorable. Se evidenció en sus derechas alocadas, a destiempo, en su afán por acortar los puntos y tratar de conseguir el imposible.

Lo rentabilizó Nadal, que puso la puntilla con un nuevo break y una cuesta abajo final para certificar el acceso a la final del domingo con un 2-6 en el tercer y último parcial. Una nueva cita con la historia, una nueva oportunidad de recortar distancias, precisamente a Federer (20) para convertirse en el tenista con más Grand Slam. Para escribir un nuevo capítulo de su idilio perfecto con la ciudad del amor.

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